terça-feira, 22 de janeiro de 2013
No podemos llegar al socialismo por la acumulación gradual de reformas
Entrevista con Michael Löwy, director de investigaciones en el CNRS y profesor
en la Écoles de Hautes en Sciences Sociales
“No podemos llegar al socialismo por la acumulación gradual de reformas”
Fundación Oswaldo Cruz
Rosa Blindada
Michael Löwy estuvo en Brasil a finales de 2012 para promocionar el libro “La
teoría de la revolución en el joven Marx”, que fue publicado en Francia en 1970
y hasta ahora no se había editado en portugués.
Durante su estancia en Brasil participó en muchos eventos y trató temas
diversos, como literatura y la cuestión ecológica. Nada que pueda sorprender en
el perfil de un investigador que se mueve con desenvoltura entre el estudio de
los clásicos y el análisis de la coyuntura actual, además de su militancia
política de izquierda. En esta entrevista, echa mano de los conceptos que
aprendió de los clásicos (principalmente Marx y Walter Benjamin) para discutir
sobre la crisis que atraviesa el capitalismo y los movimientos reivindicativos
que han surgido en las diferentes partes del mundo. Además, explica los
principios y limitaciones del “ecosocialismo”, con la legitimidad que le otorga
haber sido uno de los autores del Manifiesto que lo defiende.
Brasileño residente en Francia desde 1969, Löwy es director de investigaciones
en el CNRS, profesor en la Écoles de Hautes en Sciences Sociales. Sólo en
portugués es autor de más de 20 libros.
¿Cómo la teoría de la revolución del joven Marx, de la que trata en su libro,
nos ayuda a entender el momento actual, con movilizaciones de indignados en el
Estado español, Grecia y otros países de Europa, además de los movimientos de
“ocupación” en varios lugares del mundo? ¿Son movimientos anticapitalistas?
Los movimientos de los “Indignados” se oponen a las políticas dictadas por el
capital financiero, por la oligarquía de los bancos y aplicadas por los
gobiernos de corte neoliberal, cuyo principal objetivo era hacer que los
trabajadores, los pobres, la juventud, las mujeres, los pensionistas y jubilados
(esto es, el 99% de la población) paguen la cuenta de la crisis del capitalismo.
Esta indignación es fundamental. Sin indignación, nada grande y significativo
ocurre en la historia de la humanidad. La dinámica de estos movimientos es de
una creciente radicalización anticapitalista, aunque no siempre de forma
consciente. Es en el curso de su acción colectiva, de su práctica subversiva,
que estos movimientos pueden tomar un carácter radical y emancipador. Es lo que
explicaba en su teoría de la revolución, inspirada por la filosofía de la
praxis.
Marx escribió en el siglo XIX. Las revoluciones socialistas a las que asistimos
sucedieron en el siglo XX. La diferente forma en que se materializaron las
revoluciones, ¿en qué influye a la hora de entenderlas en los siglos XIX, XX y
XXI?
Las revoluciones siempre toman formas imprevistas, innovadoras, originales.
Ninguna se parece a la anterior. La Comuna de París (1871) fue un formidable
levantamiento de la población trabajadora de la gran ciudad y la Revolución rusa
fue una convergencia explosiva entre el proletariado urbano y las masas
campesinas. En las demás revoluciones del siglo XX, desde la mexicana de 1911
hasta la cubana de 1959, o en las revoluciones asiáticas (China, Vietnam),
fueron los campesinos el principal sujeto en el proceso revolucionario. No
podemos prever como serán las revoluciones del siglo XXI; sin duda, no se
repetirán las experiencias del pasado. Por otro lado, existe lo que Walter
Benjamin llamaba la “tradición de los oprimidos”: la experiencia de la Comuna de
París inspiró a la Revolución Rusa y aun hoy en día es un ejemplo de
autoemancipación revolucionaria de las clases subalternas.
Con la crisis capitalista de 2008 y la intervención de los estados para salvar
la economía de los países, se acreditó que la era neoliberal había llegado a su
fin. Entretanto, se ha intensificado cada vez más la destrucción de los derechos
conquistados como el estado del bienestar social, como hemos visto suceder en
Europa (Francia, ahora España). ¿Qué significa esto?
La intervención de los estados no significó de forma alguna el fin del
neoliberalismo. El único objetivo de la intervención era salvar a los bancos,
salvar la deuda y asegurar los intereses de los mercados financieros. Para este
objetivo, fueron sacrificadas las conquistas de decenas de años de lucha de los
trabajadores: derechos sociales, servicios públicos, pensiones y jubilaciones,
etc. Para la lógica de plomo del capitalismo neoliberal, todo esto son “gastos
inútiles”.
Un antiguo debate en la izquierda versa sobre la relación entre revolución y
reforma. En el contexto de finales del siglo XX y principios del XXI, con
situaciones como, por ejemplo, la victoria electoral de partidos de izquierda en
América Latina e incluso en algunos países de Europa retornan la cuestión. ¿Cómo
analiza esa relación hoy en día?
Rosa Luxemburgo ya había explicado, en su hermoso libro “¿Reforma o revolución?”
(1899), que los marxistas no están en contra de las reformas; al contrario,
apoyan cualquier reforma que sea favorable a los intereses de los trabajadores:
salario mínimo, seguro médico, seguro de desempleo, por ejemplo. Simplemente,
recordaba ella, no podemos llegar al socialismo por la acumulación gradual de
reformas; sólo una acción revolucionaria, que derribara el muro de piedra del
poder político de la burguesía, podría iniciar una transición al socialismo. El
problema de la mayoría de los gobiernos de centro-izquierda, tanto en Europa
como en América Latina, es que las “reformas” que aplican son muchas veces de
corte neoliberal: privatizaciones, degradación de la situación de los
pensionistas, etc. Se tratan de variantes del social-liberalismo, que aceptan el
cuadro económico capitalista, pero al contrario que el neoliberalismo
reaccionario, tiene algunas preocupaciones sociales. Es el caso de los gobiernos
de Lula-Dilma en Brasil. Me temo que en el caso de Francia (François Hollande,
recientemente elegido), ni siquiera llegue hasta ahí.
Un desafío para la izquierda que llegó al poder en América Latina ha sido
equilibrar la dependencia económica de la explotación de los recursos naturales
(como el petróleo en Venezuela o el gas natural en Bolivia) con la tentativa de
superación de la lógica capitalista de destrucción del medio ambiente. En su
opinión, ¿es posible ese equilibrio?
Contrariamente a los gobiernos social-liberales, los de Venezuela, Bolivia y
Ecuador han estado llevando adelante una verdadera ruptura con el
neoliberalismo, enfrentando a las oligarquías locales y al imperialismo. Pero
para su propia supervivencia económica y para financiar sus programas sociales,
dependen de la explotación de energías fósiles (petróleo, gas), que son los
principales responsables del desastre ecológico que amenaza el futuro de la
humanidad. Es difícil exigir a estos gobiernos que dejen de explotar estos
recursos naturales, pero podrían utilizar una parte del rendimiento del petróleo
para desarrollar energías sostenibles (lo que hacen muy poco). Una iniciativa
interesante es el proyecto “Parque Yasuní”, en Ecuador, una propuesta de los
movimientos indígenas y de los ecologistas asumida, después de algunas dudas,
por el gobierno de Rafael Correa. Se trata de preservar una vasta región de
bosques tropicales, dejando el petróleo bajo tierra, pero exigiendo, al mismo
tiempo, que los países ricos paguen la mitad del valor (9 millones de dólares)
de ese petróleo. Hasta ahora, no hubo iniciativas comparables en Venezuela o
Bolivia.
¿La crítica de destrucción del medio ambiente como intrínseca del capitalismo ya
estaba presente en Marx?
Muchos ecologistas critican a Marx por considerarlo un productivista, tanto como
los capitalistas. Tal crítica me parece completamente equivocada: al hacer una
crítica al fetichismo de la mercancía, es justamente Marx quien hace la crítica
más radical a la lógica productivista del capitalismo, la idea de que la
producción de más mercancías es el objetivo fundamental de la economía y la
sociedad. El objetivo del socialismo, explica Marx, no es producir una cantidad
infinita de bienes, sino reducir la jornada de trabajo, dar al trabajador tiempo
libre para participar en la vida política, estudiar, jugar, amar… Por lo tanto,
Marx nos dota de las armas para una crítica radical del productivismo y, en
concreto, del productivismo capitalista. En el primer volumen de El Capital,
Marx explica como el capitalismo agota no sólo las energías del trabajador, sino
también las propias fuerzas de la Tierra, esquilmando las riquezas naturales,
destruyendo al propio planeta. Por lo tanto, esa perspectiva, esa sensibilidad
está presente en los escritos de Marx, aunque no haya sido suficientemente
estudiada.
El ‘Manifiesto Ecosocialista’, que usted ayudó a escribir en 2001, dice que el
capitalismo no es capaz de resolver la crisis ecológica que produce. ¿Cómo
analiza usted las soluciones a ese problema que presenta el propio capitalismo,
como es el caso de la economía verde?
La así llamada “economía verde”, propagada por los gobiernos e instituciones
internacionales (Banco Mundial, etc), no es otra cosa que una economía
capitalista de mercado que busca traducir en términos de lucro y rentabilidad
algunas propuestas técnicas “verdes” bastante limitadas. Claro, tanto mejor si
alguna empresa trata de desarrollar la energía eólica o fotovoltaica, pero esto
no traerá modificaciones sustanciales si no viene acompañado de drásticas
reducciones en el consumo mercantil y rentabilidad del capital. Otras propuestas
“técnicas” son aun peores. Por ejemplo, los famosos “biocombustibles” que, como
dice Frei Betto, deberían ser llamados “necrocombustibles”, porque tratan de
utilizar suelos fértiles para producir pseudogasolina “verde”, para llenar los
depósitos de los coches, en vez de llenar los estómagos de los hambrientos de la
tierra.
¿Es posible implementar una perspectiva como la del ecosocialismo en el
capitalismo?
El ecosocialismo es anticapitalista por excelencia. Como perspectiva, implica la
superación del capitalismo, ya que se propone como una alternativa radical a la
civilización capitalista/industrial occidental moderna. Por otro lado, la lucha
por el ecosocialismo comienza aquí y ahora, en la convergencia entre las luchas
sociales y ecológicas, en el desarrollo de acciones colectivas en defensa del
medio ambiente y los bienes comunes. Es a través de estas experiencias de lucha,
de autoorganización, como se desarrollará la conciencia socialista y ecológica.
La perspectiva ecosocialista presupone una crítica a la noción de progreso. ¿En
qué consiste esta crítica?
Walter Benjamin insistía, con razón, en que el marxismo necesitaba librarse de
la ideología burguesa del progreso, que contaminó la cultura de amplios sectores
de la izquierda. Se trata de una visión de la historia como proceso lineal, de
avance, llevando, necesariamente, a la democracia, al socialismo. Estos avances
tendrían su base material en el desarrollo de las fuerzas productivas, en las
conquistas de la ciencia y la técnica. En ruptura con esta visión (poco
compatible con la historia del siglo XX, de guerras imperialistas, fascismo,
masacres, bombas atómicas), necesitamos una visión radicalmente distinta del
progreso humano, que no se mide por el PIB, por la productividad o por la
cantidad de mercancías vendidas y compradas, sino por la libertad humana, por la
posibilidad, para los individuos, de realizar sus potencialidades; una visión
para la cual el progreso no es cuantificable en bienes de consumo, sino en
calidad de vida, en tiempo libre (para la cultura, el ocio, el deporte, el amor,
la democracia) y una nueva relación con la naturaleza. Para el ecosocialismo, la
emancipación humana no es una “ley de la historia”, sino una posibilidad
objetiva.
¿Cuáles son las principales diferencias entre el ecosocialismo y la forma como
el socialismo real lidió con los problemas ambientales? Y la socialdemocracia,
¿consiguió construir alternativas a esa lógica destructiva del capital?
El así llamado “socialismo real” (muy real, pero poco socialista) que se instaló
en la URSS sobre la dictadura burocrática de Stalin y sus sucesores trató de
imitar el productivismo capitalista, con resultados ambientales desastrosos, tan
negativos como su equivalente en Occidente. Lo mismo vale para los otros países
de la Europa Oriental y para China. Las intuiciones ecológicas de Marx fueron
ignoradas y se llevó a cabo una forma de industrialización forzosa, copiando los
métodos del capitalismo. La socialdemocracia es otro ejemplo negativo: no
intentó cuestionar el sistema capitalista, limitándose a una gestión más
“social” de su funcionamiento. Incluso en los países en los que gobernó en
alianza con los partidos verdes, la socialdemocracia no fue capaz de asumir
ninguna medida ecológica radical. El ecosocialismo corresponde al proyecto de un
socialismo del siglo XXI, que se distingue de los modelos que fracasaron en el
transcurso del siglo XX. Esto implica una ruptura con el modelo de civilización
capitalista y propone una visión radicalmente democrática de la planificación
socialista y ecologista.
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Fuente: http://www.rosa-blindada.info/?p=2130
http://rebelion.org/noticia.php?id=162612
sábado, 19 de janeiro de 2013
Asambleas de parados: solidaridad y autoorganización frente a la crisis
16-01-2013
Florecen las cooperativas y las iniciativas de economía social ante la falta de
perspectivas laborales
Asambleas de parados: solidaridad y autoorganización frente a la crisis
Enric Llopis
Rebelión
Con un sistema que cierra las puertas al trabajo y en medio de una crisis a la
que no se vislumbra salida, cada vez más personas se autoorganizan y forman
asambleas de parados o cooperativas de todo tipo. En el País Valenciano, que
cerró el año 2012 con 575.000 parados según cifras oficiales, florecen estas
iniciativas de desempleados y personas precarizadas que “se buscan la vida”. Hay
dos factores comunes a todos los proyectos: el funcionamiento asambleario, la
autogestión y el apoyo mutuo, por una parte; y la presión a las
administraciones, sean locales o autonómicas, para que aporten la financiación
necesaria.
Los martes a las 19,00 horas se reúne en el salón de actos del Centro Islámico
la Asamblea de Parados de Orriols-Torrefiel, dos barriadas obreras limítrofes de
Valencia capital, que suman algo más de 50.000 habitantes. ¿Por qué en el Centro
Islámico? No porque los miembros de la asamblea profesen la religión musulmana,
sino por aplicar uno de sus principios de actuación: abrirse a todas las
asociaciones y colectivos que trabajan en los barrios. De hecho, el 15-M
constituye el embrión de la asamblea. Codo con codo, trabajan entidades como la
Plataforma de Afectats y Afectades per les Hipoteques (PAH), la Asociación de
Vecinos Orriols-Rascanya y Valencia Acoge, entre otras.
Hace dos meses que los parados se pusieron manos a la obra. Pegan folletos en el
barrio, reparten propaganda a los vecinos, en los comercios, en los parques y en
la oficina del INEM; también instalan mesas informativas. La asamblea de parados
-por la que han mostrado interés un centenar de personas- ya trabaja en la
creación de una microempresa de limpieza; para ello, ha iniciado contactos con
algunas comunidades de vecinos de la barriada, que han mostrado su
predisposición. Otro grupo de ex trabajadores, del sector de la madera, proyecta
una empresa para trabajar el mueble y realizar faenas de carpintería, tapicería
y restauración de muebles antiguos. Esta idea piensan complementarla con
talleres de formación. En el campo de la hostelería, otro grupo de parados busca
por Orriols y Torrefiel negocios que se traspasen para intentar reabrirlos y
darles alguna actividad.
“ Porque hay que buscar ya una salida urgente”, afirma Maica Barceiro, miembro
de la asamblea de parados y presidenta de la Asociación de Vecinos
Orriols-Rascanya. Las cifras de desempleo extraoficiales en Orriols se disparan
hasta el 40%. Se trata de un barrio periférico con mucha gente mayor y
porcentajes de inmigración que superan el 25% (los más elevados de la ciudad).
Este antiguo pueblo, anexionado por la capital a finales del siglo XIX, exhibe
hoy “grandes deficiencias urbanísticas, por la dejadez y la falta de inversiones
del Ayuntamiento”, subraya Barceiro. Al igual que en Torrefiel, la crisis y los
recortes han hecho que residuos y heces de animales convivan con los vecinos. Ni
siquiera hay habilitado un centro de salud (sólo un consultorio, hasta hace un
mes afectado de aluminosis). Tampoco se han creado nuevos equipamientos
educativos pese a la agregación de otro barrio (el “nuevo” Orriols, con 3.000
viviendas nuevas).
Adrián Félix, de 23 años, es el más joven de la asamblea de parados. Trabajó de
cocinero hasta noviembre y ahora se dedica a enviar currículos, “pero ni me
contestan”. Se acercó con gran interés a la asamblea, que considera “una nueva
experiencia”. Hasta hace cuatro meses, Massaer Rndiaye, de 40 años y oriundo de
Senegal, trabajaba en seguridad vial. Apura el último tramo de la prestación por
desempleo y se asocia con el fin de “buscar una salida laboral para todos, no
sólo para mí”. También participa en la asamblea Francisco Martínez, de 52 años,
quien trabaja desde los 14. Empleado en la hostelería, lleva ahora un año en
paro (cobra 500 euros y su mujer menos de 400, con lo que ha de alimentar a tres
hijas y pagar una hipoteca). “Orriols ha sido siempre un barrio humilde; pero
los chavales se salieron de la escuela para ir a la obra y hoy, con 25 años o
más, están sin casa, en el paro y dando vueltas por la calle”, explica.
Entre las iniciativas de economía social en el área metropolitana de Valencia,
destacan –por su originalidad y recorrido- las promovidas por la Koordinadora de
Kolectivos del Parque Alcosa. En buena medida, esto se explica por la misma
estructura socioeconómica de la barriada. El Parque Alcosa es un barrio
dormitorio ubicado en el municipio de Alfafar, a 8 kilómetros de la capital,
azotado desde su nacimiento por el paro y la exclusión. Nacido en la década de
los 60, al calor del desarrollismo franquista, el Parque Alcosa se formó a
partir de las oleadas de inmigrantes castellanos, extremeños y andaluces que
abandonaron el mundo rural. Se superaron con el tiempo muchas carencias, que hoy
han vuelto con la crisis.
En el barrio viven actualmente unas 10.000 personas (8.000 censadas y otras
2.000 itinerantes). Las tasas de paro extraoficiales oscilan entre el 30 y el
40% de la población, y se ceban especialmente con los jóvenes y las mujeres. La
crisis embiste con fuerza en el barrio. Como mecanismo de supervivencia, se han
disparado los mecanismos de economía informal. Para mitigar el impacto de la
precariedad, también se han activado las redes de apoyo familiar y comunitario,
muy activas de siempre en el barrio y reforzadas en los últimos años por la
tradición asociativa de latinoamericanos y magrebíes.
A pulso. A golpe de ocupaciones, huelgas, concentraciones en plazas y “estancias
indefinidas” (como las denominan), la Koordinadora de Kolectivos ha arrancado a
las administraciones (Generalitat Valenciana y Ayuntamiento de Alfafar) la
financiación necesaria para los proyectos. De hecho, a primeros de este mes
levantaron una “estancia” de dos meses frente al consistorio, con buena parte de
los objetivos satisfechos: que los gobiernos municipal y autonómico abonen los
230.000 euros que adeudan principalmente a la cooperativa de limpieza. Restan,
sin embargo, otros 90.000 euros que el ayuntamiento debe a la cooperativa de
inserción laboral “Cuatro Rosas”. Y faltan, también, “los mecanismos de
participación ciudadana para que sea la gente quien tome las decisiones y no
vuelvan a dilatarse los pagos”, afirma Toni Valero, activista de la
Koordinadora.
Con criterios de autogestión, apoyo mutuo y toma colectiva de decisiones, desde
1985 se han lanzado numerosas iniciativas en el Parque Alcosa. De primera hora
son la Cooperativa de limpieza (señera en el tejido asociativo del barrio), el
centro de día para menores, la cooperativa “Cuatro Rosas”, en la que participan
sobre todo mujeres inmigrantes, y los talleres de formación e inserción. Una
huelga de hambre, en 1992, le arrancó al ayuntamiento una relación contractual
para la cooperativa que gestiona la limpieza de las calles. Sólo la lucha social
evitó que las empresas privadas se apoderaran de esta actividad. Hace cuatro
años llegó la crisis y la eclosión de iniciativas para sobrevivir. Como
“Emir-Color”, dedicada a recoger ropa que luego se recicla para prendas de
menores y muñecos; “Solidaria”, que monta escenarios; y “Ecocina Solar”, para
hornos que funcionan con la energía del sol.
A menos de 10 kilómetros de Valencia, hacia el norte, se localiza el municipio
de Montcada, de unos 22.000 habitantes. Una manifestación espontánea, hace tres
años, que pedía al alcalde explicaciones y una salida digna para los
desempleados del pueblo, dio lugar a la asamblea de parados. Hoy participan en
la asamblea 40 personas, sobre todo hombres adultos, que en los años de la
“burbuja” laboraban en la construcción y auxiliares. Ubicado en la comarca de
l’Horta Nord, rodean el municipio numerosos campos de huerta abandonados. En
coherencia, la asamblea de parados se vincula a un proyecto de recuperación de
la huerta, pero con condiciones: cultivo ecológico de verdura de temporada;
agricultura de proximidad y sin intermediarios; y cobertura de todo el proceso
(cultivo, recogida y traslado del producto a los hogares).
Puede resultar sugestiva la idea, pero sin lucha social se queda en “papel
mojado”. El consistorio de Montcada (PP) rechazó de plano el proyecto en primera
instancia. Por eso, el 14-N (fecha de la última huelga general) se encerraron
durante cuatro horas en el ayuntamiento 20 miembros de la plataforma, apoyados
por gente de otras organizaciones sociales y los partidos de la oposición. La
guardia civil hizo acto de presencia, pero la cosa no pasó a mayores.
Finalmente, el alcalde accedió a negociar. Aunque sacó después a concurso
público un proyecto de agricultura ecológica que nada tenía que ver con la idea
de la asamblea de parados. Mucho menos dinero, a repartir entre tres
asociaciones (incluida la plataforma de desempleados), y sin respetar algunas
condiciones previamente acordadas (que desarrollaran la iniciativa parados del
municipio).
Pese a la muy deficiente financiación, explica Vicent Montagut, miembro de la
asamblea, “el proyecto ha arrancado y hemos demostrado al pueblo y al alcalde
las ganas de desarrollarlo y su viabilidad”. Tras un periodo previo de
formación, en el que participan una veintena de familias, se trata de
“constituir una cooperativa, es decir, un modelo de producción no capitalista;
y, sobre todo, generar puestos de trabajo; reinvertir de manera permanente para
ampliar el número de familias que puedan vivir del proyecto”, explica. Para
ello, “pedimos al ayuntamiento una parte de nuestros impuestos, para poder
autogestionarlos”.
Javier Santaella afirma que la asamblea de parados es un “fermento de lucha”
para cambiar la sociedad. Por eso, “pedimos a la gente una vinculación activa”.
Han apoyado la recogida de firmas promovida por la Plataforma de Afectats i
Afectades per les Hipoteques (PAH); la resistencia a varios desahucios en la
comarca; han organizado charlas sobre asambleas de parados e impulsaron un
piquete el día de la huelga general. También visitaron un fin de semana el
municipio de Marinaleda, para conocer la realidad del municipio sevillano y sus
mecanismos de participación. Al final, hay tres ideas muy claras: los puestos de
trabajo para la gente del pueblo (exenta esta afirmación de implicaciones
xenófobas); la identificación de los culpables de la crisis; y que los poderes
públicos garanticen los recursos para la cooperativa.
En paralelo, no en el tiempo pero sí en reivindicaciones y contenidos, trabaja
en Paterna –localidad de más de 60.000 habitantes a 5 kilómetros de la capital-
otra asamblea de parados. La lucha arrancó hace tres años, con el encierro de
veinte personas en el ayuntamiento, gobernado por el PP. Finalmente, y con mucho
esfuerzo, se ha conseguido una renta básica para la gente que realiza el curso
de formación (la etapa previa a la constitución de la cooperativa); también la
financiación del curso y la creación de un banco de tierras, “aunque no todas
las necesarias”, matiza Enric Valero, coordinador del curso de Agricultura
Ecológica, Bioconstrucción y Cooperativismo. “Todo se ha ganado a costa de
muchísima lucha”, agrega.
La génesis de la asamblea de parados de Paterna coincide con la crisis en el
sector de la construcción. De hecho, la mayoría de sus miembros, cuyo número
fluctúa, procede del ladrillo. En el proyecto participan 14 personas, que se han
formado durante tres años en agricultura ecológica, cooperativismo y
bioconstrucción en cañas. “En seis meses la iniciativa ha de dar dinero,
superada ya la etapa formativa, para que la gente pueda vivir con unos ingresos
dignos”, explica Enric Valero. El objetivo de la cooperativa es la producción de
verdura de temporada y cítricos, sobre todo para los pueblos de la comarca.
También se pretende impulsar un grupo de consumidores. En el área de la
bioconstrucción, se han realizado construcciones en caña tanto en Sagunto como
en Paterna. Son iniciativas al margen de la economía capitalista y que no
esperan a una reconstrucción del llamado estado del bienestar. Se basan en otros
principios: la cooperación, la autogestión y la asamblea.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una
licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras
fuentes.
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In: Rebelión
http://rebelion.org/noticia.php?id=162337
19/01/2013
Florecen las cooperativas y las iniciativas de economía social ante la falta de
perspectivas laborales
Asambleas de parados: solidaridad y autoorganización frente a la crisis
Enric Llopis
Rebelión
Con un sistema que cierra las puertas al trabajo y en medio de una crisis a la
que no se vislumbra salida, cada vez más personas se autoorganizan y forman
asambleas de parados o cooperativas de todo tipo. En el País Valenciano, que
cerró el año 2012 con 575.000 parados según cifras oficiales, florecen estas
iniciativas de desempleados y personas precarizadas que “se buscan la vida”. Hay
dos factores comunes a todos los proyectos: el funcionamiento asambleario, la
autogestión y el apoyo mutuo, por una parte; y la presión a las
administraciones, sean locales o autonómicas, para que aporten la financiación
necesaria.
Los martes a las 19,00 horas se reúne en el salón de actos del Centro Islámico
la Asamblea de Parados de Orriols-Torrefiel, dos barriadas obreras limítrofes de
Valencia capital, que suman algo más de 50.000 habitantes. ¿Por qué en el Centro
Islámico? No porque los miembros de la asamblea profesen la religión musulmana,
sino por aplicar uno de sus principios de actuación: abrirse a todas las
asociaciones y colectivos que trabajan en los barrios. De hecho, el 15-M
constituye el embrión de la asamblea. Codo con codo, trabajan entidades como la
Plataforma de Afectats y Afectades per les Hipoteques (PAH), la Asociación de
Vecinos Orriols-Rascanya y Valencia Acoge, entre otras.
Hace dos meses que los parados se pusieron manos a la obra. Pegan folletos en el
barrio, reparten propaganda a los vecinos, en los comercios, en los parques y en
la oficina del INEM; también instalan mesas informativas. La asamblea de parados
-por la que han mostrado interés un centenar de personas- ya trabaja en la
creación de una microempresa de limpieza; para ello, ha iniciado contactos con
algunas comunidades de vecinos de la barriada, que han mostrado su
predisposición. Otro grupo de ex trabajadores, del sector de la madera, proyecta
una empresa para trabajar el mueble y realizar faenas de carpintería, tapicería
y restauración de muebles antiguos. Esta idea piensan complementarla con
talleres de formación. En el campo de la hostelería, otro grupo de parados busca
por Orriols y Torrefiel negocios que se traspasen para intentar reabrirlos y
darles alguna actividad.
“ Porque hay que buscar ya una salida urgente”, afirma Maica Barceiro, miembro
de la asamblea de parados y presidenta de la Asociación de Vecinos
Orriols-Rascanya. Las cifras de desempleo extraoficiales en Orriols se disparan
hasta el 40%. Se trata de un barrio periférico con mucha gente mayor y
porcentajes de inmigración que superan el 25% (los más elevados de la ciudad).
Este antiguo pueblo, anexionado por la capital a finales del siglo XIX, exhibe
hoy “grandes deficiencias urbanísticas, por la dejadez y la falta de inversiones
del Ayuntamiento”, subraya Barceiro. Al igual que en Torrefiel, la crisis y los
recortes han hecho que residuos y heces de animales convivan con los vecinos. Ni
siquiera hay habilitado un centro de salud (sólo un consultorio, hasta hace un
mes afectado de aluminosis). Tampoco se han creado nuevos equipamientos
educativos pese a la agregación de otro barrio (el “nuevo” Orriols, con 3.000
viviendas nuevas).
Adrián Félix, de 23 años, es el más joven de la asamblea de parados. Trabajó de
cocinero hasta noviembre y ahora se dedica a enviar currículos, “pero ni me
contestan”. Se acercó con gran interés a la asamblea, que considera “una nueva
experiencia”. Hasta hace cuatro meses, Massaer Rndiaye, de 40 años y oriundo de
Senegal, trabajaba en seguridad vial. Apura el último tramo de la prestación por
desempleo y se asocia con el fin de “buscar una salida laboral para todos, no
sólo para mí”. También participa en la asamblea Francisco Martínez, de 52 años,
quien trabaja desde los 14. Empleado en la hostelería, lleva ahora un año en
paro (cobra 500 euros y su mujer menos de 400, con lo que ha de alimentar a tres
hijas y pagar una hipoteca). “Orriols ha sido siempre un barrio humilde; pero
los chavales se salieron de la escuela para ir a la obra y hoy, con 25 años o
más, están sin casa, en el paro y dando vueltas por la calle”, explica.
Entre las iniciativas de economía social en el área metropolitana de Valencia,
destacan –por su originalidad y recorrido- las promovidas por la Koordinadora de
Kolectivos del Parque Alcosa. En buena medida, esto se explica por la misma
estructura socioeconómica de la barriada. El Parque Alcosa es un barrio
dormitorio ubicado en el municipio de Alfafar, a 8 kilómetros de la capital,
azotado desde su nacimiento por el paro y la exclusión. Nacido en la década de
los 60, al calor del desarrollismo franquista, el Parque Alcosa se formó a
partir de las oleadas de inmigrantes castellanos, extremeños y andaluces que
abandonaron el mundo rural. Se superaron con el tiempo muchas carencias, que hoy
han vuelto con la crisis.
En el barrio viven actualmente unas 10.000 personas (8.000 censadas y otras
2.000 itinerantes). Las tasas de paro extraoficiales oscilan entre el 30 y el
40% de la población, y se ceban especialmente con los jóvenes y las mujeres. La
crisis embiste con fuerza en el barrio. Como mecanismo de supervivencia, se han
disparado los mecanismos de economía informal. Para mitigar el impacto de la
precariedad, también se han activado las redes de apoyo familiar y comunitario,
muy activas de siempre en el barrio y reforzadas en los últimos años por la
tradición asociativa de latinoamericanos y magrebíes.
A pulso. A golpe de ocupaciones, huelgas, concentraciones en plazas y “estancias
indefinidas” (como las denominan), la Koordinadora de Kolectivos ha arrancado a
las administraciones (Generalitat Valenciana y Ayuntamiento de Alfafar) la
financiación necesaria para los proyectos. De hecho, a primeros de este mes
levantaron una “estancia” de dos meses frente al consistorio, con buena parte de
los objetivos satisfechos: que los gobiernos municipal y autonómico abonen los
230.000 euros que adeudan principalmente a la cooperativa de limpieza. Restan,
sin embargo, otros 90.000 euros que el ayuntamiento debe a la cooperativa de
inserción laboral “Cuatro Rosas”. Y faltan, también, “los mecanismos de
participación ciudadana para que sea la gente quien tome las decisiones y no
vuelvan a dilatarse los pagos”, afirma Toni Valero, activista de la
Koordinadora.
Con criterios de autogestión, apoyo mutuo y toma colectiva de decisiones, desde
1985 se han lanzado numerosas iniciativas en el Parque Alcosa. De primera hora
son la Cooperativa de limpieza (señera en el tejido asociativo del barrio), el
centro de día para menores, la cooperativa “Cuatro Rosas”, en la que participan
sobre todo mujeres inmigrantes, y los talleres de formación e inserción. Una
huelga de hambre, en 1992, le arrancó al ayuntamiento una relación contractual
para la cooperativa que gestiona la limpieza de las calles. Sólo la lucha social
evitó que las empresas privadas se apoderaran de esta actividad. Hace cuatro
años llegó la crisis y la eclosión de iniciativas para sobrevivir. Como
“Emir-Color”, dedicada a recoger ropa que luego se recicla para prendas de
menores y muñecos; “Solidaria”, que monta escenarios; y “Ecocina Solar”, para
hornos que funcionan con la energía del sol.
A menos de 10 kilómetros de Valencia, hacia el norte, se localiza el municipio
de Montcada, de unos 22.000 habitantes. Una manifestación espontánea, hace tres
años, que pedía al alcalde explicaciones y una salida digna para los
desempleados del pueblo, dio lugar a la asamblea de parados. Hoy participan en
la asamblea 40 personas, sobre todo hombres adultos, que en los años de la
“burbuja” laboraban en la construcción y auxiliares. Ubicado en la comarca de
l’Horta Nord, rodean el municipio numerosos campos de huerta abandonados. En
coherencia, la asamblea de parados se vincula a un proyecto de recuperación de
la huerta, pero con condiciones: cultivo ecológico de verdura de temporada;
agricultura de proximidad y sin intermediarios; y cobertura de todo el proceso
(cultivo, recogida y traslado del producto a los hogares).
Puede resultar sugestiva la idea, pero sin lucha social se queda en “papel
mojado”. El consistorio de Montcada (PP) rechazó de plano el proyecto en primera
instancia. Por eso, el 14-N (fecha de la última huelga general) se encerraron
durante cuatro horas en el ayuntamiento 20 miembros de la plataforma, apoyados
por gente de otras organizaciones sociales y los partidos de la oposición. La
guardia civil hizo acto de presencia, pero la cosa no pasó a mayores.
Finalmente, el alcalde accedió a negociar. Aunque sacó después a concurso
público un proyecto de agricultura ecológica que nada tenía que ver con la idea
de la asamblea de parados. Mucho menos dinero, a repartir entre tres
asociaciones (incluida la plataforma de desempleados), y sin respetar algunas
condiciones previamente acordadas (que desarrollaran la iniciativa parados del
municipio).
Pese a la muy deficiente financiación, explica Vicent Montagut, miembro de la
asamblea, “el proyecto ha arrancado y hemos demostrado al pueblo y al alcalde
las ganas de desarrollarlo y su viabilidad”. Tras un periodo previo de
formación, en el que participan una veintena de familias, se trata de
“constituir una cooperativa, es decir, un modelo de producción no capitalista;
y, sobre todo, generar puestos de trabajo; reinvertir de manera permanente para
ampliar el número de familias que puedan vivir del proyecto”, explica. Para
ello, “pedimos al ayuntamiento una parte de nuestros impuestos, para poder
autogestionarlos”.
Javier Santaella afirma que la asamblea de parados es un “fermento de lucha”
para cambiar la sociedad. Por eso, “pedimos a la gente una vinculación activa”.
Han apoyado la recogida de firmas promovida por la Plataforma de Afectats i
Afectades per les Hipoteques (PAH); la resistencia a varios desahucios en la
comarca; han organizado charlas sobre asambleas de parados e impulsaron un
piquete el día de la huelga general. También visitaron un fin de semana el
municipio de Marinaleda, para conocer la realidad del municipio sevillano y sus
mecanismos de participación. Al final, hay tres ideas muy claras: los puestos de
trabajo para la gente del pueblo (exenta esta afirmación de implicaciones
xenófobas); la identificación de los culpables de la crisis; y que los poderes
públicos garanticen los recursos para la cooperativa.
En paralelo, no en el tiempo pero sí en reivindicaciones y contenidos, trabaja
en Paterna –localidad de más de 60.000 habitantes a 5 kilómetros de la capital-
otra asamblea de parados. La lucha arrancó hace tres años, con el encierro de
veinte personas en el ayuntamiento, gobernado por el PP. Finalmente, y con mucho
esfuerzo, se ha conseguido una renta básica para la gente que realiza el curso
de formación (la etapa previa a la constitución de la cooperativa); también la
financiación del curso y la creación de un banco de tierras, “aunque no todas
las necesarias”, matiza Enric Valero, coordinador del curso de Agricultura
Ecológica, Bioconstrucción y Cooperativismo. “Todo se ha ganado a costa de
muchísima lucha”, agrega.
La génesis de la asamblea de parados de Paterna coincide con la crisis en el
sector de la construcción. De hecho, la mayoría de sus miembros, cuyo número
fluctúa, procede del ladrillo. En el proyecto participan 14 personas, que se han
formado durante tres años en agricultura ecológica, cooperativismo y
bioconstrucción en cañas. “En seis meses la iniciativa ha de dar dinero,
superada ya la etapa formativa, para que la gente pueda vivir con unos ingresos
dignos”, explica Enric Valero. El objetivo de la cooperativa es la producción de
verdura de temporada y cítricos, sobre todo para los pueblos de la comarca.
También se pretende impulsar un grupo de consumidores. En el área de la
bioconstrucción, se han realizado construcciones en caña tanto en Sagunto como
en Paterna. Son iniciativas al margen de la economía capitalista y que no
esperan a una reconstrucción del llamado estado del bienestar. Se basan en otros
principios: la cooperación, la autogestión y la asamblea.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una
licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras
fuentes.
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In: Rebelión
http://rebelion.org/noticia.php?id=162337
19/01/2013
Conseguiria Keynes evitar o colapso?
por Guglielmo Carchedi [*]
Para Marx, a causa próxima das crises é a queda da taxa média de lucro (TML). [1] Um número cada vez maior de estudos tem demonstrado que esta tese não apenas é logicamente consistente, como também está suportada por evidência empírica robusta e crescente. [2] Se a queda da TML é a causa do colapso, este terminará apenas quando a rentabilidade recuperar numa trajetória de crescimento sustentado. Nesse caso, a questão é: podem as políticas keynesianas restaurar a rentabilidade da economia? Poderão elas evitar o colapso?
Antes de mais: o que são políticas keynesianas? Em primeiro lugar, são políticas económicas públicas, induzidas pelo Estado. Em segundo lugar, podem ser políticas de redistribuição ou de investimento. Terceiro, devem ser financiadas pelo capital e não pelo trabalho: se forem financiadas pelo trabalho são políticas neoliberais. Quarto, no caso das políticas públicas de investimento, pode tratar-se de políticas civis (sobretudo obras públicas tais como autoestradas, escolas, hospitais, etc., de modo a evitar competição com os sectores privados já em dificuldades económicas), ou militares. Não vou ocupar-me do "keynesianismo militar", dado que presentemente não é isso que os economistas keynesianos propõem para acabar com a crise. Alguns podem pensar que uma grande guerra é de facto a única via de saída para a depressão. Isto constitui, porém, uma aberta admissão da monstruosidade do sistema. Nesse caso, porquê salvá-lo? O que segue refere-se, portanto, apenas às políticas keynesianas civis. Redistribuição induzida pelo Estado Suponhamos que o Estado produz uma redistribuição do valor orientada do capital para o trabalho através de legislação favorável a este último, de tributação progressiva, etc. Evidentemente, o que importa é o resultado líquido destas políticas. Se o Estado corta nos impostos sobre o trabalho, mas também reduz os gastos públicos em serviços como saúde e educação, ou bem o trabalho paga por estes serviços, por conseguinte neutralizando o efeito que o crescimento salarial tem no consumo, ou então o maior consumo é neutralizado pelos menores gastos públicos em serviços pró-trabalho. Vamos assumir, portanto, que os salários líquidos (diretos, indiretos e diferidos) aumentam. Mais bens de consumo são vendidos e os trabalhadores consomem mais. É por isso que se assume que estas políticas são pró-trabalho. Supostamente, a venda de bens de consumo acumulados estimula a produção de meios de consumo. Isto deveria gerar procura de meios de produção. Um ciclo ascendente começaria. E é por isso que se supõe que estas políticas também seriam pró-capital. Quer o trabalho quer o capital ganhariam. Este é o fundamento do keynesianismo reformista, ou de colaboração de classes. Mas será que o maior consumo dos trabalhadores realmente causa uma maior produção de bens de consumo, e depois também de bens de produção, gerando portanto maior emprego e crescimento económico? Suponhamos que alguns bens de consumo permanecem por vender. Esta é a hipótese subjacente ao intervencionismo keynesiano (falta de procura). Neste caso, salários mais elevados causam o escoamento dos bens de consumo até então por vender, não uma maior produção desses bens. A redistribuição keynesiana falha nos seus próprios termos, nos termos de produção induzida pela procura, e portanto emprego e retoma. O capitalismo, porém, prospera não se a produção aumenta, mas se rentabilidade aumenta. Uma vez a rentabilidade introduzida no esquema, tudo muda. Se um capitalista não consegue vender a sua produção, sofre uma perda. Se mais tarde, devido a salários mais elevados, estas mercadorias são vendidas, os lucros até então não realizados são-no. Os lucros e as perdas compensam-se reciprocamente. Mas a rentabilidade cai. A prova requer três passos.
Os numeradores dos dois sectores regressam ao valor original. Todavia, os denominadores aumentaram. A taxa média de lucro (TML) para os dois sectores cai. Seguem-se dois pontos. Primeiro, os salários e portanto o consumo podem crescer sem que os lucros (mas não a TML) caiam. Segundo, a produção não aumenta. O que aumenta é a realização/venda das mercadorias previamente produzidas. Em suma, o consumo dos trabalhadores aumenta, mas a produção permanece a mesma e a TML cai. A redistribuição keynesiana falha no seu próprio terreno, a produção, mas também no terreno da rentabilidade; o aumento do consumo dos trabalhadores e o agravamento da crise são os dois lados da mesma moeda.
Suponhamos agora que todos os salários continuam a crescer até ao ponto em que todos os bens de consumo são vendidos. Dado que existe procura suficiente, não há necessidade de intervenção keynesiana. Todavia, não é verdade que um crescimento subsequente dos salários estimularia uma produção extraordinária de meios de consumo? Não. A produção aumenta se, em simultâneo, a rentabilidade aumenta e existe procura para o output extra, isto é, se a mais-valia extra pode simultaneamente ser produzida e ser realizada. A produção não aumenta se uma destas condições não é satisfeita. Salários mais elevados aumentam a procura para bens de consumo, mas ao mesmo tempo reduzem a taxa de lucro. Alguns capitalistas podem decidir aumentar a produção até mesmo com taxas mas reduzidas de rentabilidade. Mas nalgum momento, apesar dos seus esforços, a produção da economia diminui. De facto, se os lucros caiem, (a) menos mais-valia pode ser gerada e portanto reinvestida e as reservas não são investidas em atividades cuja rentabilidade continua a decrescer, e (b) em resultado dos salários mais elevados, os capitalistas mais fracos entram em bancarrota e cessam a produção. Segue-se que os capitalistas tomados em conjunto reduzem a sua produção apesar duma maior procura acrescida e apesar dos seus esforços para satisfazer essa procura. Por conseguinte, a equação: está correta. Todavia, a equação:
está errada porque (a) no caso das vendas dos produtos remanescentes, os salários mais elevados não afetam a produção (só a realização de mercadorias já produzidas é promovida) enquanto a rentabilidade cai e (b) a partir do ponto em que todo o output foi vendido, salários mais elevados fazem diminuir a rentabilidade e portanto a produção. Está última resulta ou inalterada ou diminuída, mas a rentabilidade diminui em ambos os casos. Os salários mais elevados não podem suprimir o colapso, mas apenas agravá-lo. A medicina keynesiana é pior do que a doença.
O acima exposto lançou luz sobre a diferença essencial entre a abordagem keynesiana e a marxista. Contrariamente a esta última, para aquela a rentabilidade não é a determinante essencial da produção. A abordagem keynesiana inverte a ordem de causalidade. Nela, a rentabilidade é uma consequência de maior produção induzida pela procura, uma consequência de maior produção física induzida por maior consumo. Na abordagem marxista, maior produção é a consequência de maior rentabilidade. As consequências teóricas, políticas e ideológicas são de longo alcance. Se uma maior procura (induzida por salários mais elevados) estimulasse a produção, a economia tenderia para um ponto no qual, em virtude da redistribuição pró-trabalho, uma maior procura e uma maior oferta se encontrariam. Este é o ponto em que o crescimento e o equilíbrio se conjugam. Isto é uma ilusão da economia convencional. Todavia, se a maior procura induzida por salários mais elevados não estimula a produção, antes causa a sua queda em virtude da queda da rentabilidade, a procura e a oferta não se encontram e nenhum ponto de equilíbrio pode ser alcançado. Para contrariar a rentabilidade decrescente, os salários teriam de crescer de novo. O resultado é uma sequência decrescente de pontos de não-equilíbrio entre a procura e a oferta, os quais são outros tantos estádios a caminho da crise. Ao contrário do que afirma a abordagem keynesiana, salários mais elevados à custa do capital contribuem não para o movimento rumo ao equilíbrio e crescimento, mas para o movimento rumo a depressão e crises. Esta conclusão é importante para a política económica, porque mostra que políticas visando o estímulo ao crescimento através duma redistribuição pró-trabalho estão destinadas a falhar. Mas esta conclusão também é importante dum ponto de vista teórico e político porque, negando que o sistema, dado um conjunto apropriado de políticas redistributivas, possa tender para o equilíbrio e o crescimento, também negamos que o sistema seja (ou possa ser tornado) racional. A economia burguesa, por outro lado, mantém que o sistema está num, ou tende para um, equilíbrio a níveis mais elevados de produção e de consumo, e que portanto ele é racional. Se isto fosse verdade, as consequências para as lutas dos trabalhadores seriam devastadoras, porque a luta contra o sistema se tornaria uma luta contra um sistema racional, e portanto uma luta meramente "espontaneísta" e irracional. Mas se o sistema é irracional porque tende para crises apesar de políticas keynesianas (ou outras), a luta dos trabalhadores é a manifestação consciente do movimento objetivo da economia rumo a crises. De forma alternativa, o Estado pode induzir uma redistribuição do valor do trabalho para o capital através de salários decrescentes e outras medidas. Estas são políticas neoliberais, o oposto das keynesianas. Todavia, elas devem ser brevemente consideradas. Um corte de salários aumenta a rentabilidade. Mas ao mesmo tempo reduz a procura de bens de consumo. Neste caso, os capitalistas reduzem o seu output não porque o lucro cai, mas porque a procura cai. Mas não deveria a rentabilidade acrescida reavivar a economia apesar de menores procura e produção? Não poderiam maiores lucros relativamente ao capital investido ser obtidos com base num mais reduzido nível de produção? Numa crise, a procura de bens de consumo cai devido a salários mais baixos, os lucros extraordinários obtidos a partir dos salários mais baixos não são reinvestidos nesse sector e portanto não conseguem estimular o investimento na produção de meios de consumo. Mais ainda, o capital não desinveste no sector II investindo no sector I, porque a rentabilidade também diminui no sector I. Os lucros extraordinários são, ou colocados de lado como reservas, ou investidos nos sectores improdutivos (comércio, finança e especulação), nos quais a rentabilidade é mais elevada (mas só na medida em que bolha especulativa não rebente), ou então deslocados para países em que podem ser reinvestidos mais rentavelmente. Nalguns países mais do que noutros, podem também alimentar corrupção, criminalidade e ineficiências (a Itália é um caso típico). Em qualquer caso, estre lucros extra não conseguem pôr a economia de novo em andamento. Também o Estado contribui, fazendo divergir valor dos sectores produtivos. Na presente conjuntura, dados os valores elevados da dívida pública, o valor extraordinário de que o Estado se apropria (por exemplo, através de maior tributação) é usado para diminuir as perdas do Estado ou do capital financeiro. Os economistas keynesianos percebem a "austeridade" induzida pelo Estado (uma palavra ideologicamente carregada que devia ser cuidadosamente evitada) enquanto causa da crise ou do seu aprofundamento. Na realidade, a depressão do consumo (salários mais reduzidos) é a consequência da rentabilidade declinante, representando uma tentativa do capital privado de, através do Estado, restaurar a TML. Em suma, as políticas neoliberais não são a causa do colapso (elas são a consequência do colapso, um dos fatores compensatórios da queda da TML) e falham essa tentativa simplesmente na medida em que os lucros são desviados dos investimentos produtivos e não, conforme é defendido pelos autores keynesianos, porque os cortes de salários reduzem o consumo. O dilema "austeridade" versus crescimento (medidas de política pagas pelo trabalho ou pelo capital) como remédio para o colapso é falso. Nem políticas pró-trabalho nem políticas pró-capital podem evitar o colapso. Isto pode ser empiricamente consubstanciado. Considere-se o seguinte. Figura 1: A parte do trabalho e a TML nos sectores produtivos dos EUA
Este quadro mostra que até 1986 os salários subiram relativamente aos lucros e a TML, de acordo com o postulado por Marx mas não de acordo com o "subconsumismo" keynesiano. De 1987 até 2009 os salários desceram relativamente aos lucros e a TML subiu, de novo de acordo com Marx mas não com o "subconsumismo" keynesiano. Mas a tendência da TML permaneceu de queda no conjunto do período. Quer redistribuições pró-trabalho quer pró-capital foram incapazes de impedir a TML de descer tendencialmente.
Investimentos induzidos pelo Estado O argumento principal para as políticas keynesianas não é a redistribuição, mas o investimento induzido pelo Estado. Por via de regra, os autores (incluindo marxistas) que advogam políticas de investimento público como via para evitar o colapso omitem um aspeto fundamental, nomeadamente quem é suposto financiar esses investimentos (ser nota 4, infra). Existem duas possibilidades: investimentos públicos financiados pelo capital ou financiados pelo trabalho. Vou considerar apenas o investimento público financiado pelo capital, dado que investimentos financiados pelo trabalho não são o que os autores keynesianos propõem para evitar o colapso. Distingamos entre sector I, produtor de obras públicas, e sector II, o resto da economia. O valor excedentário ou mais-valia, M, é apropriado (por exemplo, tributado) pelo Estado no sector II e canalizado para o sector I com vista à produção de obras públicas. [3] Em vez de tributar a mais-valia, o Estado pode apropriar-se de reservas não utilizadas. Mas, no que se refere ao capital, isso é uma perda e portanto uma dedução à mais-valia. Tendo-se apropriado de M a partir do sector II, o Estado paga ao sector I um certo lucro, L, e avança o resto, M-L, ao sector I para a produção de obras públicas. Consideremos primeiro os efeitos para o Estado. Este recebe obras públicas do sector I pelo valor de M-L+L', onde L' é o excedente gerado no sector I (quer L' seja igual a L ou não). O sector I realiza os seus lucros, porque recebeu L do Estado, ao passo de L' pertence ao Estado. Como é que o Estado realiza M-L+L', o valor total incorporado em obras públicas? Em capitalismo o valor é realizado somente se e quando estiver metamorfoseado em dinheiro, através da venda do valor de uso em que está incorporado. Dado que o Estado não vende obras públicas (a menos que as privatize, mas isso sai do âmbito da presente análise), resulta que o valor permanece potencial, enredado em valor de uso não vendido. Todavia, as obras públicas podem realizar o seu valor duma forma diferente. O seu valor de uso é consumido pelos utilizadores das instalações, os quais, em troca dessa utilização, têm de pagar em princípio pela fração do valor contido nas obras públicas que consomem. Uma vez que as obras públicas são completamente consumidas, o Estado recebe M-L+L'. O Estado realizou o valor potencial das obras públicas, cobrando ao capital e ao trabalho pela sua utilização. Estas taxas são uma redução indireta de salários e de lucros. O Estado ganhou M-L+L', o sector I ganhou L, o sector II perdeu M e o sector privado ganhou M-L. Consideremos os efeitos sobre a TML. O sector II perde M, mas o sector I ganha L. Em suma, o capital privado perde M-L para o Estado. O numerador da TML decresce precisamente isso. A TML cai. Mas isto não é o fim da história. O valor capitalizado adiantado pelo Estado, M-L, é investido pelo sector I. De modo a determinar o efeito deste investimento na rentabilidade, precisamos apresentar aquilo a que vou chamar o multiplicador marxista. Para produzir obras públicas, o sector I compra força de trabalho e meios de produção a outras empresas em ambos os sectores. Pelo seu lado, estas empresas comprometem-se em compras subsequentes de meios de produção e de força de trabalho. Este efeito múltiplo repercute em cascata sobre o conjunto da economia. Na hipótese mais favorável para o argumento keynesiano, os investimentos induzidos pelo Estado são suficientemente grandes para absorver primeiro os bens por vender, e depois estimular nova produção. Dado que as empresas envolvidas neste efeito em cascata têm diferentes composições orgânicas, três casos são possíveis:
Note-se que os três possíveis resultados não são opções políticas que possam ser influenciadas pela política estatal. Uma vez que o capital público inicial foi investido, o resultado final em termos de composição orgânica e de TML depende do funcionamento espontâneo do sistema, isto é, de quais capitais recebem encomendas de outros capitais. O Estado pode influenciar apenas o primeiro passo, encomendando investimentos públicos a capitais de baixa composição orgânica. Mas então, e como no caso acima, ajuda a fazer crescer a rentabilidade, mas também a manter os capitais menos eficientes à tona.
Notas Mas à parte isso, o resultado mais provável é um crescimento na composição orgânica combinada, e portanto uma queda na TML, porque cada capital tenderá em cascata a comprar o material de que necessita aos fornecedores mais baratos. Estes são habitualmente os mais eficientes, aqueles cuja composição orgânica é alta relativamente à média. O investimento adicional induzido pelo investimento inicial Estado irá predominantemente para estes sectores. A composição orgânica cresce e a TML cai. Em suma, como resultado de um investimento induzido pelo Estado, ou a rentabilidade média cai ou, se se eleva, os capitais menos eficientes são artificialmente mantidos vivos. A crise é ou piorada ou adiada. E se ela for adiada, o capital não pode autodestruir-se e a retoma é assim adiada. Em nenhum dos casos a economia reinicia. Para além do multiplicador marxista, as políticas estatais de redistribuição e/ou investimento deparam-se com um outro obstáculo. Elas são possíveis quando o capital privado consegue suportar a perda de mais-valia (ou de reservas). Mas quando o capital se afunda na crise, quando a rentabilidade cai, o seu financiamento torna-se crescentemente problemático. Estas políticas podem ser aplicadas onde são menos necessárias, e não podem ser usadas onde são mais necessárias. Isto mostra quão irrealista é o apelo, inclusive de proeminentes marxistas, para uma vaga maciça de redistribuição e/ou de investimento induzidos pelo Estado, nas presentes condições económicas, enquanto forma de saída da crise. [4] Alguns autores keynesianos sugerem estimular a procura não através de redistribuição nem através de investimentos, mas através do acréscimo da quantidade de moeda. A assunção é que a causa última das crises é falta de procura, de modo que mais dinheiro em circulação deveria estimular a procura. O argumento contra esta visão não consiste tanto em saber se tais políticas são inflacionárias (como defendem os economistas "austríacos") ou não. A objeção é antes que, imprimindo dinheiro, aumentamos a representação do valor mais do que o próprio valor. A economia não pode recomeçar se a mais-valia produzida relativamente ao capital investido permanece inalterada. Para além disso, imprimindo e distribuindo dinheiro, redistribuímos capacidade aquisitiva. Mas já vimos que nem redistribuições pró-trabalho nem redistribuições pró-capital conseguem evitar o colapso. A noção de que crédito é dinheiro é quase universalmente aceita, mas está fundamentalmente errada. Criando crédito, não se "cria dinheiro a partir de nada", uma proposição absurda. A partir de nada não se pode criar nada. Através da simples criação de crédito cria-se dívida. Por conseguinte, a crise é adiada até ao pagamento da dívida. Esta é uma das razões pelas quais o Estado pode decidir contrair empréstimos como forma de obter o capital necessário para as obras públicas, em vez de o obter expropriando o capital. Todavia, nalgum ponto as dívidas devem ser pagas. O argumento keynesiano é de que as dívidas podem ser pagas quando, em resultado destas políticas, a economia entra em retoma e a apropriação da mais-valia necessária para os pagamentos da dívida não ameaça a retoma. Mas isto é uma auto-ilusão piedosa. De facto, vimos que o investimento público financiado pelo capital não pode reiniciar a economia: quando muito, pode adiar a explosão da crise. Nesse caso, se quer políticas pró-capital quer políticas pró-trabalho são impotentes contra o colapso, a crise deve seguir o seu curso até que ela própria produza as condições da sua solução. Isto corresponde à destruição de capital. Só quando suficientes capitais (mais atrasados) tiverem sido destruídos (tiverem ido à bancarrota) poderão as unidades produtivas mais eficientes recomeçar a produzir numa escala mais alargada. Segue-se que, se estas políticas quando muito adiam a explosão da crise, estas também adiam a retoma. Atrasando a retoma, estas políticas são um obstáculo ao, mais do que uma condição do, pagamento pelo Estado da sua dívida. [5] A tese de que políticas estatais de redistribuição e investimento, possivelmente através de empréstimos contraídos pelo Estado, poderiam iniciar uma retoma sustentada, assumindo-se que a escala seria suficientemente larga, não é apenas teoreticamente inválida (ver acima), mas também empiricamente falha de substância. O exemplo habitualmente mencionado é o período longo de prosperidade que se seguiu à Segunda Guerra Mundial, os chamados Anos Dourados do capitalismo. Supostamente, o contrair de empréstimos pelo Estado norte-americano teria possibilitado a este último o financiamento de políticas keynesianas e portanto o iniciar do longo período de estabilidade. Na realidade, a dívida federal bruta dos EUA enquanto percentagem do PIB diminuiu continuadamente durante os Anos Dourados, de 121.7 por cento em 1946 para 37.6 por cento em 1970. O grande efeito de prosperidade ficou a dever-se à reconversão, isto é, à reconstituição do capital civil, e à libertação de poder aquisitivo pendente que se seguiu à guerra. [6] As lições para os trabalhadores O antes aduzido não deve ser argumentado para defender que o trabalho seja indiferente a políticas estatais de redistribuição e/ou investimento financiadas pelo capital. Pelo contrário, o trabalho devia lutar fortemente por essas políticas. Mas esta luta devia ser orientada não por uma perspetiva keynesiana, mas por uma adequada perspetiva marxista. A abordagem keynesiana considera as respetivas políticas como uma forma de melhorar quer a condição do trabalho quer a condição do capital, uma forma de contrariar ou evitar o colapso. Duma perspetiva marxista, as políticas de distribuição e investimento politicamente induzidas e financiadas pelo capital não necessitam ser keynesianas, isto é, não precisam de transportar o conteúdo ideológico ligado à palavra, a comunidade de interesses entre as duas classes principais. A perspetiva marxista sublinha (a) que estas políticas podem melhorar a condição do trabalho, mas são impotentes para conter a crise, quando muito podem adiá-la; e (b) o potencial político destas políticas. Através da luta do trabalho por melhores condições de vida e de produção, a consciência pode emergir entre os trabalhadores de que cada vez que estas políticas são pagas pelo capital este último sai enfraquecido quer económica quer politicamente, e de que o trabalho pode aproveitar isso para enfraquecer o jugo do capital. Da perspetiva marxista, a luta pela melhoria das condições do trabalho e a sedimentação e acumulação da consciência e do poder antagonísticos do trabalho através desta luta devem ser os dois lados da mesma moeda. Esta constitui a sua real importância. Elas não podem impedir o colapso, mas podem seguramente melhorar a condição do trabalho e, enquadradas numa perspetiva adequada, promover o fim do capitalismo. 1: A queda da TML é a causa próxima, dado que ela própria é causada pela competição tecnológica, isto é, pela introdução de novas tecnologias capital-intensivas (ou "poupadoras de trabalho"), mas incrementadoras da eficiência. 2: Ver Carchedi, 2011a; Carchedi, 2011b; Roberts, 2012, bem como a literatura indicada nestas obras. Marx define a taxa de lucro como s/(c+v), onde s representa a mais-valia ou excedente, c o capital constante (isto é, o capital investido em meios de produção) e v é o capital variável (isto é, o capital investido em força de trabalho, em termos gerais equivalente aos salários). Portanto, s é o numerador e (c+v) é o denominador da equação da taxa de lucro. A taxa de lucro depende da taxa de mais-valia (s/v) e da composição orgânica do capital (c/v). 3: Isto é uma simplificação. O Estado apropria-se de mais-valia, por exemplo através de impostos, de ambos os sectores. O argumento é que o sector I recebe mais valor excedentário para investir do que aquele que perde para o Estado. 4: Por exemplo, tal como Alan Freeman defende, "se o Estado disponibilizar, para tantas pessoas quantas as necessárias, as capacidades que o capitalismo produziu, entrando em todos os âmbitos em que a propriedade privada não entra, a crise acabará" – Freeman 2009. Pelo contrário, a crise ou se aprofundará ou será adiada. Anwar Shaikh também pensa que o investimento público direto pode tirar a economia da crise. Isto estimularia a "procura, uma vez garantido que as pessoas assim empregues não poupam o rendimento nem o utilizam para amortizar a dívida" – Shaikh, 2011. À parte a natureza irrealista das assunções de que as pessoas não poupam e não amortizam as dívidas, dado que os bancos precisam das poupanças dos trabalhadores e o default da dívida significa principalmente default da dívida bancária, isto constitui a receita segura para a crise financeira. Similarmente, Foster argumenta que "Teoricamente, qualquer crescimento da despesa pública nesta altura ajuda a suavizar a queda e contribui mesmo para a eventual restauração do crescimento económico" – Foster, 2009. Estas propostas e outras similares têm uma característica comum: não se referem elas mesmas a quem deveria financiar estas políticas. Mas, à parte o seu defeito macroscópico, dado que a economia sai da crise através de destruição de capital, estas políticas atrasam mais do previnem o desencadear da crise. 5: Não existe afinidade entre esta conclusão e a "escola austríaca". As diferenças são irreconciliáveis. Para mencionar apenas duas das mais importantes: para a "escola austríaca" a economia, se não for estorvada, tende para o equilíbrio (em vez de tender para crises, como com Marx) e a intervenção estatal é a causa das crises (em vez de ser uma das múltiplas contra-tendências, como com Marx). 6: Ver Carchedi, 2011b. Referências Carchedi, Guglielmo, 2011a, Behind the Crisis: Marx's Dialectics of Value and Knowledge (Brill). Carchedi, Guglielmo, 2011b, "Behind and Beyond the Crisis", International Socialism 132, (autumn), www.isj.org.uk/?id=761 Foster, John Bellamy, 2009, "Keynes, Capitalism and the Crisis", interview by Brian Ashley, www.zcommunications.org/keynes-capitalism-and-the-crisis-by-john-bellamy-foster Freeman, Alan, 2009, "Investing in Civilization", MPRA, http://mpra.ub.uni-muenchen.de/26807/1/MPRA_paper_26807.pdf Roberts, Michael, 2012, "A World Rate of Profit", thenextrecession.files.wordpress.com/... Shaikh, Anwar, 2011, "The First Great Depression of the 21st Century", Socialist Register 2011 (Merlin).
08/Outubro/2012
[*] Investigador do Departamento de Teoria Económica e Econometria da Universidade de Amsterdam. Obras do autor . O original encontra-se em http://www.isj.org.uk/index.php4?id=849&issue=136 . Tradução de JCG. Este artigo encontra-se em http://resistir.info/ . |
18/Jan/13
sábado, 12 de janeiro de 2013
Cuba entreabre la puerta para la expansión del cooperativismo
12-01-2013
Patricia Grogg
IPS
La construcción podría ser uno de los sectores de mayor atracción para el
cooperativismo cubano. Jorge Luis Baños - IPS El gobierno cubano decidió
iniciar el proceso que amplía este tipo de asociaciones como parte de la
actualización de su modelo económico.
El decreto y reglamentación que permite la creación de cooperativas en
sectores no agropecuarios de Cuba, en principio de modo experimental, ha
provocado al parecer más interrogantes que certezas entre eventuales aspirantes
a ingresar en el futuro a esa forma de gestión empresarial.
"Hay que ver qué pasa con el experimento; si luego consideran que no funcionó,
¿qué pasará con el dinero invertido?"; "Creo que hay muchas cosas aún por
aclarar"; "¡Qué va, prefiero trabajar solo"; "El Estado se las arreglará para
controlar, ya ve, se permiten solo en determinadas actividades".
Estas son algunas de las expresiones y dudas recogidas al azar entre personas
con posibilidades y condiciones para entrar por una ruta permitida durante todos
estos años solo en el sector agropecuario.
Desde este mes, la puerta quedó entreabierta para la creación de 230 de estas
asociaciones distribuidas a lo largo de todo el país, en un total de 47
actividades diferentes.
La experiencia se regirá por decretos de mediados de diciembre que incluyen la
reglamentación para el establecimiento con "carácter experimental" y gradual de
cooperativas no agropecuarias de primer grado, mediante la integración
voluntaria de al menos tres personas naturales.
Se prevé que al cabo de un año de prueba se podría pasar a la creación de este
tipo de asociaciones de segundo grado, conformadas por dos o más entidades de
primer grado. Todo eso mientras cuaja una ley de cooperativas, que requiere un
cambio constitucional. El artículo 20 de la Constitución aclara que se permiten
solo las de producción agropecuaria.
En esta etapa inicial, las actividades habilitadas abarcan sectores como el
transporte, la producción de materiales y servicios de la construcción,
servicios personales, domésticos y profesionales. En este último caso, se
incluyen solo tres oficios: traductor, informático y contabilidad.
Tampoco el listado de 181 tareas permitidas para ejercer de manera autónoma o
cuenta propia, por el cual han optado hasta la fecha unas 400.000 personas,
ofrece alternativas para los recursos humanos profesionales que pierdan sus
plazas en el reajuste del sector laboral que se lleva a cabo como parte de la
actualización del modelo económico.
Al respecto, participantes en la sección interactiva Café 108 del sitio web de
la Oficina de IPS en Cuba consideraron deseable que se permitiera formar
cooperativas "a la gran fuerza de profesionales necesitados de elevar sus
ingresos salariales por el incremento del costo de la vida".
La pequeña industria y los servicios pueden dar grandes frutos en el
cooperativismo, un sector en el que también rendirían más los talleres de
reparación de automóviles, ordenadores, muebles o equipos electrodoméstico,
comentó Virgilio Ponce, mientras el arquitecto Mario Coyula advirtió que, si las
"cooperativas no funcionan bien, se desacreditan".
"Como arquitecto, pienso que las empresas de construcción estatales deben quedar
para las grandes obras de infraestructura, como puertos, ferrocarriles,
industrias, carreteras, puentes y almacenes. Las demás fuerzas constructivas
estatales deberían convertirse en cooperativas, con el personal y los medios que
actualmente tienen", consideró.
En esta etapa de experimentación, se formarán en todas las provincias, aunque la
mayoría se concentrarán en la capital y sus vecinas provincias Mayabeque y
Artemisa. Según autoridades se mantendrá sobre ellas un nivel de control y
seguimiento especial a fin de evaluar su funcionamiento para el futuro
desarrollo del sector.
Además, no en todos los casos responden a iniciativas personales. Sobre el tema,
Rubén Toledo, jefe del gubernamental Grupo del Modelo de Gestión de la Comisión
de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, dijo a la prensa cubana que
algunas de las asociaciones autorizadas fueron concebidas según los intereses
del Estado.
El sistema tributario que entró en vigor este mes reservó algunos beneficios
especiales para estas nuevas asociaciones, como la aplicación de una escala para
el pago del impuesto sobre utilidades inferior a la establecida para los
trabajadores por cuenta propia.
Estas cooperativas funcionarán mediante la gestión colectiva para la producción
de bienes y la prestación de servicios, cubrirán sus gastos con sus propios
ingresos dentro del marco regulador establecido, y se distribuirán las
utilidades entre los socios. El máximo órgano de dirección será la asamblea, en
la que cada socio tendrá derecho a voto y capacidad de decisión.
En los cuerpos legales queda claro además que los socios mantendrán los
beneficios de seguridad social como el subsidio por enfermedad o accidentes, las
pensiones por edad, por invalidez total, así como las pensiones a la familia por
causa de muerte. Los aportes por este concepto serán un cinco por cientos
menores que en el caso de los cuentapropistas.
El gobierno cubano decidió iniciar el proceso que amplía este tipo de
asociaciones como parte de la actualización de su modelo económico. En los
lineamientos los cambios, caracteriza a las cooperativas como "una forma
socialista de propiedad colectiva, en diferentes sectores".
En ese documento se asegura a la vez que la norma jurídica sobre cooperativas
deberá garantizar que "como propiedad social, no sean vendidas, ni trasmitida su
posesión a otras cooperativas, a formas de gestión no estatal o a personas
naturales".
La Organización de las Naciones Unidas define el cooperativismo como una forma
de asociación social y económica de la producción basada en principios como la
agrupación voluntaria y abierta, el control democrático y la participación de
los integrantes, la autonomía e independencia, la educación, capacitación e
información, la cooperación y la preocupación por la comunidad
*******************
In: Rebelión
http://rebelion.org/noticia.php?id=162129
12/1/2013
Patricia Grogg
IPS
La construcción podría ser uno de los sectores de mayor atracción para el
cooperativismo cubano. Jorge Luis Baños - IPS El gobierno cubano decidió
iniciar el proceso que amplía este tipo de asociaciones como parte de la
actualización de su modelo económico.
El decreto y reglamentación que permite la creación de cooperativas en
sectores no agropecuarios de Cuba, en principio de modo experimental, ha
provocado al parecer más interrogantes que certezas entre eventuales aspirantes
a ingresar en el futuro a esa forma de gestión empresarial.
"Hay que ver qué pasa con el experimento; si luego consideran que no funcionó,
¿qué pasará con el dinero invertido?"; "Creo que hay muchas cosas aún por
aclarar"; "¡Qué va, prefiero trabajar solo"; "El Estado se las arreglará para
controlar, ya ve, se permiten solo en determinadas actividades".
Estas son algunas de las expresiones y dudas recogidas al azar entre personas
con posibilidades y condiciones para entrar por una ruta permitida durante todos
estos años solo en el sector agropecuario.
Desde este mes, la puerta quedó entreabierta para la creación de 230 de estas
asociaciones distribuidas a lo largo de todo el país, en un total de 47
actividades diferentes.
La experiencia se regirá por decretos de mediados de diciembre que incluyen la
reglamentación para el establecimiento con "carácter experimental" y gradual de
cooperativas no agropecuarias de primer grado, mediante la integración
voluntaria de al menos tres personas naturales.
Se prevé que al cabo de un año de prueba se podría pasar a la creación de este
tipo de asociaciones de segundo grado, conformadas por dos o más entidades de
primer grado. Todo eso mientras cuaja una ley de cooperativas, que requiere un
cambio constitucional. El artículo 20 de la Constitución aclara que se permiten
solo las de producción agropecuaria.
En esta etapa inicial, las actividades habilitadas abarcan sectores como el
transporte, la producción de materiales y servicios de la construcción,
servicios personales, domésticos y profesionales. En este último caso, se
incluyen solo tres oficios: traductor, informático y contabilidad.
Tampoco el listado de 181 tareas permitidas para ejercer de manera autónoma o
cuenta propia, por el cual han optado hasta la fecha unas 400.000 personas,
ofrece alternativas para los recursos humanos profesionales que pierdan sus
plazas en el reajuste del sector laboral que se lleva a cabo como parte de la
actualización del modelo económico.
Al respecto, participantes en la sección interactiva Café 108 del sitio web de
la Oficina de IPS en Cuba consideraron deseable que se permitiera formar
cooperativas "a la gran fuerza de profesionales necesitados de elevar sus
ingresos salariales por el incremento del costo de la vida".
La pequeña industria y los servicios pueden dar grandes frutos en el
cooperativismo, un sector en el que también rendirían más los talleres de
reparación de automóviles, ordenadores, muebles o equipos electrodoméstico,
comentó Virgilio Ponce, mientras el arquitecto Mario Coyula advirtió que, si las
"cooperativas no funcionan bien, se desacreditan".
"Como arquitecto, pienso que las empresas de construcción estatales deben quedar
para las grandes obras de infraestructura, como puertos, ferrocarriles,
industrias, carreteras, puentes y almacenes. Las demás fuerzas constructivas
estatales deberían convertirse en cooperativas, con el personal y los medios que
actualmente tienen", consideró.
En esta etapa de experimentación, se formarán en todas las provincias, aunque la
mayoría se concentrarán en la capital y sus vecinas provincias Mayabeque y
Artemisa. Según autoridades se mantendrá sobre ellas un nivel de control y
seguimiento especial a fin de evaluar su funcionamiento para el futuro
desarrollo del sector.
Además, no en todos los casos responden a iniciativas personales. Sobre el tema,
Rubén Toledo, jefe del gubernamental Grupo del Modelo de Gestión de la Comisión
de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, dijo a la prensa cubana que
algunas de las asociaciones autorizadas fueron concebidas según los intereses
del Estado.
El sistema tributario que entró en vigor este mes reservó algunos beneficios
especiales para estas nuevas asociaciones, como la aplicación de una escala para
el pago del impuesto sobre utilidades inferior a la establecida para los
trabajadores por cuenta propia.
Estas cooperativas funcionarán mediante la gestión colectiva para la producción
de bienes y la prestación de servicios, cubrirán sus gastos con sus propios
ingresos dentro del marco regulador establecido, y se distribuirán las
utilidades entre los socios. El máximo órgano de dirección será la asamblea, en
la que cada socio tendrá derecho a voto y capacidad de decisión.
En los cuerpos legales queda claro además que los socios mantendrán los
beneficios de seguridad social como el subsidio por enfermedad o accidentes, las
pensiones por edad, por invalidez total, así como las pensiones a la familia por
causa de muerte. Los aportes por este concepto serán un cinco por cientos
menores que en el caso de los cuentapropistas.
El gobierno cubano decidió iniciar el proceso que amplía este tipo de
asociaciones como parte de la actualización de su modelo económico. En los
lineamientos los cambios, caracteriza a las cooperativas como "una forma
socialista de propiedad colectiva, en diferentes sectores".
En ese documento se asegura a la vez que la norma jurídica sobre cooperativas
deberá garantizar que "como propiedad social, no sean vendidas, ni trasmitida su
posesión a otras cooperativas, a formas de gestión no estatal o a personas
naturales".
La Organización de las Naciones Unidas define el cooperativismo como una forma
de asociación social y económica de la producción basada en principios como la
agrupación voluntaria y abierta, el control democrático y la participación de
los integrantes, la autonomía e independencia, la educación, capacitación e
información, la cooperación y la preocupación por la comunidad
*******************
In: Rebelión
http://rebelion.org/noticia.php?id=162129
12/1/2013
quinta-feira, 10 de janeiro de 2013
Declaración de la Asamblea General de Trabajadores de Grafitos del Orinoco.
Declaración de la Asamblea General de Trabajadores de Grafitos del
Orinoco.
Escrito por Comité de Fabrica de Grafitos del Orinoco
Jueves 10 de Enero de 2013
Ante los ataques de la derecha desestabilizadora en contra de la
revolución bolivariana y el Comandante Hugo Chávez. Los trabajadores de
Grafitos del Orinoco, Fabrica Bajo Control Obrero de la Administración y
la Producción, desestimamos el llamado a “PARO CÍVICO NACIONAL” hecho por
sectores de la derecha pro imperialista, para después del 10 de enero y de
llegarse a concretar se encontraran con los trabajadores en la calle y en
los puesto de trabajo defendiendo la continuidad de la REVOLUCIÓN
BOLIVARIANA que lidera el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías.
Hacemos el llamado al conjunto de la Clase Obrera Nacional, especial mente
a los del sector privado a denunciar a los empresarios que se plieguen a
este llamado a paro de desestabilización de la economía a través de
desabastecimiento y saboteo en la producción y la distribución de
alimentos para el pueblo, también el llamado es para la dirección
encargada de la revolución, que ante esta ola de ataque de la
contra-revolución se actué expropiando a los capitalistas y ocupando sus
instalaciones bajo control obrero de las misma.
Apostamos a la continuidad del mandato del Presidente Chávez.
Los trabajadores de Grafitos del Orinoco manifestamos nuestro apoyo
irrestricto y deseamos la pronta recuperación del Presidente de la
República ya que ha sido el único presidente de Venezuela que representa
los verdaderos intereses de la clase obrera y se la ha demostrado
jugársela con los trabajadores en mejorar sus derechos labores y
condiciones de vida ante la explotación capitalista del pasado. Haremos
respetar la voluntad del pueblo que se expreso el pasado 7 de octubre del
2012.
Rechazamos las declaraciones y la campaña de desinformación y manipulación
orquestada desde la derecha pro imperialista que trata de confundir a la
opinión pública nacional e internacional de que en Venezuela habrá “un
vacío de poder” desde el 10 de enero de 2013, los trabajadores haremos
respectar la constitución como en el golpe de estado del 2002 y el paro
petrolero de diciembre de ese mismo año y haremos que se apeguen a la
constitución que establece que la soberanía reside en el pueblo.
Ante los ataque de la derecha hay que responder la claridad ideológica y
la cohesión organizativa de la clase que son necesarias para lograr
derrotarla y capitalizar la victoria final de la revolución bolivariana.
Comité de Fabrica de Grafitos del Orinoco.
Unión de trabajadores de grafitos del Orinoco. (Sindicato
Untragrafitorinoco)
***************
In: Lucha de clases
http://www.luchadeclases.org.ve/control-obrero-leftmenu-167/7277-asamblea-grafitos-declaracion
Venezuela, 10/1/2013
segunda-feira, 7 de janeiro de 2013
O enganoso abismo orçamental dos EUA (4)
A crise ideológica subjacente à actual política fiscal e financeira
por Michael Hudson [*]
Desde a antiguidade e durante milhares de anos, terra, recursos naturais, monopólios, portos marítimos e estradas foram mantidas sob o domínio público. Em tempos mais recentes, ferrovias, metros subterrâneos, linhas aéreas e companhias de gás e electricidade foram tornadas públicas. O objectivo era proporcionar os seus serviços básicos ao preço de custo ou a preços subsidiados ao invés de permitir que fossem privatizados e transformados em oportunidades para a extracção de renda. A Era Progressiva coroou esta transição para uma economia mais equitativa promulgando impostos progressivos sobre o rendimento e a riqueza. As economias estavam a libertar-se dos privilégios especiais que o feudalismo e colonialismo europeu haviam estabelecido para os privilegiados. O objectivo de acabar com estes privilégios – ou tributar retirando renda económica onde ela se verificasse naturalmente, como no valor da terra e na renda de recursos naturais – era baixar os custos de viver e fazer negócio. Esperava-se que isto fizesse as economias progressivas mais competitivas, obrigando outros países a seguirem-nas ou serem tornados obsoletos. A era do que se considerava ser uma forma socialismo parecia estar ao alcance da mão – elevando o papel do sector público como parte inseparável da evolução da tecnologia e da prosperidade. Mas os proprietários de terra e as classes financeiras resistiam, esforçando-se por apagar a conclusão política central da teoria económica clássica: a doutrina de que a renda económica do "almoço gratuito" deveria servir como a base fiscal para economias que procuravam ser mais eficientes e mais justas. Imbuído de legitimidade académica pela Universidade de Chicago (a qual Upton Sinclair chamou correctamente de Universidade da Standard Oil) a nova teoria económica pós clássica adoptou o lema de Milton Friedman: "Não existe tal coisa como um almoço gratuito" ("There Is No Such Thing As A Free Lunch", TINSTAAFL). Se essa coisa não for vista, tem menos probabilidade de ser tributada. O problema político enfrentado pelos rentistas – os "ricos ociosos" que drenam a maior parte dos ganhos da economia para si próprios – é convencer os eleitores a concordarem em que o trabalho e os consumidores deveriam ser tributados ao invés dos ganhos financeiros dos 1% mais ricos. Quanto tempo mais conseguirão eles impedir o povo de ver que fazer com que juros sejam isentos de impostos pressiona o orçamento do governo rumo ao défice? Para libertar de impostos a riqueza financeira e os ganhos com preços de activos – e ao mesmo tempo impedir o governo de financiar os seus défices através da sua opção pública de criar moeda – académicos patrocinados por lobbyistas financeiros sequestraram a teoria monetária, a política fiscal e a teoria económica em geral. A actuarem no terreno da eficiência aparente, afirmam eles que o governo não deveria mais regulamentar a Wall Street e os seus clientes corporativos. Ao invés de criticarem a busca de renda como em séculos anteriores, eles descrevem o governo como um Leviatã opressivo por utilizar o seu poder de proteger mercados de monopólios, de empresas farmacêuticas vigaristas, de companhias de seguros de saúde e de finanças predatórias. Esta ideia de que um "mercado livre" é livre para a Wall Street actuar sem regulamentação só pôde ser popularizada através da censura da história do pensamento económico. Bastaria ler o que Adam Smith e o que economistas posteriores realmente ensinaram acerca de renda, impostos e a necessidade da regulamentação ou da propriedade pública. A teoria económica académica foi transformada num exercício orwelliano de duplo pensamento, concebido para convencer a população de que os 99% da base deveriam pagar impostos ao invés dos 1% que obtêm a maior parte dos juros, dividendos e ganhos de capital. Ao negar a existência de um almoço gratuito, e ao confundir o relacionamento entre moeda e impostos, eles transformaram a disciplina da ciência económica e grande parte do discurso político num esforço de lobbying para os 1%. Os lobbyistas que trabalham para os 1% estruturam a questão fiscal em termos de "Como podemos fazer os 99% pagarem pelos seus próprios programas sociais?" A consequência implícita é, "de modo a que nós (os 1%) não tenhamos de pagar". É assim que o sistema de Segurança Social veio a ser "financiado" e a seguir "desfinanciado". O imposto mais regressivo de todos é o FICA (Federan Insurance Contributions Act) com encargos sociais sobre as folhas de pagamento de 15,3% dos salários até cerca de US$105 mil [por ano]. Acima disso, os ricos não têm de contribuir. Estes encargos sociais excedem o imposto de rendimento pago por muitas famílias colarinho azul. A pretensão é que não tributar estes desfrutadores de almoços gratuitos tornará as economias mais competitivas e as afastará da depressão. A realidade é o oposto. Ao invés de tributar o almoço gratuito da riqueza, o fardo fiscal aumenta o custo de viver e fazer negócio. Esta é uma das principais razões porque a economia dos EUA está hoje a ser desindustrializada. A questão chave é o que os 1% fazem com a sua receita "libertada" de impostos. A resposta é que eles a emprestam para endividar os 99%. Isto polariza a economia entre credores e devedores. Ao longo da geração passada os 1% mais ricos reescreveram as leis fiscais a um ponto tal que eles agora recebem uma estimativa de 66% – dois terços – de todos os retornos da riqueza (juros, dividendos, rendas e ganhos de capital) e uns confirmados 93% de todos os ganhos em rendimento desde o salvamento da Wall Street de Setembro de 2008. Eles utilizaram este dinheiro para financiar as campanhas eleitorais de políticos comprometidos em alterar impostos sobre os 99%. Eles também compraram o controle dos principais media que moldam o entendimento popular do que está a acontecer. E, como descreveu Thorstein Veblen há aproximadamente um século, os homens de negócio tornaram-se os dirigentes da maior parte das universidades e dirigem o seu curriculum de acordo com linhas "amistosas para com os negócios". O modo mais claro de analisar qualquer sistema financeiro é perguntar Quem/Para quem. Isso é assim porque os sistemas financeiros são basicamente um conjunto de dívidas para com credores. Na economia neo-rentista de hoje os 99% da base (trabalhadores e consumidores) devem aos 1% (possuidores de títulos, possuidores de acções e proprietários de imóveis). Os negócios corporativos e os corpos governamentais também estão endividados a estes 1%. O grau de polarização financeira acelerou-se agudamente quando os 1% fizeram o seu movimento de endividar os 99% – juntamente com a indústria, os governos estaduais, locais e federal – até o ponto em que todo o excedente económico está obrigado ao serviço de dívida. O objectivo é monopolizar a economia, acima de tudo o privilégio da criação de moeda pelo fornecimento do crédito que a economia precisa para crescer e transaccionar negócios, permitindo-lhes extrair juros e outras comissões por este privilégio. Os 1% do topo quase tiveram êxito em drenar todo o excedente económico para si mesmos, recebendo 93% do crescimento do rendimento dos EUA desde Setembro de 2008. O seu controle sobre o processo político permitiu-lhes utilizar cada nova crise financeira para fortalecer a sua posição ao forçar empresas, estados e localidades a abrirem mão da sua propriedade em favor de credores e investidores financeiros. Assim, depois de monopolizarem o excedente económico, eles agora procuram transferir para si próprios a infraestrutura económica, terra e recursos naturais, e quaisquer outros activos sobre os quais possa ser instalada uma portagem a fim de extrair rendas. A situação é afim àquela da Europa medieval após as invasões nórdicas. A força supra-nacional de Roma em tempos feudais está agora situada em Washington, com a cristandade substituída pelo Consenso de Washington exercido pelo FMI, Banco Mundial, OMC e suas instituições satélites tais como o Banco Central Europeu, apoiado no plano moral e ideológico por economistas académicos ao invés da Igreja. E sobre o novo campo de batalha financeiro, os subscritores da Wall Street têm utilizado a crise como uma oportunidade para pressionar por privatizações. A forte máquina política do Partido Democrata de Chicago vende direitos de instalar medidores de parqueamento nos seus passeios e tem tentado transformar ruas públicas em ruas com portagens privatizadas [NT] . E o presidente da municipalidade, Rahm Emanuel, tem utilizado a privatização dos seus serviços de aeroporto para romper a sindicalização dos trabalhadores, estilo Thatcher. A guerra de classe está de volta, com tácticas financeiras a desempenharem um papel principal em que mal se pensava um século atrás. Esta monopolização da propriedade é o que as conquistas militares da Europa medieval pretendiam alcançar, o que a sua colonização de continentes além-mar replicava. Mas apesar de isto ter sido alcançado originalmente pela conquista militar da terra, os 1% de hoje fazem isso pela financiarização da economia (embora a força do braço militar não esteja ausente, com certeza, como se viu no Chile após 1973). O dilema financeiro confronta-nos Os encargos gerais da dívida na economia cresceram tanto que já nem todos podem ser pagos. O aumento das taxas de incumprimento coloca a velha questão secular do Quem/Para quem. A resposta é quase sempre que o peixe grande come o peixe pequeno. Grandes bancos (demasiado grandes para caírem) estão a comer pequenos bancos, enquanto os 1% tentam tomar a fatia do leão para si próprios pela anulação de dívidas públicas e corporativas devidas aos 99%. O seu plano é degradar poupanças da Segurança Social e Medicare a "direitos" ("entitlements"), como se fosse uma matéria de opção fiscal saudável não pagar pagadores de baixo rendimento enquanto rentistas no topo rebaptizam-se como "criadores de emprego", como se eles houvessem obtido os seus ganhos a ajudar assalariados ao invés de travar guerra contra eles. O problema não é a Segurança Social, a qual pode ser paga com a receita fiscal normal, como no sistema de pagamento imediato (pay-as-you-go) da Alemanha. Este problema fiscal – destributando o imobiliário, o petróleo e o gás, os recursos naturais, os monopólios e os bancos – tem sido descrito como financeiro – como se alguém precisasse poupar antecipadamente através de um imposto especial a fim de emprestar ao governo para cortar impostos sobre os 99%. O abismo real das pensões é com planos de pensão corporativos, dos estados e locais, os quais estão a ser subfinanciados e saqueados por administradores financeiros. O défice está a piorar quando este período de retracção económica reduz receitas fiscais locais, deixando estados e cidades incapazes de financiar seus programas, investir em nova infraestrutura pública ou mesmo manter e reparar investimentos existentes. O transporte público em particular está a sofrer, elevando o pagamento dos utilizadores a fim de pagar possuidores de títulos. Mas é principalmente aos aposentados que é dito para se sacrificarem. (A palavra hipócrita é "participar" no sacrifício, embora isto evidentemente não se aplique aos 1%.) O lobby da banca gostaria que a economia continuasse a tentar sair da dívida através da tomada de empréstimos e portanto a enterrar-se cada vez mais fundo num buraco financeiro que coloca ainda mais propriedade privada em risco de incumprimento e arresto. A ideia é de o governo "estabilizar" o sistema financeiro salvando os bancos – isto é, fazendo para eles o que não tem desejado fazer para receptores da Segurança Social e do Medicare, ou para estados e localidades que já não recebem mais as suas fatias de receitas, ou para proprietários de casas em situação líquida negativa a sofrerem com a explosão de taxas de juro mesmo no momento em que os custos dos bancos nas tomadas de empréstimos junto ao Fed afundaram. O sonho é que a feliz financeira de Greenspan possa ser recuperada, tornando toda a gente rica outra vez, desde que eles desalavancassem para aumentar preços do imobiliário, acções e títulos e criassem novos ganhos de capital. Realizar este sonho é o único meio de os fundos de pensão poderem pagar aposentados. Eles estarão insolventes se não puderem fazer os seus programados 8+%, o que dá um novo significado à expressão "capital fictício". E no mercado imobiliário, os preços não subirão outra vez até que os especuladores recuem como fizeram antes de 2008. Se empréstimos estudantis não forem anulados, os licenciados enfrentarão uma vida inteira de servidão obrigada por contrato (indentured). Mas em grande medida assim foi estabelecida a América colonial, afinal de contas – a remover gradualmente o preço da sua liberdade, só para ser mergulhada no caldeirão de vastas especulações imobiliárias e de fortunas feitas através do roubo sobre as quais foi fundada a República (ou pelo menos as maiores fortunas americanas). Imaginava-se que tal servidão pertencia apenas a uma era remota, não ao futuro do Ocidente. Mas agora podemos olhar para trás, para aquela era, a fim de ter um instantâneo do nosso futuro. O plano financeiro é o governo fornecer crédito quase gratuito aos bancos, de modo a que eles possam emprestar bastante a devedores – aos mais vastos markups de taxas de juro da memória recente (aquilo que os bancos cobram aos tomadores de empréstimo e utilizadores de cartão de crédito sobre os seus custos de menos de 1% de empréstimos contraídos) – para pagarem à vista as dívidas em que incidiram antes de 2008. Não se trata de um programa para aumentar a procura do mercado para os produtos do trabalho. Não é a espécie de fluxo circular que economistas descreveram como a essência do capitalismo industrial. É um esbulho (rake-off) financeiro de uma magnitude tal como nunca existiu desde os tempos da Europa medieval e os dos últimos dias opressivos do oligárquico Império Romano há dois mil anos atrás. Imaginar que uma economia possa basear-se nestas políticas levará a que se desestabilizem ainda mais ao invés de aliviar a deflação da dívida de hoje. Mas se a economia for salva, os bancos não podem ser salvos. Eis porque a administração Obama optou por salvar os bancos, não a economia. A primeira directiva do Fed é manter taxas de juro baixas – para ressuscitar a contratação de empréstimos, não para financiar investimentos em novos negócios a fim de produzir mais, mas simplesmente para inflacionar os preços dos activos que dão suporte a empréstimos bancários que constituem as suas reservas. É o sonho tortuoso de uma nova Bolha da Economia – ou, mais precisamente, de uma nova Grande Dádiva (Great Giveaway). Aqui está o dilema: Se o Fed mantiver taxas de juro baixas, como é que planos de pensão corporativos, estaduais e locais obterão os 8+% de retorno que precisam para pagar suas pensões programadas? Irão eles jogar mais com hedge funs a brincar no Capitalismo de Casino? Por outro lado, se as taxas de juro subirem isto reduzirá a capitalização múltipla à qual os bancos emprestam contra os actuais rendimentos e lucros rentistas. Taxas de juro mais altas reduzirão preços para o imobiliário, acções e títulos corporativos, empurrando os bancos (e fundos de pensão) para situação líquida negativa ainda mais profunda. Assim, alguma coisa tem de ceder. Em qualquer dos casos, o sistema financeiro não pode continuar ao longo do seu caminho actual. Só cancelamentos parciais de dívida "libertarão" mercados para que retomem os gastos em bens e serviços. E só uma mudança dos impostos para a propriedade produtora de rendas e para as portagens das finanças e dos monopólios salvarão os preços de serem sobrecarregados com encargos gerais extractivos e recentrarão a concessão de empréstimos no financiamento da produção e do emprego. A menos que isto seja feito, não há meio de a economia dos EUA poder tornar-se competitiva em mercados internacionais, excepto naturalmente para hardware militar e direitos de propriedade intelectual para artefactos culturais escapistas. A solução para a Segurança Social, o Medicare e o Medicaid é desfinancializá-los. Tratá-los como os programas do governo para gastos militares, reconstrução de litorais e subsídios a bancos, e pagar os seus custos a partir da actual receita fiscal e criação de novo dinheiro por bancos centrais – a fazerem aquilo para que foram estabelecidos para fazer. Políticos esquivam-se a enfrentar esta solução sobretudo porque o sector financeiro patrocinou uma visão em túnel que ignora o papel da dívida, do dinheiro e do fenómeno da renda económica, da alavancagem de dívida e da inflação do preço de activos que se tornou a característica definidora da crise financeira de hoje. A política do governo foi capturada para salvar – ou pelo menos subsidiar – um sistema financeiro que não pode ser salvo senão temporariamente. Ele está a ser mantido com aparelhos de life support ao custo da contracção da economia – enquanto o verdadeiro gasto médico para suportar a vida real está a ser cortado a grande parte da população. A economia está a morrer de uma doença respiratória financeira, ou o que os Fisiocratas teriam chamado uma "desordem circulatória". Ao invés de libertar a economia da dívida, o rendimento está a ser desviado para pagar dívidas de cartões de crédito e dívidas hipotecárias. Estudantes sem emprego permanecem com o fardo de mais de US$1 milhão de milhões (trillion) de dívida estudantil, com a antiga e respeitada válvula de segurança da bancarrota fechada para eles. Muitos licenciados devem viver com os seus pais pois as taxas de casamentos e formação de família (e portanto de nova compra de casa) declinam. A economia está a morrer. Isso é o que faz o neoliberalismo. Agora que a acumulação de dívida assim se efectuou, o sector bancário coloca as suas esperanças no jogo das probabilidades matemáticas através do capitalismo de hedge funds. Este Casino Capitalista tornou-se o estágio do capitalismo financeiro que se segue ao capitalismo Fundo de Pensões – e antecedendo o estágio de insolvência da austeridade e tomadas de propriedade. A questão em aberto agora é se o neofeudalismo será o estágio final. A austeridade aprofunda os défices do orçamento público ao invés de curá-los. Ao contrário dos séculos passados, estes défices não estão a ser incorridos para travar guerra, mas para pagar um sistema financeiro que se tornou predatório da economia "real" da produção e do consumo. O colapso deste sistema foi o que provocou o défice orçamental de hoje. Ao invés de reconhecer isto, a administração Obama está tentar fazer com que seja pago pelo trabalho. Pressionar assalariados sobre o "abismo orçamental" a fim de fazê-los pagar pelo salvamento financeiro da Wall Street (hipocritamente chamando seus impostos de "taxas de utilizador) só pode contrair ainda mais o mercado, empurrando a economia para uma combinação fatal de austeridade fiscal e financeira infestada de impostos e infestada de dívidas. O assobiar no escuro intelectual que os banqueiros centrais denominam pela palavra tecnocrática de "desalavancagem" (liquidando as dívidas que se verificaram) significa desviar ainda mais rendimento para pagar o sector financeiro. Isto é a antítese de retomar o crescimento económico e restaurar os níveis de emprego. A lição recente da experiência europeia é que apesar da austeridade a dívida ascendeu de 381% do PIB em meados de 2007 para 417% em meados de 2012. Isso é o que acontece quando as economias se contraem: as dívidas aumentam com atrasos (e com rígidas penalidades financeiras). Mas mesmo quando as economias se contraem, o sector financeiro enriquece-se ao transformar seus direitos à dívida – a que economistas do século XIX chamavam "capital fictício" antes de ser chamado capital financeiro – numa tomada de propriedades. Isto torna um encargo irrealista de dívida – irrealista porque não há maneira de poder pagá-la sob as existentes relações de propriedade e distribuição do rendimento – num pesadelo vivo. Isso é o que está a acontecer na Europa e é isto o objectivo da administração Obama de Tim Geithner, Ben Bernanke, Erik Holder et al. Eles fariam a América parecer-se com a Europa, arruinada pelo desemprego crescente, mercados em queda e o síndrome correspondente das adversas consequências sociais e políticas da guerra financeira travada em conjunto contra o trabalho, a indústria e o governo. A alternativa ao caminho da servidão – governos suficientemente fortes para protegerem populações contra as finanças predatórias – revela-se ser um desvio para o caminho da servidão da dívida (debt peonage) e do neofeudalismo. Assim, estamos a experimentar o fim de um mito, ou pelo menos o fim de um retórico balbuciar orwelliano acerca do que realmente são mercados livres (free markets). Eles não são livres se forem para pagar extractores de renda ao invés de produtores para cobrirem os custos reais de produção. Mercados financeiros não são livres se fraudsters (de fraudulentos+gangsters) não são punidos por comporem fictícias hipotecas lixo e pagarem a agências de classificação para venderem "opiniões" de que finanças predatórias dos clientes constituem criação de riqueza saudável. Um mercado livre precisa ser regulamentado para impedir a fraude e a busca de renda. O outro mito é que seria inflacionário para bancos centrais monetizar despesa pública. O que aumenta preços é instalar juros e serviço de dívida, renda económica e encargos financeiros dentro do custo de viver e fazer negócios. A alavancagem com dívida do preço da habitação, educação e cuidados de saúde para fazer com que assalariados paguem mais de dois terços do seu rendimento para o sector FIRE, retenção salarial do FICA e outros impostos que caem sobre o trabalho são responsáveis pela desindustrialização da economia e por torná-la não competitiva. A criação de moeda pelo banco central não é inflacionária se financiar nova produção e emprego. Mas não é isso o que está a acontecer hoje. A política monetária foi sequestrada para inflacionar preços de activos, ou pelo menos para deter o seu declínio, ou simplesmente para dar aos bancos [oportunidades] para jogarem. "A economia" está cada vez menos na esfera da produção, consumo e emprego; ela está cada vez mais na esfera da criação de crédito para comprar activos, transformando lucros e rendimento em pagamentos de juros até que todo o excedente económico e conjunto de propriedades estejam comprometidos com serviço de divida. Celebrar isto como uma "sociedade pós industrial", como se fosse uma nova espécie de universo no qual todos podem ficar ricos com alavancagem de dívida, é uma fraude. A estrada que levou a esta armadilha estava pejada com iscos de milhares de milhões de dólares: o lixo subsidiado e apregoado como teoria económica a fim de estimular eleitores a votarem contra os seus interesses. A narrativa financeira pós clássica, favorável aos rentistas, é falsa – e de modo intencional. O objectivo do seu modelo económico é fazer com que as pessoas vejam o mundo e actuem (ou invistam o seu dinheiro) de um modo que os seus apoiantes possam ganhar o dinheiro daqueles que vão atrás da ilusão de estarem a ser subsidiados. A tarefa de uma nova teoria económica continua a ser ressuscitar a distinção clássica entre riqueza e encargos gerais, rendimento ganho e não ganho, lucro e rendimento rentista – e, em última análise, entre capitalismo e feudalismo.
04/Janeiro/2013
[NT] A Câmara Municipal de Lisboa vai pelo mesmo caminho com a sua empresa municipal EMEL, cuja principal actividade é a caça à multa. E para melhor extorquir renda dos automobilistas lisboetas, a EMEL também subcontrata pelo menos uma empresa privada para aplicar e cobrar multas. Em Portugal a extracção de renda já se tornou um dos principais negócios do capital financeiro e o país tornou-se um campo fértil de situações dessas – basta pensar nas PPPs. Este é o quarto e último artigo de uma série. A primeira parte está em resistir.info/crise/hudson_28dez12.html , a segunda em resistir.info/crise/hudson_31dez12_parte_2.html e a terceira em resistir.info/crise/hudson_02jan13_parte_3.html [*] O livro The Bubble and Beyond resume as teorias económicas de Michael Hudson. O seu livro mais recente é Finance Capitalism and Its Discontents . O autor contribuiu para Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion . mh@michael-hudson.com O original encontra-se em www.counterpunch.org/2013/01/04/... . Tradução de JF. Este artigo encontra-se em http://resistir.info/ . |
07/Jan/13
sábado, 29 de dezembro de 2012
Brasil 2012: Tombo na economia e aumento dos conflitos sociais
por Correio da Cidadania
Pelos menos dois traços marcantes que, registre-se, foram comuns em dois anos de mandato do governo Dilma-PMDB: a desaceleração do crescimento do PIB (com alguns indicadores de estagnação econômica, como o aumento da inadimplência e a travagem na criação de empregos formais) e um crescimento dos conflitos e tensões sociais, marcados em uma significativa recuperação das greves na classe trabalhadora, ao lado de lutas populares de resistência, como a luta contra as remoções e pelo direito à moradia, e a resistência aos desastres socioambientais no horizonte, como Belo Monte. O tombo na economia é grave, não se sabe se teremos "PIBinho" ou "zerinho" em 2012. A primeira razão são os sinais e fatos dramáticos do aprofundamento da crise internacional, que golpeia fortemente o continente europeu, levando a um cenário de recessão continental e depressão em alguns países como Grécia, Portugal e Espanha. Considerem-se também os sinais de uma desaceleração, ainda que paulatina, do crescimento do capitalismo chinês e temos o cenário global de complicações no mercado de exportações, muito precioso para um país exportador de commodities, como o Brasil. A ausência de qualquer controle sério de capitais e o sempre religioso pagamento dos juros e amortizações da dívida pública, à custa do Orçamento da União, mantêm o país com altos índices de vulnerabilidade externa, dependente do capital financeiro. O cenário gera desconfiança e retração interna do capital, que para de fazer investimentos de fôlego enquanto clama aos quatro cantos por mais benefícios fiscais e redução dos custos da mão-de-obra. Clamores que são atendidos pelo governo Dilma/PMDB. Pois este vem, desde 2011, no âmbito do setor público, cortando gastos públicos e sociais, arrochando salários dos servidores. Diante das incertezas da crise externa e da volta do fantasma da inflação, o governo cede ao setor privado, sinalizando apertos nos salários e ataques aos direitos trabalhistas, ao passo que anuncia megapacote de R$ 100 mil milhões na economia para 2013, movida sempre pelo dinheiro público do BNDES. Ou seja, em 2012, diante da crise, a coalizão capitalista dominante – o capital financeiro, o agronegócio, os grandes grupos siderúrgicos, empreiteiras – cerrou ainda mais fileiras em torno do governo PT-PMDB. E este não lhes faltou. Basta sistematizar outra série de medidas, projetos e políticas que o governo vem adotando em benefício deste condomínio, tais como: 1) a revisão do Código Florestal; 2) os recentes pacotes de privatização da infraestrutura do país, como a privatização dos aeroportos e novas "parcerias" com o setor privado nas estradas e ferrovias; 3) o corte dos impostos para o empresariado, sob pretexto de manter a economia aquecida e garantir empregos (sem impedir pacotes de demissões, como as recentes 850 na empresa aérea Webjet); 4) os novos ataques para flexibilizar a legislação trabalhista, como o Acordo Coletivo Especial (o negociado acima do legislado), entre outros. O crescimento das greves: resposta natural a este cenário Os conflitos sociais aumentaram porque a economia derrapa e roda e a política do governo e do capital é de apertar o cerco aos salários, à legislação trabalhista e ao ajuste dos gastos nos serviços públicos. No primeiro semestre de ano, houve greves e mobilizações expressivas na construção civil, na rede estadual de educação de diversos estados, nas polícias militares e bombeiros de vários estados, com destaque para a mobilização dos bombeiros do RJ. Houve ainda uma expressiva rede de greves nos transportes ferroviários e metroviários, que também tiveram caráter interestadual. No segundo semestre, segundo cálculo dos sindicatos e federações, mais de 300 mil servidores federais de dezenas de categorias realizaram o que foi considerado a maior greve da história do serviço público federal, por reajustes salariais e reestruturação das carreiras. Depois vieram as greves de bancários, trabalhadores de correios, metalúrgicos. Ao lado disso, como forma de resistência à política de mega-obras e mega-eventos, cresceu também a resistência do movimento popular por moradia e das populações indígenas e comunidades ribeirinhas a obras como Belo Monte. Corruptos jogos do poder do PT e PCdoB As eleições municipais não desequilibraram este cenário. Pautadas pelas mazelas e colapsos das cidades, de maneira geral, as eleições favoreceram o condomínio atual do poder, ainda que com mais contradições. Mas o pleito municipal também expressou o fenômeno do crescimento de um voto mais crítico à esquerda, em favor de alternativas ao modelo que consumiu no fogo da institucionalidade e dos corruptos jogos do poder partidos como PT e PCdoB. Ao lado do aumento da resistência e das lutas populares, houve uma parcela da população que nas urnas também expressou essa resistência, tal como se verificou em uma legenda como o PSOL (a única de oposição de esquerda com representação parlamentar), que obteve mais votos do que partidos como PCdoB e PV nas suas candidaturas majoritárias. 2012 foi mais um ano para demonstrar que o modelo de "desenvolvimento" vigente no país não resolve os gargalos da desigualdade social histórica e estrutural do Brasil. Mesmo a tão propalada ampliação da classe C (que é na verdade a ampliação da classe trabalhadora sob salários e direitos precarizados) já está no limite, estrangulada no endividamento, ou já na inadimplência, devido à permanente política de incentivo do consumo pela via do crédito fácil – sem, portanto, a elevação do rendimento, diante da tendência de arrocho e freio na economia. Bombas de tempo. É certo que, na maioria da população, prevalece o apoio ao governo, mas já sob uma sensação, tal como diz um ditado cada vez mais popular, de "tá ruim, mas tá bom"... Ainda. Tudo indica que o mundo não vai acabar em 2012. Mas, para terminar o ano em nosso país, nada poderia ser mais simbólico do que Sarney voltar a ser presidente do Brasil. Por três dias apenas, é verdade, mas ilustrativos de que o bloco dominante no poder, dirigido pelo PT há dez anos, não tem nada de novo e esperançoso a oferecer ao povo brasileiro. Serão as lutas sociais e o crescimento da resistência popular que poderão recolocar novas alternativas de reconstrução de uma ruptura com o modelo no horizonte. Tal como ocorreu no Norte da África e nas greves e manifestações na Europa, o Brasil também vai precisar da sua primavera.
21/Dezembro/2012
O original encontra-se em http://www.correiocidadania.com.br/index.php?option=com_content&view=article&id=7956:editorial211212&catid=27:editorial& Este editorial encontra-se em http://resistir.info/ . |
29/Dez/12
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Desde a antiguidade e durante milhares de anos, terra, recursos naturais, monopólios, portos marítimos e estradas foram mantidas sob o domínio público. Em tempos mais recentes, ferrovias, metros subterrâneos, linhas aéreas e companhias de gás e electricidade foram tornadas públicas. O objectivo era proporcionar os seus serviços básicos ao preço de custo ou a preços subsidiados ao invés de permitir que fossem privatizados e transformados em oportunidades para a extracção de renda. A Era Progressiva coroou esta transição para uma economia mais equitativa promulgando impostos progressivos sobre o rendimento e a riqueza.