Andrés Piqueras, profesor senior la Universidad Jaume I
La fase degenerativa del capitalismo viene de la mano de su crisis ecológica y económica insalvable. La sobreacumulación de capital ha llevado al descenso de la tasa de ganancia y con él al de la inversión productiva, generando una enorme masa de capital excedente que se hace parasitario-especulativo, disparando la dimensión financiera (o “financiarización de la economía”), el trasvase de recursos sociales al mundo financiero, el sobre endeuda- miento y una enorme bola de capital ficticio.
Para intentar paliar, desesperadamente, esa espiral degenerativa, las elites capitalistas recurren más y más al saqueo de la riqueza social, la mercantilización de todas las actividades de la vida, la acentuación de la venta de mercancías innecesarias, inútiles y muy poco duraderas, con el consiguiente pillaje de la naturaleza, en una espiral exponencial de desechos que se correlaciona con un acelerado agotamiento de recursos.
Es decir, el capitalismo degenerativo agranda y acelera el deterioro social y ambiental.
Pero aun así todos estos procesos ya no son suficientes para paliar el estancamiento crónico, la reducción del incremento del valor que acompaña a la tecnificación de los procesos productivos y al desvío de capital hacia el rentismo especulativo, lo que significa a menudo su involución a su forma simple, como mero dinero.
Así que el capitalismo degenerativo encuentra su última línea de fuga en la salida bélica. El masivo consumo improductivo tanto de mercancías como de la propia fuerza de trabajo (empleada en el mejor de los casos en labores improductivas que no generan nuevo valor), se complementa crecientemente con ladestrucción destructiva(ya no más “creativa”). El armamentismo y la guerra se convierten así en una maquinaria improductiva que “produce” (o salva pasajeramente al) capitalismo terminal, tanatocapitalismo o capitalismo de muerte.
Además, el capital excedente que no se reinvierte provoca una fuerza de trabajo redundante, que en las condiciones actuales del Sistema es tanto como decirdesechable.
Más y más se agranda esa fuerza de trabajo (más enorme es el “ejército laboral de reserva”), más adquiere la humanidad entera la condición desuprimible.
Nos encontramos, así, ante la construcción de un apartheid global y amurallamiento del mundo, acompañado de necropolíticas específicas para cada vez más poblaciones. Una “fronterización” de las relaciones sociales (para decidir quién queda a un lado y otro de laciudadanía) que acompaña a la militarización de las relaciones interestatales (para ver quién queda a un lado y otro de la destrucción y la muerte).
Es decir, las elites capitalistas, a través de su brazo ejecutor hasta ahora hegemónico (pero ya perdiendo legitimidad y capacidad de dirección a gran velocidad), EE.UU., han desatado una GUERRA SISTÉMICA PERMANENTE y rocían al planeta de GENOCIDIOS: Palestina, Líbano, Sudán, Haití, Congo y ahora también pretenden el de Cuba, entre otros casos.
Un capitalismo que está succionando lo social para hacerlo “rentable” y que recurre con alarmante asiduidad a la eliminación de poblaciones, multiplicando los “estados de excepción”, “de exclusión” y “de asedio”, hace de la Guerra una forma preponderante de regulación del Sistema. Dentro de ella, el terrorismo patrocinado, los golpes de Estado, los enfrentamientos sociales provocados (como “contiendas civiles”) y, en general, las guerras sucias, son estrategias cada vez más recurrentes de las élites capitalistas mundiales para enfrentar enemigos así designados por ellas mismas y sostener el Sistema a través de la mera rapiña.
De las posibles potencias emergentes ninguna ha hecho ni hace nadaefectivopara frenar esos genocidios (ni siquiera han condenado al ente sionista y en cambio sí se han abstenido ante la condena a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU, que a efectos prácticos es lo mismo que apoyarla -y da carta de legitimidad a una posterior agresión conjunta contra ese país-.
Tampoco ninguna ha enviado un solo barril de petróleo a Cuba desde hace meses, por poner algunos ejemplos). Esperar a que el enemigo se hunda en sus tierras movedizas (bajo la máxima de “nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”) podría, quién sabe, ser una buena estrategia propia, pero jamás de salvamento de la muerte, la destrucción y el genocidio para tantos pueblos.
Más allá de ello, sólo China alberga la potencialidad de una realización alternativa al capitalismo. El problema es quedentrode las normas de este modo de producción esa vía se le agota. En principio porque su propio proceso de sobreacumulación de capital está ya empezándose a notar.
China intentó esquivarlo exportando capitales en forma de infraestructuras, vías de comercio y redes de interconexión basadas en economía productiva (precisamente aquella de la que cada vez más carecen las formaciones de “capitalismo avanzado”), para desarrollo mutuo de las sociedades atañidas.
Sin embargo, esas redes e infraestructuras vienen siendo socavadas o directamente destrozadas por las intervenciones del Imperio Occidental (con USA y el Poder Sionista Mundial al mando) a través de su Estrategia del Caos a escala planetaria: guerras directas, guerras “proxy”, golpes de Estado, revoluciones de colores, infiltración de paramilitares, expansión del yihadismo…
Frente a la implosión de la globalización y a la recuperación del proteccionismo (toda potencia en declive vuelve a él en un intento desesperado de no ser superada por quien de hecho ya la supera; es lo que hizo Inglaterra entre finales del siglo XIX y principios del XX, elevando las tarifas aduaneras en sus dominios, amurallando su imperio con restricciones al comercio para limitar las pérdidas ocasionadas por su declinación industrial y forjando una federación de colonias de cara a tener abastecimiento exclusivo en ellas), la Gran Formación Social Emergente, China, está intentando darse y dar al mundo un plazo para un “aterrizaje suave” a una posible transición socialista o, en todo caso, al seguro postcapitalismo que nos espera.
Entre sus “propuestas” al mundo, como se dijo arriba, reconectar el capital ficticio a la economía productiva, establecer una amplísima red de redes comerciales, masiva inversión en infraestructuras y la reconversión energética o una fase de energía en transición. Una Zona Mundial de Estabilidad (ZME), en suma.
Una ZME que es despiadada y brutalmente bombardeada por la potencia en declive, dispuesta a devastar el mundo y deshacerse de gran parte de la humanidad con tal de impedir durante algo más de tiempo el relevo, salvar algo de su poder de saqueo (con apenas el 4,2% de la población mundial, EE.UU. se apropia de alrededor del 25% de los recursos del mundo) y mantenerse mínimamente a flote.
Hasta ahora China, inferior militarmente al monstruo imperial, ha jugado la carta de ganar con las propias reglas del juego del capitalismo histórico. “Sin pegar un solo tiro”, como les gusta decir a tantos analistas. No obstante, todo indica que estamos llegando ya a la fase efervescente de laGuerra Totalde largo plazo o Guerra Sistémica Permanente desatada por el Imperio, que también trastoca y puede disolver los grandes conglomerados económicos y políticos hasta ahora formados (la UE, por ejemplo, pero también los BRICS, cada vez menos relevantes y más incoherentes ante la Guerra).
Así que quizás esa carta de ganar a través de la paciencia y la economía no la pueda seguir jugando China mucho tiempo. Lo que está claro es que mientras tanto, los países son devastados uno a uno y los pueblos se mueren bajo la bota del Imperio. Pero también, no hay que olvidarlo, en muchos casos pelearán hasta el final, poniendo aún más difícil las cosas al monstruo (y, en su caso, a su ente sionista), precipitando su degeneración, como Irán está ejemplificando.
¿Es tiempo, pues, de que la Gran Formación Social Emergente (+ Rusia) empiece(n) a actuar como tal(es), más allá de permanecer en un segundo plano dejando toda la iniciativa estratégica al monstruo imperial estadounidense y a su Poder Sionista Mundial?
¿Es tiempo de que China comience realmente a dar pasos por el socialismo, más allá de las reglas de juego del capital?, ¿o seguirá esperando a quedarse sola frente al Monstruo -el externo y el que lleva alimentando en su propio seno-, el cual más pronto que tarde la acorralará -desde fuera y puede que desde dentro-?
Entrevista al economista Michael Hudson realizada por el periodista Ben Norton.
BEN NORTON: Michael, siempre es un verdadero placer; gracias por acompañarnos hoy.
Usted ha estado hablando de algunos de estos temas que el mundo está debatiendo actualmente debido a la guerra en Irán, especialmente el dominio del dólar y el sistema del petrodólar; lleva décadas escribiendo sobre esto, desde la década de 1970.
De hecho, el gobierno estadounidense lleva décadas planeando una posible guerra contra Irán. Esto no es nada nuevo.
Ahora bien, Donald Trump es el primer presidente lo suficientemente loco como para intentarlo. Pero recuerdo que, durante la administración de George W. Bush, después de que Estados Unidos invadiera Irak, se habló mucho de una posible invasión de Irán.
Entonces, Michael, explícanos cómo ves esta guerra. ¿Cuál es el panorama general y cómo afectará al mundo?
MICHAEL HUDSON: Bueno, usted mencionó que es de los últimos años o décadas; en realidad se remonta a medio siglo atrás.
Ya a mediados de la década de 1970, cuando trabajaba para el Instituto Hudson, con contratos para el Tesoro, la Casa Blanca y el Departamento de Defensa, asistí a reuniones en las que se hablaba constantemente de cómo, en última instancia, Estados Unidos tendría que tomar el control de todo el petróleo de Oriente Medio, y eso implicaba conquistar Irán.
A mediados de la década de 1970, en una reunión militar, por ejemplo, Herman Kahn explicaba que probablemente Baluchistán representaba la principal oportunidad para comenzar a dividir Irán en distritos étnicos sometidos. Y Baluchistán, situado entre Pakistán e Irán, era probablemente el mejor lugar para iniciar un movimiento separatista. Existían planes militares.
A mediados de la década de 1970, mi campo de especialización era el petróleo y la balanza de pagos. Ocupé ese puesto en el Chase Manhattan Bank durante muchos años. De hecho, era el único —era técnico y tenía veintitantos años, un puesto de muy bajo rango— que tenía acceso a todos los detalles operativos y estadísticas de las principales compañías petroleras estadounidenses, para poder calcular el papel que desempeñaba el petróleo en la balanza de pagos y en el fortalecimiento del dólar.
Esto ocurrió justo después de que Estados Unidos se viera obligado a abandonar el comercio de oro, en 1971, debido a la guerra de Vietnam.
Así pues, Estados Unidos siempre se ha dado cuenta de que lo que vemos hoy iba a ser el objetivo final de consolidar, según esperaban, el control estadounidense sobre el petróleo de Oriente Medio; y lo querían porque el punto central, la palanca más poderosa que la política exterior estadounidense ha tenido durante el último siglo, es el control del comercio mundial de petróleo.
Debido a que resulta enormemente rentable para las propias compañías petroleras estadounidenses —les ha otorgado un control importante sobre la política de EE. UU.— y también el control potencial de la economía estadounidense sobre otros países, mediante la capacidad de cortar el suministro de petróleo a otros países, deteniendo así su producción de electricidad, su producción química y su producción de fertilizantes con gas natural.
La industria petrolera incluye la industria del gas, porque están muy interconectadas. Todo esto ha sido cuidadosamente considerado. Y cada año, el ejército ha estado actualizando los planes a largo plazo para… bueno, si realmente tenemos que usar la fuerza para imponer nuestro control sobre el Cercano Oriente, el Medio Oriente; si, por alguna razón, los países petroleros de la OPEP quieren independizarse de los Estados Unidos y comenzar a invertir sus ganancias petroleras fuera de los Estados Unidos, en lugar de enviar todas sus ganancias petroleras a los Estados Unidos para invertir en bonos del Tesoro, bonos corporativos, depósitos bancarios estadounidenses y acciones; bueno, si alguno de ellos quisiera ejercer su propia soberanía y seguir su propio camino, tendremos que tomar el control; y pase lo que pase, tendremos que tomar el control de Irán, porque ese es el punto de bloqueo final y más poderoso del control estadounidense.
Y, como ya hemos comentado, en 2003, el general Wesley Clark declaró abiertamente: «Bueno, vamos aconquistar siete países en cinco años», culminando con Irán.
Todo esto ha sido completamente público. No se trata simplemente de la guerra de Donald Trump. Es una guerra que decidió librar en este momento porque Estados Unidos ha ido perdiendo progresivamente su posición de fortaleza económica, militar, suministro de armas, misiles, aviones y bombas, como consecuencia de la guerra, primero en Ucrania y luego suministrando armamento a Israel.
Por lo tanto, nunca habrá un peor momento para ir a la guerra que ahora. Y claro, es un mal momento, pero no es tan malo como lo será. Y los militares, los neoconservadores que están detrás de los militares y de la Agencia Central de Inteligencia, no se van a rendir.
Dicen: “Bueno, ¿qué tenemos que perder? Si no conquistamos el petróleo de Oriente Medio ahora, perderemos lo que se ha convertido en la principal baza de la política exterior estadounidense”.
Donald Trump creía que podía conquistar Irán en dos o cuatro semanas. Realmente lo creía.
Y su esperanza era que, para cuando emprendiera su viaje programado a China, pudiera enfrentarse a China y decirle: «Bueno, acabamos de provocar un cambio de régimen en Irán. Hemos nombrado a un oligarca iraní, un dictador afín, para que tome el poder y se convierta en una especie de versión iraní de Boris Yeltsin, administrando el petróleo iraní en interés de Estados Unidos».
“Así que ahora tenemos el poder de imponerles sanciones, China. Podemos cortarles el suministro de petróleo. Pero, como saben, no queremos hacerlo. Si empiezan a exportar las materias primas, el galio, el tungsteno y todo lo demás que necesitamos para nuestras fuerzas armadas y sobre lo que han impuesto controles de exportación, entonces les daremos el petróleo”.
Trump esperaba poder presentarle esa victoria a China. Bueno, obviamente eso se esfumó. Los militares se equivocaron en sus cálculos, porque no pudieron idear una alternativa que pusiera en peligro este gran plan.
Recuerden todos los ataques militares estadounidenses de los últimos 50 años, desde Vietnam: todas las guerras que ha librado Estados Unidos, desde Vietnam hasta Irak, Afganistán, Siria y Venezuela.
Siempre ha sido Estados Unidos y sus aliados, la coalición de los dispuestos, contra países individuales. Esta es la primera guerra que Estados Unidos libra desde la Segunda Guerra Mundial en la que los países contra los que lucha están aliados entre sí.
Ya no se trata solo de luchar contra Irán. Se trata de luchar contra Irán, apoyado por Rusia y China, porque todos se dan cuenta de que esta es una lucha a muerte para decidir: ¿Podrá Estados Unidos reafirmar su control sobre la economía mundial mediante monopolios? El monopolio del petróleo, el monopolio de la tecnología de la información que intenta establecer, el monopolio de los chips informáticos, el monopolio tecnológico, así como su capacidad para suministrar alimentos a otros países, sus exportaciones y el control de los cereales.
Esta es la última oportunidad que tiene. Y hay una sensación de desesperación que ha llevado a los planificadores estadounidenses a apostar.
Y creo que no va a funcionar. Todos los generales les han dicho que no va a funcionar. Los generales que se han mostrado pesimistas prácticamente han sido expulsados del ejército y del Departamento de Estado, porque, «Si eres pesimista, ¿por qué no estás a bordo? ¿Por qué no formas parte del equipo? ¿O acaso eres la marioneta de Putin? Simplemente tienes que tener fe».
Estados Unidos creía que no podía perder ninguna guerra porque su política de bombardear otros países siempre iba a funcionar.
La filosofía estadounidense es, en primer lugar, bombardear a civiles; se infringen todas las normas del derecho internacional que se oponen a ello. Se bombardea a civiles para desmoralizarlos.
Y si te concentras, como hizo Trump junto con Israel hace unas semanas, bombardeas las escuelas; bombardeas los hospitales. Esa es la política estadounidense en el extranjero.
Esto se hace más evidente en la política israelí en Gaza, y ahora también en Cisjordania. Y es la misma política que Estados Unidos ha seguido en Irán.
Bueno, la idea era que esto desmoralizaría a la población, y la población iraní querría deshacerse de los ayatolás y decir: “No queremos que nos bombardeen más; queremos salvar a los niños; hagamos un trato y nombremos a un líder favorable a Estados Unidos para que deje de bombardearnos”.
Bueno, esto fue un disparate desde el principio, pero era el principio rector de la política exterior estadounidense: bombardear un país provocará un cambio de régimen y su colapso.
Eso era lo que Estados Unidos esperaba de Rusia.
Pero Irán tiene esencialmente el mismo espíritu que Patrick Henry en la revolución estadounidense contra Gran Bretaña en 1776. Él dijo: «¡Libertad o muerte!». Y eso es precisamente lo que Irán está diciendo.
Para ellos, esto es existencial, porque saben cuáles son los planes de Estados Unidos, ya que este país ha sido muy transparente al respecto.
Sí, quieren un cambio de régimen; quieren dividir Irán en partes; quieren controlar el petróleo iraní y usar los ingresos de las exportaciones para fortalecer el dólar estadounidense y, básicamente, la economía de Estados Unidos, y darle a la política exterior estadounidense la opción de cortar el suministro de petróleo a otros países, de decir: «Podemos cerrar su industria, su industria química, todas sus industrias que necesitan energía eléctrica, petróleo y gas; podemos hacer todo eso si adoptan una política independiente, respetando su propia soberanía». Y nosotros, en Estados Unidos, rechazamos el principio de las Naciones Unidas de que cada nación tiene su propia soberanía.
Este es el principio fundamental de la civilización occidental durante el último medio siglo, el principio fundamental de la Carta de las Naciones Unidas. Estados Unidos rechaza todo eso.
Y lo que ha conseguido es impulsar a otros países a reconocer que, efectivamente, este es realmente el conflicto final.
Este conflicto en Irán busca determinar el futuro de la economía internacional. ¿Restablecerá el control estadounidense sobre el comercio petrolero y le otorgará el dominio sobre la economía internacional que tanto anhela? ¿O nos independizaremos de Estados Unidos?
De eso se trata esta guerra.
BEN NORTON: Muy bien dicho, Michael. Has planteado muchos puntos importantes. Es difícil saber por dónde empezar.
Quería hacer un breve comentario sobre la idea de que Estados Unidos lleva décadas preparándose para la guerra en Irán y, como usted dijo, estaba esperando el momento menos malo.
Creo que esto es totalmente cierto, porque también hubo dos acontecimientos importantes en los últimos dos años que llevaron a esta guerra en Irán.
Una de ellas fue el derrocamiento del gobierno sirio, que se remonta a 2011, el comienzo de la guerra por el cambio de régimen que finalmente tuvo éxito a finales de 2024, lo que supuso un paso importante hacia la guerra en Irán.
Y además, Israel asesinó a los líderes de la resistencia libanesa, lo que, básicamente, pensaban que eliminaría al Líbano de la ecuación.
Así pues, al eliminar a Líbano y Siria —o al menos eso creían—, Estados Unidos e Israel podrían atacar a Irán, aislando a Teherán de sus aliados.
Ahora hemos visto que todavía existe cierta resistencia en el Líbano. Aunque Israel ha invadido el Líbano y está intentando colonizar el sur.
En fin, quiero hablar más sobre este tema del sistema del dólar. Creo que es fundamental para comprender esta guerra.
Usted mencionó cómo Estados Unidos quiere utilizar el control del mercado petrolero mundial para apuntalar el dólar.
Como saben, el sistema del petrodólar se remonta a 1974, cuando la administración de Richard Nixon, tras desvincular el dólar del oro, llegó a un acuerdo con Arabia Saudita, que en aquel momento era el principal productor de petróleo del mundo, para garantizar que el petróleo se comercializara exclusivamente en dólares, lo que asegura la demanda mundial de esta divisa.
Parece que Irán comprende claramente la importancia de esto para la hegemonía estadounidense, la importancia del sistema del dólar y del petrodólar, porque Irán lo ha atacado directamente.
Irán cerró el estrecho de Ormuz y exige que los países que lo atraviesan comercien petróleo en yuanes chinos.
Además, se ha informado de que el ejército iraní no solo tiene como objetivo las bases militares estadounidenses en la región, sino también las oficinas de importantes corporaciones estadounidenses, incluidas instituciones financieras y grandes empresas tecnológicas, que han estado construyendo grandes centros de datos de IA en lugares como los Emiratos Árabes Unidos.
Creo que Irán comprende la importancia crucial del factor económico en esta guerra. ¿Quieres hablar más sobre eso?
MICHAEL HUDSON: Sí, los planes de Estados Unidos para controlar militarmente Oriente Medio no se basaban en sus propios combates, porque Estados Unidos estaba agotado por la guerra de Vietnam —recordemos que a mediados de la década de 1970—.
Estados Unidos ha tenido dos ejércitos aliados combatiendo en Oriente Medio.
En primer lugar, Israel es un ejército cliente. Ya a principios de la década de 1970 se llegó a un acuerdo, en el que Herman Kahn, del Instituto Hudson, desempeñó un papel fundamental. Se llegó a un acuerdo con el senador Henry «Scoop» Jackson, uno de los senadores más partidarios de las fuerzas armadas en Estados Unidos, para que este aceptara utilizar a Israel como ejército títere de Estados Unidos.
BEN NORTON: Esto lo expresó claramente Joe Biden cuando era senador. Biden pronunció un discurso en el que dijo: «Israel es la mejor inversión que podemos hacer».
JOE BIDEN: (En 1986) Si no existiera Israel, Estados Unidos tendría que inventarlo para proteger sus intereses en la región. Estados Unidos tendría que salir y crear un Israel.
(En 2022) A menudo he dicho, señor presidente, que si esto no fuera Israel, tendríamos que inventarlo.
(En 2023) Siempre he dicho que, si Israel no existiera, tendríamos que inventarlo.
MICHAEL HUDSON: Sí, esto era muy abierto en aquel momento.
Pues bien, más tarde, después del 11-S y después de que el presidente Carter respaldara a los [muyahidines] en Afganistán como alternativa al gobierno secular en Afganistán, surgió Al-Qaeda como un ejército terrorista wahabí.
Y los wahabíes son la segunda fuerza que Estados Unidos ha utilizado.
Mencionaste Siria. Y claro, allí está la cúpula del ISIS, los terroristas. Y están ocupados asesinando a todo aquel que no sea sunita. Están matando a los alauitas; están matando a los cristianos. Son unos asesinos, básicamente.
Estos son, pues, los dos ejércitos títeres de Estados Unidos [Israel y los wahabíes].
¿Y qué ha hecho que todo esto sea urgente ahora? En primer lugar, los wahabíes han estado trabajando, durante los últimos 10 años, codo con codo con Israel. El único grupo no sunita al que no han atacado es Israel. Han estado colaborando estrechamente.
Pues bien, lo que ha obligado a los militares israelíes a actuar es el ataque de Israel contra Gaza, la contraofensiva del Líbano, la guerra civil de resistencia que se ha extendido por todo Oriente Medio y las críticas mundiales al genocidio [de Gaza] que han surgido de las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional.
Así que todo esto ha obligado a [EE. UU. e Israel] a tomar cartas en el asunto, diciendo: «¿Vamos a tomar el control?».
Israel ahora intenta apoderarse del Líbano. Supongo que los israelíes van a necesitar un lugar adonde ir si Irán logra destruir los cimientos económicos del Estado israelí.
Este es el contexto militar de todo esto, y también el contexto financiero.
Quiero volver a mencionar el control de los petrodólares que usted mencionó.
No se trataba solo de fijar el precio del petróleo en dólares. Todos, todos los países, fijaban el precio de las exportaciones de cobre, de todo, en dólares, porque seguía siendo la moneda principal.
De forma casi imperceptible, en lugar de que los países mantuvieran sus reservas internacionales en forma de oro y dólares estadounidenses que eran tan valiosos como el oro, incluso cuando el dólar ya no lo era, continuaron comerciando con dólares estadounidenses.
Bueno, la cuestión era: ¿dónde se iban a invertir esos dólares?
Bajo las reglas de Kissinger —y todo esto me lo explicaron el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado en 1974 y 1975—, el ejército estadounidense les dijo a Arabia Saudita y a otros países de la OPEP: “Pueden cobrar lo que quieran por el petróleo, pero tienen que usar el excedente para invertir en Estados Unidos. No les permitiremos comprar el control de ninguna empresa estadounidense importante. No pueden comprar empresas estadounidenses; solo nosotros podemos comprar el control de economías extranjeras. Comprarán bonos. Pueden financiar la industria y las empresas estadounidenses. Pueden comprar acciones de las empresas. Pueden ganar dinero simplemente depositando su dinero en los bancos”.
Estos eran los petrodólares. Los petrodólares eran los ahorros de los países de la OPEP invertidos en bancos.
Pues bien, este reciclaje de los excedentes de la OPEP ya no es tan importante como lo fue en la década de 1970. En aquella época, estos petrodólares llegaban a los bancos estadounidenses. ¿Y qué iban a hacer con ellos? Los prestaban a los países del Sur Global para financiar sus déficits comerciales y sus déficits de balanza de pagos.
Esto desembocó en el colapso de las deudas latinoamericanas en dólares y otras deudas. Posteriormente, condujo a la crisis asiática de 1998, que creo que se convertirá en un modelo paradigmático de lo que sucederá durante el resto del año.
Pero ahora, Arabia Saudita y los demás países, durante los últimos 10 o 20 años, han utilizado sus ingresos por exportaciones para impulsar sus propias economías de maneras un tanto descabelladas, construyendo enormes complejos inmobiliarios de lujo en el desierto, con enormes plantas desalinizadoras para abastecer de agua a nivel nacional.
Pero aún conservan enormes ahorros en bonos, acciones y otros activos financieros en Estados Unidos.
Ahora que los países de la OPEP tienen bloqueados los ingresos por exportaciones, han anunciado: “Bueno, en realidad hemos endeudado nuestra propia economía. A pesar de nuestra riqueza, nuestros proyectos inmobiliarios y nuestras inversiones se financian con deuda, y tenemos que empezar a vender nuestras tenencias de valores estadounidenses y oro para mantener equilibrados nuestros presupuestos nacionales y la balanza de pagos”.
Todo esto está provocando una venta masiva de dólares. Esto ha revertido el efecto del petrodólar, la entrada de dinero de la OPEP en la moneda, la entrada de petróleo en dólares. Ahora, esto se está convirtiendo en una fuga de dólares.
Esa es otra amenaza.
Irán ha declarado: “Esto supone un cambio de fase. A partir de ahora, controlaremos para siempre el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico. Por eso se llama golfo Pérsico, porque es nuestro. Y controlaremos el comercio de petróleo”.
Esto significa que, en lugar de que Estados Unidos planee utilizar el petróleo como un punto de estrangulamiento para otros países con el fin de obligarlos a acatar la política exterior estadounidense, ahora es Irán quien controla este punto de estrangulamiento y puede imponer sanciones a Estados Unidos y sus aliados, sanciones a Israel, sanciones a los europeos o a cualquier otro aliado de Estados Unidos.
De este modo, se ha dado un giro radical al intento estadounidense de utilizar el petróleo como medio de control.
Ahora bien, la cuestión radica en si Irán podrá lograr aquello en lo que Estados Unidos ha basado toda su política exterior: el control de los ingresos internacionales procedentes de las exportaciones de petróleo.
Y la determinación de quién podrá comprar este petróleo, gas natural y helio —estas tres cosas— y también al controlar el Estrecho de Ormuz, controla el envío de alimentos y otros materiales a los países de la OPEP, por lo que tiene un punto de estrangulamiento sobre los países de la OPEP, así como sobre los usuarios extranjeros de petróleo.
BEN NORTON: Sí, Michael, quiero hablar más sobre el elemento energético en este caso.
La Agencia Internacional de Energía se refirió a la crisis energética que estamos presenciando actualmente como la mayor crisis de suministro de petróleo de la historia mundial.
Es de mayor magnitud que la crisis del petróleo provocada por el embargo de la OPEP de 1973, que también estuvo relacionada con una guerra de agresión israelí.
Y luego, en 1979, con la revolución iraní, se produjo otra crisis del petróleo.
Pero hoy estamos presenciando la mayor crisis petrolera de la historia.
El precio del crudo se ha disparado, y esto va a alimentar la inflación en todo el mundo, porque, por supuesto, el petróleo es un insumo crucial para muchos otros productos, y el petróleo es necesario para transportar la mayoría de las mercancías, especialmente los alimentos.
Además, gran parte de los fertilizantes y productos químicos que se utilizan en su fabricación provienen del Golfo Pérsico. Esto podría provocar una crisis alimentaria, que perjudicaría especialmente al Sur Global.
Por supuesto, los países exportadores de petróleo podrían beneficiarse de mayores ingresos, aunque en el Golfo Pérsico gran parte de la infraestructura de petróleo y gas ha resultado dañada por esta guerra. Por lo tanto, algunos de estos regímenes del Golfo podrían no percibir todos los beneficios derivados del aumento de los ingresos por exportaciones.
Pero la mayoría de los países del Sur Global importan petróleo, energía y otras materias primas. Y a medida que aumente el precio de estas materias primas, esto supondrá un lastre significativo para sus economías.
Es probable que esto genere déficits por cuenta corriente. Esto significa que, en el Sur Global, muchas de sus monedas comenzarán a depreciarse frente al dólar, lo que probablemente provocará salidas de capital, es decir, el llamado dinero caliente, a medida que los inversores extranjeros vendan todas sus participaciones en los mercados emergentes.
Así pues, podríamos ver crisis monetarias, crisis económicas, crisis energéticas, crisis alimentarias.
Esta guerra de elección, esta guerra de agresión, que Trump y Netanyahu iniciaron, podría provocar una crisis económica masiva que perjudicará especialmente al Sur Global.
¿Tú lo ves de la misma manera?
MICHAEL HUDSON: Sí, y todo esto era previsible.
En primer lugar, si quieren ver un paradigma, un modelo de lo que sucederá, fíjense en lo que le ocurrió a la industria alemana después de que Estados Unidos y Europa impusieran sanciones a la compra de gas y petróleo rusos.
La industria alemana se derrumbó y Europa y Alemania sufren ahora una depresión. Se avecina una gran depresión.
Lo ocurrido en Alemania destruyó su economía y provocó el cierre de su industria química.
El petróleo no solo sirve para obtener energía. También se utiliza en la química, como bien señalaste. Se emplea en la industria del vidrio y en la producción de fertilizantes.
Pues bien, los fertilizantes son especialmente importantes ahora mismo, porque se fabrican a partir de gas natural. Y cuando Irán bombardeó Qatar, Qatar era el principal exportador de gas natural licuado.
Este gas natural era el que se utilizaba como fertilizante en otros países, especialmente en los aliados de Estados Unidos: Japón, Corea y Filipinas. Todos ellos están en crisis.
Y el helio, junto con el gas natural, el hecho de que el helio ahora no esté disponible para, digamos, Taiwán, y su industria de semiconductores, y la electricidad. El petróleo no está disponible para Taiwán.
¿Cómo va a fabricar Taiwán los semiconductores que se supone que son la clave para el control estadounidense de la tecnología de la información, para todos los chips informáticos y monopolios que esperaba obtener? Esto tiene consecuencias de gran alcance.
Además, en el hemisferio norte estamos a punto de entrar en la temporada de siembra. Y la temporada de siembra requiere fertilizante.
Pues bien, el precio de los fertilizantes, elaborados principalmente con gas, ya está subiendo en Estados Unidos. Esto está afectando a las explotaciones agrícolas. Y los agricultores estadounidenses afirman, al igual que seguramente lo hacen los agricultores de toda Europa y los países del Sur Global: «No podemos obtener beneficios vendiendo nuestras cosechas a los precios actuales si tenemos que pagar tanto por los fertilizantes y la maquinaria agrícola a la que Trump ha impuesto aranceles, que perdemos dinero al producir cultivos».
¿Y qué van a hacer?
Esto está provocando una crisis agrícola. Y, obviamente, los países que más se verán perjudicados son aquellos que menos recursos tienen para pagar los precios elevados de los fertilizantes, el gas y el petróleo. Estos son los países del Sur Global.
Porque, además de tener que pagar por el petróleo, el gas y sus derivados, tienen que pagar sus deudas en dólares, que están a punto de vencer. Algo tiene que ceder.
Se avecinan impagos financieros. Otros países se preguntarán: «¿Qué vamos a hacer? ¿Acaso vamos a seguir el ejemplo de Europa, que atraviesa una crisis presupuestaria y cuyo precio del petróleo está subiendo? ¿Acaso tenemos que subvencionar a los propietarios para que puedan calentar sus viviendas con gas o petróleo? Nuestros trabajadores ya viven al límite, endeudándose cada vez más. Perderemos las elecciones en Europa, al igual que en Estados Unidos, si los consumidores tienen que gastar mucho más dinero en petróleo, gas, calefacción y electricidad en caso de impago. Por lo tanto, tendremos que recortar el gasto social y aumentar el gasto militar».
Esto va a provocar una crisis política, de posturas a favor y en contra de la guerra, de sentimientos proestadounidenses contra antiestadounidenses, desde Europa hasta los países del Sur Global y los países asiáticos que son aliados de Estados Unidos.
¿Cómo pueden Corea y Japón pagar los 350 mil millones de dólares que el parlamento coreano ha dicho que acaba de aprobar, declarando: «Vamos a pagarle a Donald Trump 350 mil millones de dólares para que los use, a su discreción, para que no perdamos el mercado de exportación estadounidense para nuestros productos»?
Japón ha prometido 650 mil millones de dólares. ¿Cómo van a poder hacerlo si no tienen el gas y el petróleo necesarios para exportar a Estados Unidos?
Alguien allí debe estar pensando: “Bueno, si no tenemos petróleo y gas, no vamos a tener exportaciones a Estados Unidos. Así que no tenemos que darle a Estados Unidos los 350 mil millones de dólares de Corea y los 650 mil millones de dólares de Japón”.
Todos estos acuerdos que ha cerrado Trump se irán deshaciendo.
BEN NORTON: Bueno, Michael, creo que es una forma perfecta de terminar. Gracias por acompañarme.
Lamentablemente, parece que esta guerra va a continuar, pero estoy seguro de que pronto volveré a contactarte para hablar más sobre las implicaciones globales de este conflicto. Muchas gracias.
MICHAEL HUDSON: Lo espero con interés. Gracias por invitarme
– Declarou o seu "domínio míssilístico sobre os territórios ocupados" – Lançou uma advertência sobre a "dissuasão nuclear" – EUA e Israel têm centrado seus ataques sobre alvos civis
Ao entrar na quarta semana de guerra, o que nos reserva o futuro?
Em primeiro lugar, embora o Irão tenha sido alvo de um bombardeamento intensivo, a eficácia militar deste último está longe de ser evidente. A capacidade do Irão para contra-atacar os interesses norte-americanos e israelitas nas ditaduras do Golfo continua com uma potência cada vez maior; a sua liderança opera com eficácia no seu modo opaco deliberadamente escolhido (denominado "mosaico"); e o Irão persiste com salvas regulares de mísseis e drones, ao mesmo tempo que aumenta gradualmente a sofisticação do seu bombardeamento com mísseis. O apoio popular ao Estado iraniano consolida-se.
Os bombardeamentos norte-americanos e israelenses estão a causar graves danos ao Irão, mas não há provas de que estes ataques tenham localizado — ou destruído — as "cidades" de mísseis iranianas, dispersas e profundamente enterradas, espalhadas por todo o território do país.
As evidências sugerem, antes, que, não tendo conseguido destruir a infraestrutura militar oculta do Irão, os EUA e Israel centraram a sua atenção em alvos civis com o objetivo de desmoralizar a população, tal como vimos no contexto libanês e palestino.
No entanto, o que parece incontestável é que o Irão dispõe de uma estratégia cuidadosamente elaborada que está a ser desenvolvida em fases diferenciadas.
Trump, por seu lado, carece de um plano. Este muda diariamente. Israel tem sim um plano, que consiste em assassinar tantos líderes iranianos quantos a sua IA, fornecida pelos EUA, consiga detetar.
Para além disso, o desígnio de Israel é que o Irão seja desmembrado, dividido em pequenos Estados étnicos e sectários, e reduzido a uma anarquia fraca (seguindo o modelo sírio).
Por enquanto, os objetivos declarados pelos EUA manifestam-se como ameaças pontuais de escalada que vão desde ataques à infraestrutura económica (as instalações de gás de South Pars) até dois impactos relativamente significativos nas imediações das instalações nucleares iranianas (Nantaz e a central nuclear de Bushehr, operada conjuntamente pelo Irão e pela Rússia).
É de supor que estes ataques com mísseis de curto alcance pretendam ser "mensagens" para insinuar a possibilidade de uma escalada dos EUA ou de Israel até ao âmbito nuclear. O Irão, no entanto, respondeu da mesma forma, com um ataque com mísseis contra a localidade de Dimona — muito perto da maior instalação nuclear israelita de Dimona.
Domínio missilístico
Após os ataques contra Dimona, que causaram graves danos, o Irão fez uma declaração significativa e contundente: afirmou ter alcançado o "domínio missilístico".
Esta afirmação baseava-se no facto de o regime israelense não ter sido capaz de interceptar nenhum míssil com o seu sistema de defesa aérea, face ao ataque do Irão contra uma das suas instalações estratégicas estatais mais fortemente vigiadas.
Mohammad Ghalibaf, presidente do Parlamento iraniano e líder militar, advertiu que a guerra entrou numa "nova fase":
"Os céus de Israel estão indefesos... Parece que chegou o momento de pôr em marcha a fase seguinte dos nossos planos pré-estabelecidos...".
Segundo o comentador militar Will Schryver, não há dúvida de que a profundidade dos arsenais norte-americanos (os centros de armazenamento dos EUA) está a esgotar-se e a geração de missões entrou em colapso devido ao atraso na manutenção e à incapacidade de sustentação logística.
Os aviões tripulados norte-americanos continuam sem penetrar profundamente no espaço aéreo iraniano. O Irão, no entanto, afirma que a profundidade dos seus próprios arsenais é abundante.
Trump aumentou a pressão nos últimos dias, lançando um ultimato ao Irão: "Abram o estreito de Ormuz no prazo de 48 horas ou as vossas centrais elétricas civis serão destruídas progressivamente, começando pela maior". (A maior central do Irão é a de Bushehr, operada conjuntamente pelo Irão e pela Rússia). Parece que Trump continua à espera de uma rápida capitulação iraniana. No entanto, o Irão já rejeitou o ultimato e respondeu com um próprio.
O ultimato do aiatolá Moktaba Kamenei a Trump
Num discurso de 12 minutos muito bem estruturado, o aiatolá imã Sayyed Moktaba Kamenei passou da retórica habitual para algo muito mais transcendental. A primeira metade do seu discurso seguiu o guião esperado, mas, segundo informou a comentadora libanesa Marwa Osman:
"A meio do discurso, o tom passou de retrospectivo para estratégico. Sayyed Kamenei esboçou três exigências concretas, cada uma com um prazo definido: uma rápida retirada militar norte-americana do Médio Oriente; o levantamento total das sanções num prazo de 60 dias; e uma compensação financeira a longo prazo pelos danos económicos.
Seguiu-se o ultimato: se não for cumprido, o Irão intensificará a sua resposta, tanto no âmbito económico como no militar e, potencialmente, no nuclear. Não de forma hipotética, mas operacional: o encerramento do estreito de Ormuz, a formalização dos laços de defesa com a Rússia e a China, e a passagem da ambiguidade para a dissuasão nuclear declarada".
O momento em que ocorreram as reações externas foi igualmente revelador. Em questão de horas, tanto Pequim como Moscovo emitiram comunicados alinhando-se, de forma cuidadosamente redigida, mas inequívoca, com a abordagem do novo Líder Supremo, o que sugere uma coordenação.
A guerra está a entrar numa nova fase
Trump está atento à forma como se desenvolvem e "desenvolverão" as expectativas sobre a guerra no seu país, tendo em vista as eleições intercalares de novembro. A decisão dos americanos sobre como votar, ou se votar, costuma ser tomada em setembro ou outubro. A sua equipa procura freneticamente uma saída para a guerra que, até ao verão, possa projetar uma "vitória" plausível para Trump — se é que tal coisa é sequer possível.
Simplicius sugere "que os possíveis ataques iminentes de Trump contra a rede energética do Irão terão um efeito desestabilizador e de distração destinado a permitir que os fuzileiros navais americanos e a 82.ª Divisão Aerotransportada tomem a ilha de Kharg ou outras ilhas iranianas. Fontes de "altos funcionários" continuam a afirmar que a operação com tropas no terreno continua a ser muito provável".
O Irão está evidentemente disposto a alinhar com Trump nesta escalada. O estilo de liderança do Irão mudou claramente com o novo Líder Supremo: já não está interessado em "idas e vindas" incrementais.
Os dirigentes iranianos procuram resultados decisivos que alterem o panorama geoestratégico da Ásia Ocidental. E o Irão acredita que Ormuz representa a alavanca para o conseguir.
O Irão estabeleceu um corredor marítimo seleto e seguro para que os navios autorizados e sujeitos ao controlo do Corpo da Guarda Revolucionária Islâmica (IRGC) possam transitar pelo estreito de Ormuz, desde que a carga seja paga em yuans e esteja sujeita ao pagamento de uma taxa. Estima-se que o Irão poderia chegar a arrecadar 800 mil milhões de dólares por ano em taxas graças a este regime regulador semelhante ao do Canal do Suez.
Isto, em teoria, permite abastecer o mercado energético, mas com a ressalva de que o Irão simplesmente fecharia o estreito por completo se Trump levasse a cabo o seu ultimato.
O professor Michael Hudson salienta que as novas exigências do Irão são de tão
"grande alcance que parecem impensáveis para o Ocidente: que os países árabes da OPEP devem pôr fim às suas estreitas ligações económicas com os EUA, a começar pelos centros de dados norte-americanos operados pela Amazon, Microsoft e Google... E que [devem] desinvestir as suas atuais carteiras de petrodólares que têm subsidiado a balança de pagamentos dos EUA desde os acordos [do petrodólar] de 1974.
A reciclagem dos petrodólares tem sido a base da financeirização e da instrumentalização, por parte dos EUA, do comércio mundial de petróleo, bem como da sua estratégia imperial de isolar os países que se recusam a aderir à ordem baseada nas normas americanas (sem regras reais, mas simplesmente exigênciasad hocdos EUA)."
Um controlo iraniano sobre o estreito de Ormuz — somado ao controlo dos iemenitas sobre o Mar Vermelho — poderia retirar aos EUA o domínio sobre a energia e a sua fixação de preços e, na ausência do afluxo de petrodólares a Wall Street, pôr fim ao domínio global financeirizado dos EUA.
O que está em jogo aqui não é apenas a aspiração do Irão de expulsar o exército norte-americano do Médio Oriente, mas também uma transformação geopolítica, uma vez que os Estados do CCG e os asiáticos (como o Japão e a Coreia do Sul) são obrigados, por necessidade, a tornar-se "nações clientes" do Irão para obter acesso à via marítima de Ormuz. E porque apenas o Irão poderia garantir uma passagem segura.
Na prática, se o Irão conseguir manter o seu controlo sobre o estreito de Ormuz, a geopolítica da Ásia seria reconfigurada numa nova realidade estratégica.
Nesta entrevista exclusiva com o professor Lucas Rubio, que esteve recentemente no país asiático, entenda como os norte-coreanos viraram um jogo existencial que parecia perdido, contrariando as profecias de teóricos como Fukuyama, justo em um dos momentos mais delicados da História recente.
UMA ENTREVISTA DE
Hugo Albuquerque
Ofilósofo americano – e pai do conceito de “fim da História” – Francis Fukuyama compartilhou, para a surpresa de muitos,um breve artigoque afirmava como os norte-coreanos fizeram bem em desenvolver armas nucleares. Diante da agressão americana e israelense ao Irã, Fukuyama teve de compartilhar uma opinião de os países teriam de estar preparados para uma intervenção militar ilegal.
Fukuyama não se rendeu ao marxismo, mas fez uma constatação amarga que a “ordem baseada em regras” foi não apenas destruída como, ainda por cima, desmoralizada, pelo ato bárbaro de Trump e Benjamin Netanyahu. Há tantas confusões nesse raciocínio, mas ainda que de maneira torta, Fukuyama reconhece mais uma vez a barbárie do poder americano junto da resiliência da Coreia do Norte: goste-se ou não, o país asiático virou o jogo.
E parte dessa resistência passou pelo desenvolvimento de um arsenal nuclear, o que transformou a invasão da Coreia do Norte em uma missão suicida. Mas não é apenas a capacidade de dissuasão que marca a resiliência do regime norte-coreano: há uma série de processos em curso internamente por lá, e por essa razão fomos entrevistar o professor Lucas Rubio, especialista em Coreia do Norte, que visitou lá há pouco.
Rubio acompanha de perto as transformações que a Coreia do Norte, sobretudo nos últimos anos, e o progresso impressionante pelo qual passa o país, desde grandes construções na capital, políticas de equiparação entre campo e cidade e distribuição de renda de um modo geral, enquanto joga como ninguém o duro jogo da geopolítica atual – onde o mínimo erro pode ser um desastre completo.
Hugo Albuquerque
As imagens mais recentes que vêm da Coreia Popular mostram um desenvolvimento surpreendente. Inclusive se cunhou o termoPyonghattanpara se falar de novas áreas urbanas com construções modernas e impressionantes. O que explica isso?
Lucas Rubio
A Coreia Popular, conhecida comumente por “Coreia do Norte”, tem investido muito no desenvolvimento da sua economia nos últimos anos. Isso acontece depois dela passar por um período muito grave, em razão da crise internacional pela queda da União Soviética e do socialismo no Leste Europeu, e de ter colocado seus recursos à disposição do programa nuclear – e militar de um modo geral – por uma questão óbvia de sobrevivência.
Agora, a Coreia que já sente que alcançou um nível de desenvolvimento tecnológico na área da defesa satisfatório – e equivalente à sua projeção desejada de força. Agora, ela remaneja esses recursos e suas atenções para outros ramos da vida do país.
Desde 2021, a Coreia tem implementado uma série de novos esforços na área da economia para incrementar e modernizar o que já existe, mas também para criar coisas novas. Essa decisão nasceu noOitavo Congresso do Partido do Trabalho da Coreia. Eles, por exemplo, começaram a modernizar as cidades do interior que estavam muito atrasadas em relação à capital Pyongyang e outras cidades industriais.
Então para resolver essa diferença entre a cidade e o campo, entre cidades grandes e cidades pequenas, foi lançado um grande programa chamadoPolítica de Desenvolvimento Regional 20×10, que consiste no programa de incremento das 20 áreas do interior do país no período dos próximos 10 anos.
O interior norte-coreano, por esse programa, deve ser modernizado em todos os aspectos, seja com construção de casas populares, indústrias, infraestrutura ou transporte para integrá-las melhor ao resto do país. Algumas áreas interioranas sofriam, até pouco tempo, com certo isolamento por conta da infraestrutura, pois a Coreia do Norte é um país montanhoso, cujas ligações por terra às vezes são um pouco difíceis. Eles estão renovando isso.
A outra área que foi escolhida para se desenvolver foi a de tecnologia, seja para melhorar a produção industrial do país ou, também, para dar à população um nível de vida maior, com inclusão digital e acesso às tecnologias de ponta. Por exemplo, na viagem que eu fiz em 2025 à Coreia do Norte, reparei que já existem métodos de pagamento virtual por lá, na moeda local deles. Os jovens hoje não usam mais dinheiro vivo ou moedas, mas sim fazem pagamento virtual.
A área agrícola deu um salto. A Coréia sofria com problemas nessa área já fazia muito tempo, pelo menos desde a crise dos anos 90: é um território muito pequeno, com escassos terrenos para plantio, sujeito a muitas intempéries e desastres naturais, porque fica na rota de tufões, passa pelas chuvas de monções etc.
Então, todo ano era esperada uma perda agrícola por conta de inundações ou pelo extremo contrário, isto é, períodos de seca prolongada. Por isso eles resolveram implementar uma verdadeira revolução econômica na construção de fazendas de estufas.
A nova cidade norte-coreana de Samjiyon foi oficialmente inaugurada por Kim Jong-un em 2019. (Fotografia: STR/AFP via Getty Images)
Então, os norte-coreanos têm construído muitas fazendas gigantescas,com complexos de estufa que produzem comida o ano inteiroem condições perfeitas, de temperatura, de umidade, de terreno, tudo mais – porque independente do clima que está lá fora, dentro das estufas, o alimento está ali sendo cultivado, está recebendo luz o dia inteiro, vai crescendo mais rápido. E mesmo nas situações rigorosas, como o inverno, a produção continua.
E por último, um outro grande ramo da economia que foi avançado nesses últimos anos e que é o mais notável e visível, é justamente a razão da sua pergunta, que é o da construção civil. Para além da construção de casas no interior, o governo também, desde 2021, tem dado uma grande importância à construção de novas habitações populares na capital Pyongyang.
Foi construído um distrito chamado Hwasong, com 50 mil habitações para 50 mil famílias. Só que essas casas foram construídas de modo realmente exuberante: são prédios muito altos de 50 até 80 andares, com vista e centros comerciais nas bases. Ele é um exemplo de bairros totalmente novos, que têm não só as moradias, como também escolas, hospitais, lojas, outros tipos de serviço, lazer, cultura com churrascarias, cervejarias, lojas de videogame, concessionárias e salões de beleza – todo o tipo de coisa que as pessoas precisam, localizado na base desses prédios hipermodernos.
Tudo isso numa arquitetura muito bonita que chama a atenção, como vemos pelo panorama real da cidade de Pyongyang, que é muito diferente do imaginário do ocidental sobre ela, isto é, de que seria uma cidade cinza, cheia de blocos de apartamentos inspirados na União Soviética dos anos 50. E a realidade hoje em dia já não é essa. É um país que realmente se transformou e tem feito esses novos distritos habitacionais para o povo comum.
É importante dizer que as moradias na Coreia são distribuídas gratuitamente para o povo trabalhador. Não existe cobrança de imposto, as pessoas não precisam pagar para estar lá, para viver nessas casas. Também não há aluguel, nem compra e venda. Essas pessoas beneficiadas são trabalhadores comuns, não se trata da elite do país, nem nada disso: são trabalhadores de diversas áreas diferentes, da indústria, da educação etc que são realocados para esses novos bairros, os quais estão sendo construídos algumas das vezes em cima de bairros antigos.
HA
Como a agressão militar americana e israelense ao Irã está sendo percebida entre os norte-coreanos?
LR
A Coréia do Norte recebeu a notícia da agressão americana-israelense ao Irã de forma muito negativa, mas sem surpresa. O país já denuncia Israel e a atuação dos Estados Unidos na Ásia Ocidental há muitas décadas – e nunca reconheceu Israel como Estado legítimo. E é claro que a atuação dos Estados Unidos naquela área do mundo é contestada por uma razão natural pelo governo da Coréia Popular, porque ela própria foi alvo de intervenção americana nos anos 1950.
É praxe, por essa razão, a Coreia do Norte se solidarizar com outros países do mundo que também sofrem com intervenções dos Estados Unidos. O governo norte-coreano protestou por meio do seu Ministério das Relações Exteriores, que publicou uma nota condenando os ataques, chamando a comunidade internacional a condenar os Estados Unidos e Israel, pressionando eles a recuarem.
Lembrando ainda que a Coreia do Norte é aliada histórica do Irã: o aiatolá Khamenei, que foi martirizado pelos Estados Unidos agora nessa operação,visitou a Coreia em 1989e se encontrou com o presidente Kim Il-sung, o que ocorreu pouco antes dele virar líder supremo que época ainda era o aiatolá Khomeini.
Além disso, é importante dizer que, além dessas manifestações feitas por meio dos canais diplomáticos, há também uma análise interna que a gente pode acessar por meio das atas doNono Congresso do Partido– que acabou de ser realizado no início de 2026. Lá, os norte-coreanos afirmaram que já não existe no mundo uma ordem internacional pacífica de negociações e de diálogo.
A Coreia Popular admitiu que é a lei do mais forte que agora prevalece na prática, com os países centrais como os agressores, isto é, Estados Unidos, Israel, a Organização do Tratado do Atlântico Norte (Otan) e os seus aliados nas outras partes do mundo – como Japão e a Coreia do Sul: eles não respeitam leis internacionais e só ouvem as vozes daqueles que têm força suficiente para se contrapor.
Isso, então, é lido por Pyongyang como uma razão para sustentar o seu próprio programa nuclear, que é visto como uma estratégia de sobrevivência – e da expressão da autodeterminação e soberania do país.
HA
Ainda no assunto da guerra, o sistema antimísseis THAAD instalado na Coreia do Sul em 2017, quando gerou um enorme polêmica inclusive com a China, foi desmontado e enviado pro Oriente Médio. Como isso foi visto na Coreia Popular e o que isso muda no equilíbrio de forças na península?
LR
Não há um grande reflexo disso na Coreia do Norte, pois hoje em dia ela adotou a postura de considerar a Coreia do Sul como seu principal inimigo – e abandonou a política de reunificação nacional, por não enxergar possibilidade de diálogo com a Coreia do Sul. Os norte-coreanos olharam com certo desprezo e indiferença a saída desse armamento, porque já não há desejo nenhum de se caminhar na direção da Coreia do Sul, seja para o diálogo pacífico ou para uma guerra para anexar ela ou algo assim.
É claro, a Coreia do Norte continua sustentando a posição de que se a Coreia do Sul continuar ameaçando, e por algum dia abrir algum tipo de agressão aberta, ela vai ser rapidamente punida por isso – e sabemos que os norte-coreanos possuem não só equipamento nuclear, mas também ampla artilharia convencional, que destruiria facilmente a Coreia do Sul em poucos instantes.
Essa é a situação que temos na Coreia do Norte: ela olha para a Coreia do Sul e diz “olha, se a você fizer algum ataque contra o nosso território, mancomunada com os Estados Unidos, nós responderemos abertamente” – mas isso não significa que com a saída de alguns equipamentos americanos da Coreia do Sul, a Coreia do Norte esteja vendo isso como uma oportunidade de empreender alguma coisa, seja ela militar ou diplomática.
HA
Recentemente, ninguém menos do que Francis Fukuyama compartilhou um artigo em que dava razão à Coreia Popular por ter construído armas nucleares. O que você acha disso? Essa notícia chegou à Coreia Popular?
LR
Eu acho que a conclusão que o Francis Fukuyama chegou, sobre a justeza do programa nuclear norte-coreano, é uma opinião e uma visão que já é compartilhada por muitas pessoas no mundo há muito tempo, muito antes dele perceber ou falar sobre isso. Muitas pessoas no mundo já tinham reparado o quão importante era o programa nuclear da Coreia do Norte por várias razões, sejam internas ou externas.
O programa nuclear norte-coreano sustentou, literalmente, a existência do país, ao fazer com que os Estados Unidos não cogitassem, de jeito nenhum, qualquer tipo de empreendimento militar contra a Coreia do Norte,, porque sabe que seria totalmente mortal – os norte-coreanos têm armamentos nucleares, sim, e os norte-coreanos têm meios de entregar esses armamentos nucleares, de lançá-los.
Esses armamentos nucleares podem chegar ao território continental dos Estados Unidos, não só nos seus aliados da Ásia que são próximos como Japão e Coreia do Sul. Então o programa nuclear salvou o povo coreano de um destino parecido com o que houve com os afegãos, iraquianos, líbios, sírios ou o que está acontecendo agora no Irã.
Imagine um mundo no qual os contrapontos ao poder americano não existissem, e a Coreia Popular é um dos principais junto de China e Rússia: perderia não só o povo coreano, com uma guerra na península, como também perderiam todos os povos do mundo, porque a sanha do imperialismo estaria ainda maior ainda mais sem esses limites – e com certeza avançaria ainda mais em diversas outras regiões do mundo.
HA
Qual a visão que a Coreia Popular tem do Brasil hoje?
LR
A Coreia do Norte vê o Brasil como um país muito importante, especialmente pela nossa função de grande mediador internacional de conflitos. O Brasil é um país diplomaticamente muito respeitado e está nos Brics desde o início. Por isso, os norte-coreanos olham para o Brasil como um país com um grande potencial de remodelar as relações internacionais, dessa vez com base na multipolaridade, principalmente durante nossos governos mais progressistas.
Porém, o Brasil é um país infelizmente muito distante para a Coreia do Norte. Fica do outro lado do globo. São 18 mil quilômetros de distância e é um país com uma dificuldade de, muitas vezes, pôr em prática o seu discurso. Então embora o Brasil tenha muito esse discurso da multipolaridade e por aí vai, infelizmente a gente tem por vezes ficado do lado dos Estados Unidos, quando se trata da Coreia do Norte – e temos tido uma lentidão muito grande para fortalecer laços diplomáticos e econômicos com a Coreia do Norte.
Lembrando que há laços diplomáticos há 25 anos. Desde 2001 existe uma embaixada da Coreia do Norte no Brasil e uma embaixada do Brasil na Coreia do Norte. Mas o Brasil, por enquanto, está sem embaixador na Coreia do Norte e isso já é um retrato de dez anos, que vem do governo Temer: dez anos nos quais o Brasil não tem embaixador na Coreia do Norte, o que mostra a falta de independência dos governos Temer e Bolsonaro. Então eu acho que talvez os norte-coreanos tenham uma visão muito positiva do Brasil, mas nosso país nem sempre consegue acompanhar essa visão – e também nem sempre consegue, de fato. se mostrar proativo e com iniciativa de estabelecer um caminho de diálogo com a Coreia do Norte.
HA
Por fim, qual sua perspectiva para o futuro próximo, lançando um olhar da perspectiva de um brasileiro que conhece a Coreia Popular por dentro?
LR
Eu voltei de lá há muito pouco tempo e vejo um futuro muito bom para a Coreia. Eu consigo reparar que algumas questões econômicas, que até poucos anos atrás eram muito latentes, estão se tornando coisas do passado e que os norte-coreanos estão investindo muito na modernização de sua cadeia produtiva como eu disse anteriormente. Eles estão modernizando até mesmo os aspectos mais básicos da vida, e é um país que tem se informatizado muito e eu tenho percebido isso cada vez que vou lá.
Há pouco tempo, você praticamente não via quase ninguém com celulares na Coreia do Norte, mas, hoje, vê a intensa maioria das pessoas usando muitos celulares, muito parecido com a nossa sociedade. E a gente tem que pensar que a Coreia do Norte é um país muito sancionado – o mais sancionado do mundo – o que cria uma dificuldade muito grande para ela acessar coisas básicas — até mesmo como alimentos ou remédios –, imagine só a tecnologia e máquinas industriais.
Eu admiro muito a capacidade norte-coreana de produzir por conta própria sua tecnologia, seus maquinários industriais. É muito interessante ver o que esse país tem projetado para o futuro: eles fazem planos com cinco anos a dez anos de duração, com metas ambiciosas para serem cumpridas na economia. Eu fico admirado de ver que há um planejamento racional e científico dos recursos nacionais, e que o objetivo desses planos econômicos de cinco a dez anos são, exclusivamente, para melhorar a qualidade de vida da população.
Não há uma elite financeira na Coreia do Norte que esteja lucrando com a pobreza – o país não está fabricando pobreza, nem está lucrando com a guerra, por exemplo. Há um povo muito unido ao entorno de um projeto político que tem tentado melhorar a qualidade de vida e avançar na construção do socialismo.
A Coreia do Norte é um país que se autodeclara socialista e sempre menciona, com orgulho, que está construindo o socialismo para chegar ao comunismo. Então, é um país com um sistema econômico socialista, que está tentando construir uma alternativa de existência no mundo.
É um país com bases econômicas diferentes das nossas, e elas priorizam as massas populares como tem ficado cada vez nítido. Então eu acho que em um futuro muito breve, nós veremos uma Coreia do Norte cada vez mais próspera, resolvendo problemas econômicos críticos que perduraram por muitos anos naquele país, construindo para si uma base técnica aprimorada em várias áreas.
Vejo que nós estaremos cada vez mais admirados com as novas cidades que nascem na Coreia, seus novos prédios que serão inaugurados e eu acho que nós temos que olhar para isso como um grande exemplo, porque a Coreia é um país que não se curva diante de nenhum outro mesmo sendo muito pequeno: é um país que conseguiu construir para si um poderoso campo militar, que o colocou como uma das nações mais militarmente avançadas no mundo e que, por essa razão, consegue colocar a sua voz no cenário internacional e afastar toda e qualquer possibilidade de guerra.
Isso é louvável, mas temos que lembrar que é fruto de uma luta de resistência nacional anti-imperialista de décadas, promovida por gerações naquele país – e é muito bom ver que no futuro as próximas gerações, aparentemente, estão dispostas a levar adiante o projeto dos seus antecessores.