sábado, 19 de setembro de 2026

LUCHA FRATRICIDA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: LA MENTIRA QUE APOYA LA DERECHA

 

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Por LIDIA FALCÓN PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

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   En estos noventa años que nos separan del golpe militar de 1936, los militares, los gobiernos fascistas, la derecha coaligada con ellos, la Iglesia, y los medios de comunicación, soporte fundamental de estas fuerzas, han repetido sin empacho que la Guerra Civil española fue una lucha entre hermanos. Hoy mismo, en un periódico soporte del PSOE y de su poliédrico gobierno, se repite esta consigna, poniendo como prueba de semejante afirmación el conocimiento de su autor de una familia donde un hijo estuvo con los golpistas y el otro con los milicianos republicanos. Y todavía estoy sorprendida porque semejante consigna se repita, después de la recuperación histórica de esa época, que decenas de profesores y escritores, de varios países, especialistas de la historia de España de esa época, nos hayan regalado los mejores estudios sobre la guerra civil española. Contienda que más autores de diversas nacionalidades han analizado en este casi un siglo transcurrido.

 

  Mi primera recomendación a estos colaboradores y opinadores de pacotilla, es que lean un poco más, puesto que la vida no les dio ocasión de observar en tiempo real los sucesos de aquella época. Que la guerra civil española es el ejemplo perfecto de lo que el marxismo define como lucha de clases, lo demuestra, para comenzar, la Constitución de la II República española, aprobada por mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que reproducía los objetivos del Frente Popular, que había salido ganador en las elecciones municipales del 12 de abril, también por una abrumadora mayoría. El opinador de hoy debía leerla antes de atreverse a escribir un burdo artículo como el suyo, en el que reduce la ofensiva del gran capital nacional e internacional (que no olvide otra vez la participación de los ejércitos alemán e italiano en apoyo de los fascistas españoles) contra las clases trabajadoras de nuestro país, a la bobalicona y beata fábula de Caín y Abel.   

 

  Los redactores del texto constitucional, que cumplían los objetivos de las fuerzas políticas que componían el Frente Popular, y que se difundieron profusamente en la campaña electoral que precedió a las elecciones municipales de 1931, afirman en su artículo 1º que España es una República democrática de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia.

 

  Así  mismo declara que “los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo”.

 

  “La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las Regiones”.

 

  En su artículo 3º afirma que el Estado español no tiene religión oficial.

 

 El artículo 6º asevera que España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional. 

 

  En su artículo 15 declara que corresponde al Estado español el derecho de expropiación, el régimen minero y bases mínimas sobre montes, agricultura y ganadería, en cuanto afecte a la defensa de la riqueza y a la coordinación de la economía nacional.

 

  En el apartado 11, afirma que así mismo corresponde al Estado el Derecho de expropiación, salvo siempre la facultad del Estado para ejecutar por sí sus obras peculiares.

 

  En el apartado 12, habla de la Socialización de riquezas naturales y empresas económicas, delimitándose por la legislación la propiedad y las facultades del Estado y de las regiones.

 

  En su artículo 25 afirma: “El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios”.

 

  El artículo 26 afirma que “todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una ley especial”.

 

  El Estado , las regiones, las provincias y los municipios no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las iglesias, asociaciones e instituciones religiosas.

 

  Una ley especial regulará la total extinción , en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del clero.

   

  Quedan disueltas aquellas órdenes religiosas que, estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes.

 

  Prohibición de ejercer la industria, el comercio o la enseñanza.

 

  Sumisión a todas las leyes tributarias del país.    

 

  Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero. 

 

  El artículo 44 declara que “Toda la riqueza del país, sea quien fuere su dueño, está subordinada a los intereses de la economía nacional y afecta al sostenimiento de las cargas públicas».

 

  El Estado podrá intervenir por ley la explotación y  coordinación de industrias y empresas cuando así lo exigieran la racionalización de la producción y los intereses de la economía nacional.

 

  La república asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna.

 

  En un documental soviético sobre la guerra civil española, la voz en off iba relatando la naturaleza económica del conflicto promovido por los consorcios internacionales y las grandes fortunas entre las que se encontraban las familias aristocráticas que en 1936 poseían el 50% de las tierras cultivables de España. Las imágenes retrataban la huida de los republicanos hacia la frontera francesa ante el avance de las tropas fascistas, hombres, mujeres y niños de los últimos pueblos y ciudades que habían resistido la embestida militar , campesinos mal vestidos, calzados con alpargatas, mujeres y niños descalzos, con ropas destrozadas, maletas de cartón, hatillos de pañuelos remendados, y el relato en off decía: “Quiénes son los que huyen, los trabajadores, el pueblo famélico y sin recursos. Sus enemigos son los poseedores del capital, de la industria, de los grandes latifundios, que no podían consentir los propósitos de la República”. No ha habido una lucha de clases más determinada y claramente provocada y financiada por la banca y los grandes consorcios internacionales que la guerra civil española.

 

  Juan March, el banquero más potente de la época, tras ser acusado de contrabando y colaboración con la dictadura de Primo de Rivera por la Comisión de Responsabilidades de las Cortes de la República,el 15 de junio de 1932, tras más de un año de investigaciones parlamentarias y bajo la célebre advertencia del ministro de Hacienda Jaime Carner («O la República somete a March, o él someterá a la República»), se procedió a su ingreso en la Cárcel Modelo de Madrid. En mayo de 1933 fue trasladado al reformatorio de Alcalá de Henares. En  noviembre de 1933, tras diecisiete meses de reclusión, March consiguió fugarse de la prisión sobornando al director de la prisión y a los oficiales de guardia, escapando con éxito hacia Gibraltar. El capital de la Banca March fue fundamental en la financiación del golpe militar y del ejército franquista.  

 

  Por las conspiraciones que la Iglesia católica mantenía contra la República,  y que llegó a declarar la contienda Cruzada contra el marxismo, el cardenal Pedro Segura y Sáenz, primado de España y arzobispo de Toledo, fue detenido por orden del gobierno provisional de la República el 14 de junio de 1931 en Guadalajara, tras haber regresado clandestinamente al país pocos días después de su primer exilio.

 

  No hacen falta más hechos -aunque los hay- para comprender cómo el capital y la Iglesia fueron el sostén económico e ideológico del golpe de Estado militar y del ejército franquista contra la República, así cómo tuvo el apoyo decisivo de los estados fascistas de Europa, Alemania e Italia, ante la inhibición culpable y vergonzosa de los gobiernos democráticos del mundo. Y por qué esa República fue defendida heroicamente por el ejército republicano leal a su régimen, y el pueblo español, en los tres años de la masacre que practicó contra él el ejército franquista, sin que en ese plazo de tiempo éste pudiera tomar Madrid, núcleo fundamental de la defensa republicana.

  

  Pero los medios de comunicación, no solo en poder de grandes consorcios económicos privados, sino también aquellos de titularidad pública, bajo un gobierno socialista, siguen defendiendo la tesis de que la guerra civil fue un conflicto familiar, en el que desgraciadamente e enfrentaron hermanos de la misma familia.

 

 Aunque lo he preguntado repetidas veces, cuando he impartido conferencias en instituciones educativas, no he podido saber con concreción cómo los docentes enseñan esa época de España a sus alumnos de todos los grados. Si lo hicieran con el deseo de informar verazmente a las generaciones que han seguido a la republicana, sobre los hechos y los propósitos de esa II República que nos arrebataron tan sangrientamente, seguramente ni el PP, ni por supuesto VOX, reunirían tantos millones de votos como han acumulado en los últimos años.

 

(*) Lidia Falcón – Presidenta Partido Feminista de España

 

Em

Canarias.semanal.org

https://canarias-semanal.org/art/39119/lucha-fratricida-en-la-guerra-civil-espanola-la-mentira-que-apoya-la-derecha

 20/9/2026

 

sexta-feira, 18 de setembro de 2026

O IIPPE 2026 em Lisboa – Segunda parte: IA, imperialismo, moeda e fascismo

 


Michael Roberts [*]

Na segunda parte do meu relato sobre o IIPPE 2026 (a primeira parte está aqui), poderia continuar a informar de várias apresentações interessantes sobre o desenvolvimento da China, mas como a primeira parte foi dominada por questões relacionadas com a China, nesta segunda parte vou abordar sessões sobre outros temas.

Chandrasekharan Saratchand, professor de economia no Satyawati College, da Universidade de Deli, apresentou a sua crítica à chamada inteligência artificial "geral" (AGI). A tese aqui defendida é que a AGI pode aumentar indefinidamente a escala de produção sem depender da expansão da força de trabalho humana. Assim, ela ameaça a participação do trabalho na produção. Utilizando uma abordagem neoclássica marginalista dos "fatores de produção", Saratchand considera que a AGI transformará o conhecimento humano numa mercadoria e o automatizará, convertendo-o em "capital de máquina escalável", e que, consequentemente, os proprietários do capital deixarão de precisar de distribuir salários com base nas competências humanas. A desigualdade de riqueza e de rendimento aumentará acentuadamente, a par de uma maior concentração dos meios de produção. De facto, sem "intervenção", os enormes ganhos de produtividade trazidos pela AGI serão monopolizados, levando ao desemprego estrutural e à perda de poder da força de trabalho global. Saratchand considera que confiar na autocontenção das entidades comerciais é estruturalmente inviável devido às imensas pressões financeiras exercidas pelos financiadores. Em vez disso, apela à criação de "quadros institucionais rígidos e de cima para baixo para preservar o bem-estar humano".

Existem vários problemas com esta análise. Em primeiro lugar, parte do princípio de que a AGI — nomeadamente os modelos de IA superinteligentes — surgirá capaz de substituir quase totalmente o trabalho humano. Na minha opinião, é muito improvável que a utilização de Grandes Modelos de Linguagem (LLMs) seja suficientemente "inteligente" para assumir o controlo em todos os setores e profissões da indústria. Na verdade, poderá demorar uma década ou mais até à adoção generalizada da IA "normal" em toda a economia.

Em segundo lugar, a IA Geral (AGI) nunca será capaz de substituir ou replicar as competências e o conhecimento humanos. Recorde-se o que Noam Chomsky disse sobre a IA: "A mente humana não é como o ChatGPT e os seus semelhantes, um motor estatístico pesado para a correspondência de padrões, que devora centenas de terabytes de dados e extrapola a resposta conversacional mais provável ou a resposta mais provável a uma questão científica. Pelo contrário, a mente humana é um sistema surpreendentemente eficiente e até elegante que opera com pequenas quantidades de informação; procura não inferir correlações brutas entre pontos de dados, mas sim criar explicações. Deixemos de lhe chamar inteligência artificial e chamemos-lhe pelo que é: "software de plágio", porque não cria nada, limitando-se a copiar obras existentes, de artistas, modificando-as o suficiente para escapar às leis de direitos de autor."

Tal como Guglielmo Carchedi e eu defendemos no nosso livro, Capitalism in the 21st century (pp. 167-74), as máquinas não conseguem conceber mudanças potenciais e qualitativas. O novo conhecimento provém dessas transformações (humanas), e não da extensão do conhecimento existente (máquinas). Apenas a inteligência humana é social e consegue vislumbrar o potencial de mudança — em particular, a mudança social — que conduz a uma vida melhor para a humanidade e para a natureza.

Recentemente, alguns investigadores de Oxford publicaram um artigo intitulado "Theory Is All You Need". Este artigo refuta a alegação de que os modelos computacionais podem gerar verdadeira novidade ou novo conhecimento. Os LLMs são máquinas de probabilidade que analisam retrospectivamente os dados existentes. A cognição humana é voltada para o futuro e capaz de gerar verdadeira novidade.

A cognição humana opera, teoricamente, de forma "de cima para baixo" (top-down) em vez de "de baixo para cima" (bottom-up) a partir dos dados. A IA baseia-se na previsão baseada em dados, que é, em grande parte, imitativa. Os seres humanos, no entanto, utilizam uma lógica causal baseada na teoria que lhes permite ter convicções que vão além dos dados existentes. Os seres humanos não se limitam a processar informação; utilizamos a teoria para, na prática, "intervir" no mundo. "Envolvemo-nos em experimentação direcionada para gerar dados inteiramente novos". Na minha opinião, estes são argumentos fortes contra o receio atual expresso pelas empresas de IA e aceito sem questionar os media (Martin Wolf), de que a IA está fora de controlo e destinada a dominar a humanidade até à nossa destruição.

O verdadeiro receio para o mercado de trabalho não é esse, mas sim a perda de empregos dignos e de padrões de vida à medida que os "agentes" de IA substituem os trabalhadores em diversos setores. O FMI estima que 60% dos empregos nas economias avançadas serão afetados. Os economistas do Morgan Stanley estimam que os bancos europeus poderão reduzir a sua força de trabalho em cerca de 10% até 2030. A estimativa baseia-se numa análise de 35 grandes instituições de crédito que, no total, empregam cerca de 2,12 milhões de pessoas. Um corte dessa magnitude traduzir-se-ia no desaparecimento de cerca de 212 000 postos de trabalho nos próximos cinco anos.

Na década de 1850, Marx esclareceu o efeito das novas tecnologias que poupam mão-de-obra:   "Os factos reais, que são deturpados pelo otimismo dos economistas, são estes: os trabalhadores, quando expulsos da oficina pelas máquinas, são lançados para o mercado de trabalho. A sua presença no mercado de trabalho aumenta o número de forças de trabalho à disposição da exploração capitalista… o efeito das máquinas, que tem sido apresentado como uma compensação para a classe trabalhadora, é, pelo contrário, um flagelo terrível. …

Portanto, a questão não é um desastre existencial que se avizinha para a humanidade devido a máquinas de IA superinteligentes "fora de controlo" – é mais provável que uma crise existencial resulte das alterações climáticas[NR]. A verdadeira questão é quem controla os meios de produção (IA). Em vez de desenvolver a IA para gerar lucros, reduzir postos de trabalho e comprometer os meios de subsistência dos seres humanos, uma IA sob propriedade e planeamento comuns poderia reduzir as horas de trabalho humano para todos e libertar os seres humanos do trabalho árduo, para que se concentrassem no trabalho criativo que apenas a inteligência humana pode realizar.

Houve uma série de comunicações sobre economia política marxista, teoria do valor e taxa de lucro. Permitam-me concentrar-me num estudo empírico. Leonardo Segura Moraes apresentou uma comunicação sobre Valor, preço de produção e rentabilidade na economia brasileira entre 2010 e 2025. Em vez de analisar dados agregados das contas nacionais, Segura utilizou os balanços de 48 empresas brasileiras – uma abordagem de baixo para cima. A partir destas contas, mediu as categorias marxistas de capital constante e capital variável, mais-valia, rotação do capital e taxa de lucro. Segura constatou que a taxa de lucro sobre o capital no Brasil diminuiu entre 2010 e 2015, recuperou-se até 2018 e, posteriormente, estabilizou-se. Entre 2010 e 2015, a taxa média de lucro da amostra apresentou uma tendência descendente, passando de 13,7% para 7,1%. Este período de crise foi seguido por um período de recuperação até 2018 (quando a taxa média de lucro na amostra atingiu 14,28%). Após o fim da recessão provocada pela pandemia, a taxa de lucro manteve-se mais elevada.

Gráfico 1.

O que achei interessante foi que os resultados da abordagem "de baixo para cima" de Segura coincidiram com os resultados obtidos a partir de dados agregados (abordagem "de cima para baixo"). Calculei a taxa de lucro sobre o capital do Brasil utilizando as Penn World Tables (série 11.0) e constatei uma queda semelhante na taxa de lucro quando o boom das matérias-primas, que teve início na década de 2000, chegou ao fim; e, tal como nos dados de Segura, verificou-se uma recuperação a partir de 2015, mas a taxa continuava a ser mais baixa em 2023 do que em 2010. Assim, dois métodos de cálculo diferentes deram resultados semelhantes — reforçando o suporte empírico à lei da rentabilidade de Marx.

Gráfico 2.

Noutra sessão, Cristina Re, da Universidade de Parma, e Gianmaria Brunazzi, da Universidade de Milão, apresentaram uma versão atualizada da sua tese sobre o "imperialismo da dívida", que haviam apresentado na conferência "Historical Materialism", em Londres, em novembro passado. A sua teoria na altura era que, uma vez que o dólar era a moeda de troca e de reserva mundial, a dívida dos EUA para com o exterior não constituía uma desvantagem, mas sim uma nova arma económica para o imperialismo norte-americano dominar outros países. "O imperialismo da dívida é uma configuração em que o centro mantém o seu domínio através da emissão de passivos com procura internacional, da absorção de excedentes estrangeiros e do uso do poder de mercado, monetário e militar para gerir as contradições geradas pela ascensão das semiperiferias. Os défices dos EUA não são simplesmente um sintoma de declínio. Fazem parte da arquitetura do poder imperial contemporâneo."

Devo dizer que, na altura, não achei esta teoria convincente (ver os meus comentários em anexo). Para mim, o "imperialismo da dívida" é quando os países pobres acumulam dívidas enormes (empréstimos) junto de instituições imperialistas para crescer, mas depois, em crises económicas, são forçados a entrar em incumprimento, a desvalorizar as suas moedas e a impor medidas de austeridade severas para cumprir as suas obrigações para com os bancos do Norte Global e o FMI, etc. Os EUA constituem uma exceção enquanto devedor devido ao "privilégio extraordinário" do dólar e ao facto de poderem financiar facilmente os seus défices comerciais através do investimento estrangeiro em empresas e ativos financeiros norte-americanos. Mas não vejo como se pode deduzir daí que a dívida dos EUA seja uma nova via de dominação para o imperialismo norte-americano. No IIPPE, Re e Brunazzi alargaram a sua teoria para argumentar que o imperialismo da dívida dos EUA passou para uma fase "terrorista", tendo evoluído do mero poder financeiro para uma dominação mais política e o uso da força (presumivelmente na Venezuela, no Irão, etc). Debaterei esta teoria em novembro.

Henrique de Abreu Grazziotin, do Departamento de Economia da Universidade de Massachusetts Amherst, apresentou alguns aspetos de história económica, nomeadamente uma discussão sobre a crítica de Marx à Lei da Carta Bancária de 1844. Isto é relevante porque a tentativa das autoridades monetárias de controlar a oferta monetária e a inflação, vinculando-as às reservas de ouro do país, foi um fracasso desastroso. A lei não conseguiu impedir o pânico financeiro e, em vez disso, agravou as crises durante fases-chave do ciclo industrial capitalista.

Marx argumentou que a lei — defendida por Sir Robert Peel e inspirada pela Escola Monetária — assentava no pressuposto errado de que o volume de notas em circulação determina diretamente os preços das mercadorias. Tratava-se de uma teoria monetarista, precursora do monetarismo moderno tal como expresso por Milton Friedman. Marx alinhou-se com a Escola Bancária, afirmando que a circulação monetária é, na realidade, determinada pelas necessidades do comércio, pelos preços das mercadorias e pelo estado do sistema de crédito.

Grazziotin defende uma teoria das cinco fases do ciclo industrial capitalista, baseada na evolução da taxa média de lucro e da taxa de juro média. O "lucro da empresa" é a diferença entre a taxa geral de lucro e a taxa de juro, que impulsiona a acumulação de capital ao longo do ciclo. Uma crise pode surgir tanto do aumento da taxa de juro como da queda da taxa geral de lucro. No gráfico abaixo, podemos ver que uma queda na taxa de lucro pode comprimir o lucro da empresa e, assim, provocar uma recessão; ou um aumento da taxa de juro pode, eventualmente, desencadear um colapso financeiro. Nas três primeiras fases do ciclo, uma taxa de lucro em ascensão consegue acomodar um aumento da taxa de juro dos empréstimos, mas na quarta fase a taxa de lucro começa a cair enquanto a taxa de juro começa a subir. Na quinta fase, o lucro da empresa fica tão reduzido que se segue uma crise.

Gráfico 3.

Por fim, permitam-me referir-me à apresentação principal da sessão plenária do Professor Alfredo Saad Filho sobre Crises no Neoliberalismo e a Ascensão do Fascismo Neoliberal. Saad-Filho defende que o "fascismo neoliberal" é o resultado estrutural de cinquenta anos de neoliberalismo que esvaziaram a democracia, intensificaram a desigualdade e se basearam na financeirização. Mas, ao contrário do fascismo clássico do século XX, que surgiu em reação a sindicatos poderosos ou a movimentos socialistas em ascensão, o fascismo neoliberal emerge quando a classe trabalhadora se encontra no seu ponto mais baixo. Assim, combina uma defesa implacável dos interesses do mercado livre com a violência excludente do autoritarismo moderno. Estes partidos e até mesmo governos (Itália, EUA, Brasil, Argentina, etc) mobilizam a ira pública contra bodes expiatórios fabricados — tais como os imigrantes ou um suposto "Estado profundo" — para desviar a atenção da devastação económica em curso e consolidar um Estado totalitário resiliente.

Saad-Filho defende que superar esta nova ameaça fascista exige ultrapassar os fracassos dos sistemas do passado para lutar por "uma democracia renovada e genuinamente inclusiva". Isto parece-me um pouco vago — se interpretei corretamente a sua opinião. Além disso, a sua ênfase na fraqueza da classe trabalhadora organizada não pode ser compensada com a expectativa de que os imigrantes e os trabalhadores precários liderem a luta contra o novo fascismo do século XXI. O fascismo só será repelido através da coordenação de trabalhadores organizados — muitas vezes nas novas indústrias tecnológicas —, mobilizados em torno de um programa económico que lhes seja relevante (custo de vida, serviços públicos, habitação), e não apenas em torno da "democracia" ou da política identitária.

17/Setembro/2026

[*] Economista

[NR] Resistir.info não é obrigado a partilhar todas as opiniões que publica.

Ver também:
  • Primeira parte deste artigo
  • O original encontra-se em thenextrecession.wordpress.com/2026/09/17/iippe-2026-part-two-ai-imperialism-money-and-fascism/.

    Em

    Resistir.info

    https://resistir.info/m_roberts/iippe_2026_2.html

    17/6/2026 

    segunda-feira, 14 de setembro de 2026

     

    Quando a máquina vai parar? – Comunidad Saker Latinoamérica

     

    Dimitry Orlov


    Existe um certo conjunto de termos políticos de uso comum. Esses termos são utilizados de forma consistente por políticos europeus e americanos contra aqueles que se recusam a fazer o que eles mandam. Entre esses termos estão “democracia”, “direitos humanos” e “direito internacional”. O termo “ordem internacional baseada em regras” era ouvido com frequência antes, mas hoje em dia já não é tão comum.

    Esses termos são usados estritamente como eufemismos. Um país declarado “antidemocrático” pode não ser mais antidemocrático do que qualquer nação ocidental na qual os eleitores não decidem praticamente nada de importante. Um país declarado “antidemocrático” é simplesmente desobediente. Da mesma forma, “direitos humanos” é um pretexto para exercer pressão por parte de governos que são, eles próprios, violadores incorrigíveis e impenitentes dos direitos humanos.

    Por trás da fachada hipócrita criada por esses eufemismos está um sistema industrial bem lubrificado, destinado a forçar as nações a se submeterem. Aqueles que operam esse sistema são um grupo diversificado nos EUA e na Europa, que inclui políticos, corporações transnacionais, bancos, seguradoras, agências de classificação de risco, universidades e instituições financeiras globais. Aqueles que são forçados a atender às suas exigências podem ser Estados soberanos, blocos regionais ou até mesmo uma única grande corporação. No momento em que se lançam em um caminho rumo à independência ou tentam formar um espaço econômico alternativo, passam automaticamente a ser alvo de ataques.

    O que acontece a seguir é a execução de um algoritmo organizacional bem definido. Ele foi aperfeiçoado ao longo de muitos anos como um sistema eficaz. Enquanto estava sendo montado, exigiu bastante criatividade. Mas, desde então, tornou-se rígido e degenerou ao nível de reações automáticas e pensamento de grupo.

    Seu objetivo declarado é garantir o cumprimento de todas as exigências emitidas pelos centros imperiais em Washington, Londres e Bruxelas. Ele pode ser melhor descrito como um conjunto de etapas. O fracasso em garantir o cumprimento em cada etapa faz com que o processo avance automaticamente para a próxima etapa. Há apenas duas possibilidades para o resultado final: a destruição econômica e política da entidade rebelde ou sua rendição completa e incondicional e o cumprimento dos ditames imperiais.

    Eis, então, o algoritmo completo, passo a passo, dessa esteira rolante de subjugação.

    A Fase 0 envolve a coleta de informações. Antes de iniciar o programa para colocar uma nação desobediente sob controle, é realizada uma auditoria abrangente da vítima. Várias entidades estão envolvidas, desde o governo, passando por corporações, agências internacionais e a academia. As agências envolvidas incluem a CIA, o Departamento de Estado dos EUA, o Tesouro dos EUA e o Fundo Monetário Internacional. O objetivo é identificar pontos fracos, vulnerabilidades e potenciais agentes internos de influência. Centros privados de inteligência e análise, como a RAND e a Stratfor, também participam.

    Eles compilam um mapa das elites políticas e dos principais atores. Determinam quem detém ou ganha mais dinheiro, onde o mantêm, em quais escolas seus filhos são matriculados, quem são suas amantes e quais são seus gostos e vícios. Avaliam a dependência de um país em relação aos mercados globais de matérias-primas, produtos manufaturados, sistemas de armas e alimentos. Estudam seus fluxos de renda e inventam maneiras de interrompê-los. Eles analisam o peso da dívida e determinam quem são seus credores e como sua confiança pode ser abalada para elevar os custos dos empréstimos.

    Eles estudam a opinião pública. Procuram divisões sociais, sejam elas culturais, étnicas, religiosas ou geracionais. Procuram aquelas divisões que podem explorar com mais facilidade e menor custo e, então, usam essas divisões para fomentar conflitos e desordem, a fim de exercer pressão sobre o governo da nação desobediente.

    Eles avaliam o potencial de investimento da entidade em questão, considerando-a um ativo que pode ser confiscado e colocado sob controle externo. Eles determinam quais recursos particularmente valiosos, como petróleo, gás, metais de terras raras ou corredores de transporte, podem ser confiscados como recompensa após a conclusão do processo de subjugação.

    Essa fase é estritamente preparatória e não se pode dizer que alguma vez falhe. Mas é nessa etapa que muitas vezes são plantadas as sementes de um eventual fracasso. Os culpados aqui são a ignorância e a autoconfiança injustificada. Há simplesmente muito pouca compreensão, dentro das instituições ocidentais, sobre civilizações antigas e complexas, sejam elas a China, a Rússia ou o Irã. Não existe nem mesmo a linguagem necessária para descrever seus processos internos. Em vez disso, utiliza-se um modelo reducionista e puramente materialista, ignorando aspectos mentais e espirituais ancestrais e princípios de organização que podem ser de importância fundamental. Um modelo de racionalidade ocidental é aplicado a povos cuja noção de escolha racional pode ser drasticamente diferente. Como resultado, os povos em questão não agem como esperado quando chega a hora.

    Por pior que seja feito esse trabalho preparatório, chega então a hora de passar para a Fase 1: a ofensiva de charme. Durante essa fase, as elites locais são compradas, corrompidas ou de alguma forma comprometidas.

    Esse é o soft power em sua forma clássica. À elite visada é oferecido o que parece ser um bom negócio: “Vocês ganham acesso ao nosso mercado e à nossa tecnologia. Em troca, nós ganhamos controle sobre a política econômica de vocês.” O objetivo é vincular as elites nacionais ao sistema financeiro ocidental por meio de um conjunto de contratos. Já nessa etapa, o algoritmo pode começar a falhar. Como o mercado agora é global e a tecnologia muitas vezes está disponível em fontes não ocidentais, essa estratégia de isca não consegue atrair.

    Os instrumentos utilizados incluem bancos globais, como o Fundo Monetário Internacional e o Banco Mundial, fundos de investimento, como a BlackRock e a Vanguard, “vistos dourados” e passaportes dos EUA e do Reino Unido para os membros das elites locais que se mostram totalmente complacentes, enquanto os tribunais de Londres e da Haia ajudam a resolver questões patrimoniais a seu favor.

    O que significa “controle sobre a política econômica” é, invariavelmente, servidão à dívida. O FMI concede empréstimos sob condições onerosas, como aumentos de tarifas, privatização de serviços públicos, cortes em programas sociais e a abertura dos mercados em detrimento dos produtores locais. Segue-se a deslocalização da riqueza nacional. Isso envolve a elaboração de esquemas, tanto transparentes quanto opacos, para que os oligarcas locais transfiram seu capital para Londres, Delaware e outros paraísos fiscais offshore.

    Igualmente importante é a substituição do quadro de pessoal da classe gerencial. Graduados de programas especiais de Harvard e Yale são colocados em cargos administrativos-chave. Eles trazem consigo padrões ocidentais de gestão e lealdade às instituições financeiras e econômicas ocidentais. Para garantir que não haja possibilidade de fuga, são contratadas empresas internacionais de auditoria — as Quatro Grandes. Sua função é obter uma compreensão profunda da situação financeira do país, tornando-o vulnerável à especulação financeira.

    Se as técnicas de poder brando da Fase I não produzirem o resultado pretendido, inicia-se a Fase II. Seu objetivo é a desestabilização política. Nesta etapa, parte da elite nacional já foi comprometida, mas o rumo político do país ainda desagrada aos atores ocidentais. Nesse caso, entra em cena a guerra cognitiva. O objetivo dessa guerra cognitiva é comprometer o governo nacional aos olhos de seus próprios eleitores.

    Um objetivo adicional é apagar o senso de identidade nacional e a memória histórica do povo, substituindo-os por uma história falsa baseada em narrativas inventadas por think tanks ocidentais. Um artifício típico é pegar o pior ditador da história — Hitler é a escolha clássica — e equipará-lo a vários líderes nacionais, como Mao ou Stalin. Tais narrativas servem para minar o passado soberano de uma nação, minando, por sua vez, seu futuro soberano.

    A melhor maneira de fazer isso é criando uma oposição controlada — idealmente, uma que tenha sido treinada no exterior — que apresente a intervenção estrangeira como libertação. As ferramentas institucionais empregadas nessa fase são a Fundação Nacional para a Democracia (NED), a USAID, as Fundações Open Society de George Soros, conglomerados de mídia globais como a BBC, a CNN e a Deutsche Welle, e empresas de mídia social como a Meta, o Google e a X, de Elon Musk.

    A mudança de narrativa geralmente tem como alvo crianças e estudantes, cuja cognição ainda é maleável e fácil de manipular. Um artifício típico é introduzir nas escolas e universidades novos livros didáticos patrocinados pelo Ocidente, que interpretam a história do país como uma série de crimes colonialistas e imperialistas. Livros didáticos mais antigos, que contradizem essa história falsificada, são frequentemente comprados e destruídos, como foi feito na Rússia pelas fundações de Soros. Inúmeras organizações não governamentais são acionadas para ajudar. Dezenas a centenas de organizações sem fins lucrativos, financiadas por verbas ocidentais, estabelecem operações sob o pretexto de proteger o meio ambiente, os direitos de minorias étnicas ou religiosas, de homossexuais ou os direitos das mulheres. Seu verdadeiro objetivo é criar um sistema paralelo de governança, controlado externamente e ilegítimo, que o governo legítimo não consiga controlar.

    Para dar a esse falso movimento de libertação um ponto focal, muitas vezes se recruta e prepara um líder carismático de protestos para a função. Uma figura que já seja controlada remotamente cumpre melhor essa função. Exemplos incluem Alexei Navalny ou Mikhail Khodorkovsky na Rússia, Nikol Pashinyan na Armênia ou Vladimir Zelensky na antiga Ucrânia. Esse líder recebe cobertura bajuladora da imprensa internacional, generosos subsídios e proteção jurídica. Visitas pagas de estrelas do cinema e da música pop ocidentais também costumam ser organizadas.

    Se o governo continuar a resistir, é hora da Fase III: uma revolução colorida. As técnicas de resistência não violenta ao estilo de Gene Sharp já são bem conhecidas e ainda podem ser eficazes. Elas incluem bloquear estradas, ocupar prédios administrativos e criar estruturas governamentais paralelas que recebem legitimidade dos governos e da mídia ocidentais. Para intensificar a revolução colorida, grupos ativistas são preparados em campos de treinamento especiais no país-alvo e no exterior. Para ajudar a deslegitimar o governo, atiradores de elite são enviados ao país e matam um certo número de manifestantes, atribuindo a culpa ao governo e forçando-o a renunciar, como aconteceu na antiga Ucrânia em 2014.

    Mas e se nada disso funcionar? E se o povo da nação alvo estiver unido em torno de seu governo? E se ele considerar os participantes da revolução colorida como traidores? E se o país tiver sua própria mídia nacional, estritamente interna e eficaz, apoiada por especialistas políticos, comentaristas e blogueiros? E se a população do país vir o Ocidente como inimigo, juntamente com as estruturas governamentais paralelas financiadas pelo exterior e os grupos ativistas?

    Bem, nesse caso, a revolução colorida fracassa. Alguns de seus líderes — aqueles que podem ser convenientemente julgados por peculato, sonegação fiscal ou falsificação — são presos. Os demais são declarados agentes estrangeiros e recebem a chance de deixar o país — discretamente ou não tão discretamente assim.

    E então chega a hora da próxima fase — a Fase IV —, que consiste na asfixia econômica por meio de sanções e desvalorização da moeda. Quando fica claro que o poder brando não funciona e que a “revolução colorida” fracassa ou nem sequer começa, e o governo permanece estável, é hora de lançar uma “bomba atômica financeira”. O objetivo aqui é tornar a busca por políticas econômicas e externas independentes algo suicida para o país em questão.

    As ferramentas utilizadas são o Escritório de Controle de Ativos Estrangeiros dos EUA, o sistema de troca de mensagens interbancárias SWIFT e as agências de classificação de risco, como a S&P e a Moody’s. São impostas sanções contra instituições econômicas e financeiras-chave, bem como contra algumas figuras-chave, na tentativa de paralisar a economia. O bloqueio de transferências bancárias impede a liquidação de contas de importação e exportação, causando problemas de fluxo de caixa e escassez de produtos. Ataques especulativos contra a moeda nacional reduzem seu valor, enquanto rebaixamentos de classificação elevam os custos de financiamento para as empresas nacionais e preparam o terreno para aquisições hostis por parte de conglomerados financeiros estrangeiros.

    De acordo com o roteiro padrão, as reservas de ouro e divisas do banco central em contas na Europa e nos EUA são congeladas, às vezes juntamente com alguns grandes fundos privados. Os bancos do país são desconectados do SWIFT, isolando o sistema bancário e dificultando as liquidações internacionais. É imposta uma proibição às importações de componentes de alta tecnologia, como microchips. O cancelamento de licenças de software para sistemas de projeto assistido por computador e máquinas-ferramentas automatizadas interrompe a fabricação de alta tecnologia. São impostos tetos de preço às exportações do país, limitando artificialmente o preço de matérias-primas exportadas, como petróleo e gás, e forçando a venda desses recursos com desconto. Por fim, ocorre a manipulação das classificações de risco: a classificação soberana de um país é rebaixada instantaneamente para o status de “junk” (lixo). Isso força os fundos ocidentais a se desfazerem dos títulos do país, elevando as taxas de juros e os custos de financiamento.

    Mas e se a situação fiscal de um determinado país for sólida? E se ele quase não tiver dívida externa e não precisar de financiamento externo para cobrir o déficit? E se ele estiver repleto de ativos estrangeiros em seu território, que possa nacionalizar em resposta a ações hostis? E se ele tiver aliados suficientes ao redor do mundo para contornar a maioria das sanções? E se seu superávit comercial acumulado lhe proporcionar uma reserva financeira suficiente para muitos anos? E se ele tiver suas próprias indústrias de software e manufatura de alta tecnologia, suficientes para salvaguardar seus interesses nacionais?

    Bem, então é hora da Fase V: um bloqueio logístico. Se as sanções não surtirem efeito, tentam-se fechar fisicamente as artérias de recursos. Se um país encontrar formas alternativas de exportação, seja por meio de uma “frota-sombra” ou de dutos alternativos, então a própria infraestrutura passa a ser alvo de ataques. O objetivo é privar o país da capacidade física de exportar suas commodities. As ferramentas utilizadas são: forças navais da OTAN, agências de inteligência como a CIA e o MI6, empresas militares privadas, grupos de sabotagem de origem desconhecida, até mesmo pessoas desesperadas ou simplesmente estúpidas que estão dispostas a causar pequenos danos em troca de uma pequena remuneração.

    Os alvos durante essa fase incluem todos os tipos de infraestrutura comercial. Gasodutos são sabotados. Portos marítimos são atacados. Usinas nucleares são alvo de ataques com foguetes e bombas. É imposto um regime de inspeção de embarcações em águas internacionais. Isso pode incluir a apreensão e venda da carga, bem como a detenção de navios sob qualquer pretexto, como questões ambientais, suspeita de contrabando ou violações de sanções.

    Outra manobra é um bloqueio de seguros: as seguradoras ocidentais são proibidas de trabalhar com embarcações com destino ao país alvo. Sem seguro, as embarcações não podem entrar nos portos do país, o que complica a logística e torna o comércio menos lucrativo. É exercida pressão política e militar para fechar estreitos-chave, como o Bósforo, os estreitos da Dinamarca no Báltico e, é claro, o Estreito de Ormuz.

    Mas e se esses esforços resultarem em contra-medidas que não sejam menos eficazes? E se os portos marítimos continuarem funcionando, ainda que com capacidade temporariamente reduzida? E se forem encontradas rapidamente soluções alternativas eficazes para o fechamento de oleodutos? E se as tentativas de interceptar e apreender navios no mar resultarem em ações simétricas contra a navegação ocidental? Afinal, a Grã-Bretanha é o país com a maior “frota-sombra”, e a Rússia pode facilmente impedi-la de navegar ao redor da orla do Pacífico por rotas marítimas que contornam o território russo. E se um bloqueio do Estreito de Ormuz contra o Irã resultar em um bloqueio virtual do Estreito de Bab el Mandeb e do Canal de Suez, prejudicando a logística ocidental?

    Então, surge um certo impasse. De nada adiantam as declarações vazias de vitória contra o Irã e as comemorações falsas por danos bastante superficiais causados à infraestrutura russa.

    Se as restrições impostas ao Estado recalcitrante fossem bem-sucedidas, seu dinheiro logo se esgotaria. Com sua infraestrutura destruída e suas cadeias de abastecimento interrompidas, o Estado iria à falência. É nesse momento que os “abutres” – os maiores fundos de investimento – se lançariam sobre a presa agora indefesa. O objetivo é comprar os ativos restantes a preços de liquidação e impor uma nova estrutura de propriedade corporativa controlada por estrangeiros. Então, chegaria automaticamente a hora da liquidação de ativos, da privatização dos recursos e da infraestrutura estatais e da captura do mercado interno pelos importadores ocidentais. As instituições mobilizadas nessa fase são conglomerados financeiros transnacionais: BlackRock, Vanguard, fundos de private equity e o Fundo Monetário Internacional.

    O FMI fornece gestão de crises, concedendo ao país financiamento de emergência, mas apenas sob a condição de que um gestor tecnocrático ocidental seja nomeado para o governo. O resultado é uma liquidação implacável de ativos e a subsequente servidão permanente à dívida. A condição para a ajuda é a transferência de portos nacionais, oleodutos e instalações de produção para corporações ocidentais por um prazo de, por exemplo, 50 anos. As empresas transnacionais compram empresas estratégicas que, a essa altura, já teriam perdido cerca de 90% de sua capitalização devido às sanções e à interrupção da logística de exportação.

    Ao longo desse processo, a elite governante do país é substituída. O poder é transferido para uma classe tecnocrática inteiramente nova. Ela deve sua posição não ao povo do país, mas a entidades ocidentais. A soberania é eliminada como conceito, e o país se torna uma colônia em tudo, menos no nome.

    Mas se o país conseguir continuar resistindo, tornando essa fase impossível, então é hora de avançar diretamente para a Fase VI: transformar o país em um pária global permanente — pelo menos aos olhos da parte do mundo que o Ocidente ainda controla. Isso é feito para desencorajar qualquer pessoa de tentar restabelecer relações com esse país, mesmo em um futuro distante. Um objetivo adicional é legitimar todo tipo de ação ilegal e comportamento ofensivo em relação ao país aos olhos da própria população ocidental e estigmatizar quaisquer tentativas de resistência. Por exemplo, atualmente, qualquer pessoa no Ocidente que expresse a opinião de que a Rússia tem motivos legítimos para resistir às tentativas da OTAN de expansão para o leste até a Crimeia é automaticamente rotulada como agente russo e rejeitada.

    As ferramentas utilizadas nesse esforço de deslegitimação são a ONU, o Tribunal Internacional de Crimes de Guerra, o Tribunal Penal Internacional, o Parlamento Europeu e a Comissão Europeia. São aprovadas resoluções (ou, na falta delas, propostas incessantemente) para declarar oficialmente a liderança do país, rotulada como “regime”, como “criminosa” e seus líderes como “criminosos de guerra”. Geralmente, segue-se a castração jurídica da liderança do país por meio de tribunais de crimes de guerra (como no caso da Sérvia) e a emissão de sentenças à revelia que sujeitam os representantes do país a apreensão e extradição em todo o mundo.

    E não nos esqueçamos das reparações por supostos crimes de guerra. Os ativos congelados do país são transferidos em benefício das supostas “vítimas”. Isso está sendo discutido incessantemente no momento no que diz respeito à transferência do principal dos ativos russos congelados para ajudar a antiga Ucrânia. O principal desses ativos já está sendo gasto dessa maneira. A discussão permanece inconclusiva por duas razões. Primeiro, a Rússia detém mais ativos ocidentais do que o Ocidente detém ativos russos. Se os ativos russos fossem roubados, a Rússia nacionalizaria ativos ocidentais no mesmo valor ou em valor superior. Segundo, grande parte das reservas soberanas russas congeladas está depositada na Euroclear, na Bélgica. Se essas contas fossem saqueadas, seguir-se-ia inevitavelmente uma corrida à Euroclear por parte de depositantes soberanos de todo o mundo.

    O processo de transformar um país em um pária internacional também não está isento de complicações e compromissos. Cada vez mais, as tentativas ocidentais de isolar e estigmatizar países como o Irã, a Coreia do Norte ou a Rússia não conseguem produzir o resultado pretendido. Roubar os ativos soberanos de um país tende a se voltar contra os ladrões, arruinando a reputação internacional de suas instituições financeiras.

    Além dessa última fase, há uma espécie de terreno baldio político. Mas muitas vezes se tenta causar um dano adicional: o apagamento cultural. Isso envolve derrubar monumentos, proibir filmes e shows, renomear ruas, proibir o ensino da língua e da cultura do país e, de modo geral, tentar apagar a própria memória da grandeza de um país. No entanto, isso não torna o país em questão menos grandioso. No entanto, isso torna os supostos “especialistas” do Ocidente sobre esse país um pouco mais ignorantes e propensos a cometer erros ainda mais embaraçosos ao tentar formular uma política externa, quando chega a hora de voltar à estaca zero e coletar informações de inteligência para a próxima tentativa de ataque.

    O que mais há a fazer? O Ocidente poderia, é claro, iniciar a Terceira Guerra Mundial. O Ocidente tem um histórico comprovado de iniciar guerras mundiais na tentativa de resolver seus problemas, que de outra forma seriam insolúveis. As duas Guerras Mundiais ajudaram os Estados Unidos a se apropriar de praticamente todas as colônias da Europa, transformando a própria Europa Ocidental em uma colônia no processo. Mas esse truque não funcionaria novamente. Os EUA não são mais os mais fortes, nem militarmente nem economicamente, seja sozinhos ou com todos os seus aliados. Além disso, enfrentam um terrível caos fiscal e estão internamente divididos e em conflito.

    Existe, no entanto, o risco de que, diante do fracasso total de seu algoritmo de domínio global, o Ocidente continue a incitar conflitos ao redor do mundo como última cartada que poderia tentar. Veja bem, esse algoritmo não é criação de nenhum presidente, partido político ou centro de estudos dos EUA em particular. Trata-se de uma prática comercial padrão e bem estabelecida de todo o sistema financeiro transnacional ocidental. Se as elites puderem ser compradas, a Fase 1 é ativada. Se as elites não cooperarem, mas o povo sucumbir à manipulação, a Fase 2 é acionada. Se o povo estiver unido e for patriota, o país é relegado ao status de “inimigo” e passa pelas Fases 3, 4 e 5, em uma tentativa de destruí-lo fisicamente, politicamente e financeiramente. Se essas fases também não funcionarem, as Fases 6 e 7 podem ser tentadas. E, se essas também falharem, há sempre a Fase 8: a Terceira Guerra Mundial. Não vejo o perigo da Terceira Guerra Mundial como particularmente grande, pois seria um ato suicida. Mas uma série interminável de provocações não parece totalmente improvável. A cada uma delas, o Ocidente ficará cada vez mais fraco. Resta saber se ainda resta inteligência suficiente no Ocidente para perceber que agir assim é suicídio.

    Por enquanto, o algoritmo permanece em vigor. Isso não se deve ao fato de ele ainda ser eficaz. É porque o nível de degradação no Ocidente é tal que nenhum novo algoritmo pode ser formulado. Simplesmente não há novas ideias em lugar algum. E essa é precisamente a razão pela qual “negociações” e “compromissos” com o Ocidente não são mais possíveis. Esse sistema não negocia com aqueles que já colocou em sua esteira de subjugação ou destruição. Restam apenas duas opções: capitulação total (que leva o país de volta à Fase 1, mas sob condições mais severas); ou destruição física.

    A compreensão desse algoritmo é a chave para entender por que tantos esforços diplomáticos terminam em um impasse. É uma máquina surda e cega que continuará girando em vão até ficar sem combustível. O combustível, nesse caso, é o dinheiro. Mais especificamente, é a dívida. Nesse ponto, a dívida precisa continuar crescendo para que se possa continuar pagando juros sobre a dívida existente. Quando a dívida parar de crescer, a máquina irá parar. 

     

    Em

    Sakerlatam

    https://sakerlatam.blog/quando-a-maquina-vai-parar/

    13/6/2026 

    quinta-feira, 10 de setembro de 2026

    Cincuenta años después de Mao: Un legado para cambiar el rumbo de la historia