
El mundo está siguiendo con suma expectación los acontecimientos y la patente debilidad del Imperio puede producir reestructuraciones de relaciones y alianzas.
Andres Piqueras, profesor senior de la Universidad Jaume I
Realmente estamos ante el final de una civilización y del Orden Mundial político-militar que la ampara. Pero ese final no será corto.
La derrota en curso de Estados Unidos con su brazo sionista en Irán, supone otro aldabonazo en el camino de su involución a potencia media. Ya con su vergonzosa salida de Afganistán, ese camino empezó a marcarse perceptiblemente para los ojos de casi todas las poblaciones del mundo. Es cierto que desde entonces Estados Unidos ha compensado en parte esa huida con el afianzamiento de su presencia militar en Asia occidental, especialmente tras la destrucción de Siria.
A través de su brazo armado más terrorista, la entidad sionista, ha convertido a Gaza en escombros y ahora quiere hacer lo mismo con Líbano. El plan que alberga el Imperio desde hace décadas (más allá de quién esté en la Casa Blanca, a pesar de todos los análisis simplistas que al respecto hacen nuestros medios y “sesudos/as todólogos/as mediáticos/as”), es la expansión sionista en Asia occidental, con vistas a despejar la espalda del CENTCOM en centro Asia, para su enfrentamiento final con China, dejando de apoyo a la V Flota. USA debe unir sus comandos CENTCOM e INDOPACOM para la definitiva Batalla del Pacífico. Objetivo para el que necesita primero, como sea, deshacerse de Irán.
Y aquí es donde puede que el Imperio y su brazo más terrorista estén mordiendo un hueso demasiado grande para su ya gastada dentadura.
Irán (con el apoyo de Rusia y China) es un enemigo para el que ambos no tienen ni recursos militares ni, sobre todo, económicos (así lo está comprobando USA también en otro frente de su Guerra Total contra el Mundo Emergente: el de Ucrania, como agente proxy contra Rusia). Pero eso no quiere decir que vayan a dejar de morder.
Vamos, pues, a analizar los puntos que dicen haberse acordado hoy, para ver qué escenario puede ser el más posible en el futuro inmediato.
Los tres primeros puntos pueden mantenerse de facto durante el supuesto plazo de dos semanas que dicen haberse dado las partes, porque no altera nada que no hubiera antes de iniciada la agresión yanki-sionista (más allá de la reputación como hegemón de EE.UU.):
- Compromiso de no agresión
- El mantenimiento del control de Irán sobre el estrecho de Ormuz
- Reconocimiento del derecho de Irán al enriquecimiento de uranio
Los cuatro siguientes puntos son más difíciles de cumplirse, en cuanto que ello supondría una rendición de Estados Unidos ante el mundo, y de momento el Imperio no está tan débil como para eso:
- Levantamiento de todas las sanciones primarias
- Levantamiento de todas las sanciones secundarias
- Derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU
- Revocación de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores
- Pago de una indemnización a Irán
El punto 9º directamente exige a la potencia imperial que, además de reconocer ante el mundo su derrota, deje de serlo, es decir, deje de ser imperial (lo cual es como mandar al alacrán que deje de picar):
- Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región
Este punto sólo podría tener alguna verosimilitud si los Estados árabes sionizados de la zona empiezan a darse cuenta de que su subordinación al eje imperial-sionista puede comenzar a reportarles más pérdidas que beneficios. Tal hipotética retirada estadounidense de la región sí que reestructuraría todo el Orden Mundial, confinando de hecho a Estados Unidos cada vez más en “su” hemisferio occidental (incluidos en él sus súbditos europeos).
No es verosímil en el corto plazo, aunque algunas muestras de descontento y retirada (por necesidad y debilidad propias) puedan empezar a darse (parece que Qatar ha sido el primero en manifestarse en ese sentido, pero está por confirmar primero que sea así, y segundo que ese paisillo dócil –aunque enfrentado a otros del Golfo- tenga fuerza para llevar a cabo una resolución de esa índole, máxime cuando está embarcado en sus propias guerras sucias en la región -Yemen sobre todo-, hasta el Cuerno de África y Sudán).
Pero el que a todas luces se ve aún menos probable es el 10º punto:
- Alto el fuego en todos los frentes, incluido el del Líbano
El cumplimiento de este punto iría contra toda la geoestrategia anglosajona del último siglo y medio. Frenar la expansión destructiva del ente sionista en la región, ahora que tiene a la mayor parte del territorio sirio en el bolsillo y ha masacrado la “retaguardia” palestina, es altamente improbable.
No hubieran iniciado (el Imperio y su brazo sionista) la matanza de Gaza para detenerse aquí. Serán únicamente las luchas de los pueblos las que puedan frenar los delirios sionistas y del Imperio que los acicatea y protege (incluidos los subordinados europeos o la parte bufona hoy del Imperio Occidental de 500 años).
Así que ¿qué viene?
Estados Unidos, como siempre, jugará a hacer trampa en las negociaciones mientras diseña una nueva estrategia de agresión y muy seguramente seguirá con las sanciones de peso. Probablemente continuará presionando a sus subordinados para hacer esa agresión conjuntamente. Pero si el Imperio sigue fracasando aun así, empezará a dejar ver más y más sus costuras y parches, y a disparar la desconfianza en su fuerza entre cada vez más de sus subordinados, y ya se sabe que “las ratas son las primeras que abandonan el barco cuando empieza a hundirse”.
En ese sentido, para los/las líderes europeos/as podría ser un momento inmejorable para comenzar a autonomizarse respecto del amo (el mismo que tiene ocupada la península europea de Asia desde la Segunda Guerra Mundial, no lo olvidemos), pero a juzgar por su mediocridad y bajeza política, es difícil que lo hagan por el momento (como Rutte, von der Leyen y Kallas se dedican a mostrar todos los días, pleitesía incluida).
El conjunto del planeta está siguiendo con suma expectación los acontecimientos, y de la patente debilidad del Imperio es muy posible que se deriven reestructuraciones de muchas relaciones y alianzas.
También nuevas iniciativas regionales. América, hoy por hoy, lleva la peor parte, por ser componente ineludible del «hemisferio occidental» que se reserva Washington. La estrategia de las luchas allí debe ajustarse a esta terrible circunstancia acentuada.
Para Irán sería algo próximo a un suicidio dejar en el aire el punto 10, pues eso supondría que el ente sionista se pueda encargar de masacrar a su aliado libanés (y al yemení), con lo que luego el país persa quedaría aún más aislado en la región.
Parece que sus últimos movimientos van en la dirección de desconocer los acuerdos mientras el ente sionista persista en sus matanzas y agresión de Líbano (una agresión que no tiene nada fácil, por cierto, de ahí que se dedique a lo que mejor sabe hacer y para lo que sí tiene fuerza: asesinar civiles).
De manera que no es previsible que las cosas se detengan así. Es mucho lo que se juegan ambas partes. Irán puede que su existencia como país soberano, pero Estados Unidos se juega la suya como hegemón imperial. Lo que quiere decir que está en el aire también la continuidad del ente sionista y su régimen de apartheid.
Aquí los que parecen ganar de momento son China y Rusia, sobre todo la primera (¿PREPARADOS PARA EL FIN DE LA CIVILIZACIÓN DEL PETRÓLEO (Y DE LOS RECURSOS FÓSILES)? /// ¿LISTOS PARA EMPEZAR A DEJAR ATRÁS AL CAPITALISMO? – El blog de Andrés Piqueras), formaciones estatales que decidieron no trazar una línea roja con Irán, prefiriendo pasar a tener al país alimentado infraestructural, logística y militarmente, para desgaste de la potencia imperial (versión contraria de la que esta última –con sus subordinados europeos- ha venido haciendo en Ucrania contra Rusia).
Para estas potencias, como para Irán, “resistir es vencer”, pero aun así los costos en vidas humanas y riqueza social son siempre demasiado altos y quizás podrían haber sido evitados con una geopolítica más protagonista por parte de aquéllas.
La gran Victoria de Irán, humillando a la vez al Imperio, a su brazo más terrorista sionista y a los países sionizados de la región, no puede hacernos descuidar que la agresión contra el país está lejos de acabar. En general, la Guerra Total del Imperio contra el Mundo Emergente seguirá su curso de mil maneras diferentes, desgraciadamente, en cuanto que Guerra Sistémica Permanente.
Cuidado de nuevo, en ese sentido, el Caribe, si Estados Unidos se desocupa momentáneamente en Asia.
No es momento, pues, de dejar de luchar en todas partes. La PAZ digna, contra el imperialismo, es nuestra mejor arma como sociedad.
Nos jugamos todo. No se puede dejar de insistir en ello.
OBSERVATORIO DE LA CRISIS
9/4/2026
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