terça-feira, 10 de setembro de 2019

El abandono de la teoría del imperialismo por la «izquierda occidental»






*El Imperialismo tardío*

Por John Bellamy Foster, profesor de sociología de la Universidad de
Oregón, EEUU.

La obra más prestigiosa sobre el imperialismo sigue siendo el estudio de
V. I. Lenin de hace un siglo, “El imperialismo: última fase del
Capitalismo” (1). El título que “Ilich” le dio a la primera publicación
fue simplemente “Imperialismo”. Lenin empleaba el término imperialismo
moderno o simplemente imperialismo para referirse a la era del capital
concentrado, periodo durante el cual los estados dominantes y sus
corporaciones se repartieron el mundo entero.

Lenin distinguía la etapa imperialista de la etapa mercantilista y de
libre competencia capitalista que le precedieron. «La política colonial
y el imperialismo», aclaraba Lenin, «existían antes de esta última etapa
[imperialista] del capitalismo, e incluso antes del capitalismo».(2)

La nueva etapa imperialista, que comenzó en el último cuarto del siglo
XIX y que se extendió hasta el siglo XX, fue producto del crecimiento de
gigantescas empresas capitalistas monopólicas y de las fuertes
relaciones que las unían a los estados-nación, en las que prosperaron.

La consiguiente lucha por el control de las poblaciones y de los
recursos del mundo condujo a la competencia y a la guerra
intercapitalista: «Si fuera necesario dar la definición más breve
posible del imperialismo [como una «etapa especial»], escribió Lenin,
«tendríamos que decir que el imperialismo es la etapa del capitalismo de
los monopolios».(3)

El análisis de Lenin sobre el imperialismo pertenecía a un grupo de
teorías complementarias de la tradición marxiana que incluía obras como
“El capital financiero” de Rudolf Hilferding (1910), “La acumulación del
capital” de Rosa Luxemburg (1913) y “El imperialismo y la economía
mundial” de Nikolai Bujarin (1915).(4)

Sin embargo, el análisis de Lenin no tuvo competidor porque él
revolucionario ruso entendió como ningún otro las circunstancias
mundiales de su época. Un punto fuerte de su estudio fue su carácter
concreto, histórico, divorciado de rígidas fórmulas teóricas. Abarcó
fenómenos tan variados como el crecimiento del capital monopolista y
financiero, la división del mundo entre fideicomisos internacionales, la
exportación de capital, la carrera por la energía y las materias primas,
la lucha de clases, la rivalidad geopolítica por el territorio
económico, las esferas de influencia, el surgimiento de una aristocracia
obrera en el núcleo capitalista, y la lucha por la hegemonía global y
regional.(5)

Al subrayar la competencia intercapitalista, Lenin identificó las
jerarquías existentes entre los estados-nación. Esta jerarquía otorgaba
el poder a los países centrales del capitalismo en detrimento de las
naciones más pobres de la periferia.

Su investigación fue más allá del colonialismo. No sólo desentrañó el
fenómeno neocolonial de América Latina, también analizó, las luchas
revolucionarias en México, Turquía, Persia, China y la India, en la
década de 1920. Lenin fue pionero en prever que, » en las colonias, en
los países oprimidos y dependientes» se podrían producir revoluciones de
la periferia contra el «imperialismo internacional » (6).

Pero, como la historia en la concepción marxiana es una dialéctica de
continuidad y cambio, en la década de 1960, el análisis de Lenin, a
pesar de su amplitud, necesitó ser actualizado.

El mundo había cambiado. Después de la Segunda Guerra Mundial, los
Estados Unidos emergieron con una capacidad de hegemonía casi absoluta
sobre la economía mundial capitalista. Al mismo tiempo, se producía la
mayor ola revolucionaria de la historia. En parte del “tercer mundo” se
rompía con el colonialismo y nacían estados que manifestaban
aspiraciones “socialistas”.(7)

En una atmósfera agitada, en plena Guerra Fría, los  Estados Unidos y
sus aliados desplegaron una nueva ideología de modernización dentro del
marco ideológico capitalista.

Un ejército de intelectuales liberales y socialdemócratas, incluyendo
figuras como Mark Blaug, Benjamin J. Cohen, Robert W. Tucker y
Barrington Moore Jr. fueron reclutados en los años sesenta y setenta
para negar la existencia del imperialismo económico y del imperialismo
en general. Estos intelectuales dirigieron sus dardos contra figuras de
la izquierda como Paul Baran, Paul Sweezy, William Appleman y Harry
Magdoff.(8)

*/Harry Magdoff: el imperialismo como unidad económica,política y militar,/*

En medio de un intenso debate sobre el imperialismo estadounidense, con
la guerra de Vietnam como telón de fondo, se publicó el libro  “La era
del imperialismo” de Harry Magdoff ( The Economics of U.S. Foreign
Policy ,1969), escrito poco más de cincuenta años después de la gran
obra de Lenin.

Junto con otros ensayos históricos, de finales de los años sesenta, “La
era del imperialismo” es quizás el análisis económico, histórico y
teórico más completo del imperialismo estadounidense, en la llamada edad
de oro del capitalismo monopolista.(9)

Utilizando la dialéctica de la continuidad y el cambio Harry Magdoff
enlazó su trabajo con el enfoque multifacético de la obra original de
Lenin. Él al igual que otros grandes teóricos del imperialismo (Baran,
Sweezy y Samir Amin) sostienen que para entender el imperialismo de
finales del siglo XX y del principio del siglo XXI es  necesario
comprender los procesos de concentración y centralización del capital,
junto con el surgimiento de las grandes corporaciones monopólicas.

Harry Magdoff había trabajado diseñando las estadísticas de
productividad ( que aún utiliza el Departamento de Trabajo de los
Estados Unidos) para el Proyecto de Investigación y Desarrollo
Tecnológico durante el New Deal en la década de 1930.También fue una
figura importante en la organización de la industria bélica de Estados
Unidos durante la Segunda Guerra Mundial pues integró la Junta de
Producción de Guerra. Posteriormente, dirigió la División de Análisis
del Departamento de Comercio y se desempeñó como asesor económico del
Secretario de Comercio de Estados Unidos, Henry Wallace.

Su trabajo en la construcción y análisis de las estadísticas económicas
y en la planificación de tiempos de guerra le permitió estar bien
equipado para proporcionar demostraciones empíricas que explican el
funcionamiento del imperialismo de las grandes corporaciones y del
estado norteamericano.(10)

El tratamiento que dio Magdoff, al imperialismo no estaba en el nivel de
abstracción que utilizan los teóricos marxistas para analizar de la
lógica del capital. Más bien, su enfoque explicaba el funcionamiento
interno del capitalismo global, informado por la abstracción teórica
pero explicado a un nivel concreto e histórico.(11) Utilizó el método
que el propio Karl Marx, desarrolló en su crítica a la economía
política; un sistema de aproximaciones que se movía de lo abstracto a lo
concreto. Marx comenzó el Capital con el nivel más abstracto de análisis
posible, pero esperaba terminar su trabajo con un análisis concreto, de
lo que hoy en día llamamos el sistema imperialista mundial. ( Marx había
programado completar su obra con el volumen 5 y 6 ; dos libros dedicados
al estudio concreto del comercio Internacional, la economía mundial y
las crisis, sin embargo no pudo concluir su trabajo y solo alcanzó a
escribir los tres primeros volúmenes.(12)

Para explicar el imperialismo, argumentó H. Magdoff, es necesario
entender las fuerzas centrípetas y las centrífugas que gobiernan el
sistema y el carácter complejo y cambiante en sus configuraciones.

En lo que respecta al imperialismo yanqui, había que descifrar la
«unidad esencial» de carácter estratégico sus pautas económicas,
políticas y militares. Dicho de otra manera , el papel de las
corporaciones multinacionales en el extranjero no puede separarse del
papel de las bases militares estadounidenses esparcidas por todo el
planeta o de la necesidad de controlar el petróleo y otros recursos
estratégicos.

Magdoff refutaba a todos aquellos que sostenían: (1) que la inversión
extranjera directa y el comercio eran de poca importancia para los
Estados Unidos. (2) que la economía de Estados Unidos no dependía del
petróleo u otras materias primas ubicadas en el extranjero y que no
tenía intereses geopolíticos inherentes; y (3) que las ganancias de
Estados Unidos sólo eran marginales por el superávit que extraía de la
periferia.(13)

Para Magdoff el hecho que los demás países capitalistas importantes
aceptaran la hegemonía de Estados Unidos no significaba que la
competencia intercapitalista hubiera desaparecido por completo o que no
volvería a resurgir en el futuro. Respondiendo a quienes se preguntaban
si «el imperialismo era realmente necesario para los Estados Unidos”,
Magdoff afirmó: “el imperialismo es la forma de vida del capitalismo».(14)

A finales de la década de 1960 escribió que los principales cambios en
la estructura del imperialismo desde la época de Lenin (más allá de la
descolonización y del ascenso hegemónico de Estados Unidos) estaban
relacionados con el ulterior desarrollo del capital monopolista: (1) el
surgimiento del complejo militar-industrial; (2) el surgimiento de las
corporaciones multinacionales (incluyendo la banca multinacional) y su
creciente penetración en la periferia; y (3) la prioridad de los
intereses de la industria militar-multinacional en los asuntos de estado.

Esta cuadro, se aplica sobre todo a los Estados Unidos, pero también
refleja las relaciones entre potencias imperiales rivales. En esencia,
el sistema se dirigía hacia la formación del “capitalismo monopolista
generalizado”. Esta nueva etapa había comenzado en los Estados Unidos
pero se estaba extendiéndose al resto de las naciones centrales del
capitalismo.

H. Magdoff en “La Era del Imperialismo” describe acertadamente   el
crecimiento de la banca y de las finanzas multinacionales, este
investigación le permitió, escribir un nuevo libro “La globalización de
las finanzas», en la década de 1990.(15) En este trabajo argumenta que
la globalización de la producción y de las finanzas surge junto con el
neoliberalismo como una respuesta al estancamiento económico de mediados
de los años setenta y que se acelera con la desaparición de las
sociedades de tipo soviético y con la reintegración de China en el
sistema capitalista mundial.

Los análisis Harry Magdoff coincidían con las teorizaciones del
“capitalismo monopolista generalizado” realizado por pensadores como
Baran, Sweezy y Amin. Era el comienzo del marco teórico que hoy podemos
llamar “Imperialismo Tardío”. El término imperialismo tardío está
referido al actual período: una era del predominio del monopolio, del
capital financiero y de estancamiento y disminución de la hegemonía de
Estados Unidos. También una época de aumento de la conflictividad
mundial y de  una creciente amenaza a las bases ecológicas de la
civilización y de la vida natural.

El Imperialismo tardío es el núcleo central de las relaciones
jerárquicas que rigen la economía mundial capitalista en el siglo XXI.
Una economía cada vez más sometida a las  grandes corporaciones
multinacionales, que pertenecen a un puñado de naciones ubicadas en el
centro del sistema capitalista mundial.

Así como utilizamos el término “capitalismo tardío” (para referirnos al
“fin de los tiempos” producto de crisis económicas y ecológicas) también
deberíamos utilizar el termino “imperialismo tardío, para evidenciar las
dimensiones y contradicciones globales del sistema.

Las contradicciones de esta era son de tal gravedad que han abierto una
«brecha global» en el desarrollo histórico humano: una crisis de época
que plantea la cuestión de «la ruina del ser humano  o la revolución” (16).

*/El abandono de la teoría del imperialismo/*

En gran medida el persistente fracaso de muchos partidos de la izquierda
(primordialmente en los países capitalistas avanzados) es consecuencia
de su creciente abandono de la teoría del imperialismo.

Esta izquierda ha sustituido el análisis del imperialismo por
concepciones reificadas de la globalización, desconociendo de esta
manera el orden jerárquico que imponen los países imperiales.

Esto, es tan cierto que un número de teóricos han ofrecido “marcos”
alternativos a la tradición marxiana: (1) un supuesto papel progresista
del imperialismo; (2) un mundo con hegemonías cambiantes concebidas como
un sustituto de la teoría del imperialismo; (3) un imperio
«desterritorializado» (sin estado, sin fronteras); (4) un imperialismo
político abstracto dirigido por Estados Unidos o gobernado por
organizaciones supranacionales alejadas de las fuerzas económicas; (5)
el surgimiento del transnacionalismo como una entidad independiente de
los estados y de la geografía; y (6) un supuesto final de la dominación
imperialista.

Por lo tanto, antes de examinar el fenómeno histórico del imperialismo
tardío es necesario distinguir algunos de estos conceptos erróneos que
prevalecen en la izquierda de los países imperiales y que niegan los
complejos y variados contextos estructurales del imperialismo tardío en
el siglo XXI.

*/La izquierda occidental y la negación del imperialismo/*

La cuestión del abandono de la crítica al imperialismo por parte de “la
izquierda occidental” fue planteada de manera dramática por Prabhat
Patnaik en un artículo escrito en 1990 para la revista Monthly Review.

Con el título ¿Qué pasó con el imperialismo? Patnaik, el economista de
la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, señala en su trabajo:

/Un forastero no puede dejar de notar una notable transformación que ha
tenido lugar durante la última década en el discurso marxista en los
Estados Unidos: casi nadie habla más del imperialismo. En 1974, dejé
Cambridge, Inglaterra, donde enseñaba economía, y ahora he regresado a
Occidente, esta vez a los Estados Unidos, después de 15 años. Cuando me
fui, el imperialismo ocupaba tal vez el lugar más prominente en
cualquier discusión marxista, y en ninguna parte se escribía y se
hablaba más sobre este tema que en Estados Unidos, hasta tal punto que
muchos marxistas europeos acusaron al marxismo estadounidense de estar
marcado con el «tercermundismo»…. Los marxistas de todas partes miraban
a Estados Unidos en busca de literatura sobre el imperialismo…../

/Obviamente, no es el caso hoy en día. Los marxistas más jóvenes [en
Estados Unidos] parecen desconcertados cuando se menciona el término. Se
discuten los temas candentes del día… pero sin ninguna referencia al
imperialismo. La indignación radical por la invasión de Panamá o la
intervención militar en Nicaragua y El Salvador no encaja en las
proposiciones teóricas sobre el imperialismo. Y el tema ha desaparecido
virtualmente de las páginas de las revistas marxistas, especialmente las
de una cosecha posterior./

/Curiosamente, esto no es porque alguien haya teorizado en contra del
concepto. El silencio sobre el imperialismo no es el resultado de un
intenso debate en el que la balanza se inclinó decisivamente a favor de
un lado; no es un silencio teóricamente autoconsciente. Tampoco se puede
sostener que el mundo haya cambiado tanto en la última década y media y
que hablar de imperialismo se haya convertido en un anacronismo.(17)/

En ese momento, Patnaik atribuyó el cambio en la izquierda a la ausencia
de una guerra importante, como la guerra de Vietnam. Pero en realidad,
en los 80 y a principios de los 90, el estado de ánimo de los círculos
radicales, fue cambiando por la situación de estancamiento económico
existente en los países centrales del capitalismo, en contraste con el
acelerado crecimiento en algunas naciones de Asia.

Sobre esta base tambaleante, la tesis de la dependencia que hizo famosa
André Gunder Frank, fue calificada de errónea por mucha gente de
izquierda, a pesar que la brecha en el ingreso de los principales países
imperiales y el ingreso del mundo en desarrollo continuaba ampliándose:
la proporción del ingreso mundial recibida por el 20 por ciento
privilegiado aumentó del 66 por ciento en 1965 al 83 por ciento en la
década de 1990.(18)

*/Bill Warren: ¿el fin de la dependencia?/*

El teórico marxista Bill Warren sostuvo en un artículo publicado por la
revista New Left Review (1973) que el fenómeno de la dependencia en los
países pobres estaba en un «declive irreversible» debido al «gran
aumento» del desarrollo capitalista en el tercer mundo.

Según Bill Warren, el propio Marx, creía que el
 colonialismo/imperialismo habría desempeñado un papel constructivo en
los países subdesarrollados. Esta concepción habría sido erróneamente
“revisada” por Lenin en su libro sobre el imperialismo, representando un
«giro» en la teoría marxista y dando origen a la teoría de la dependencia.

Los problemas de desarrollo que enfrentan los países más pobres, sostuvo
Warren, “no son principalmente externos, como lo describen los
dependentistas, sino que deben atribuirse a contradicciones internas».

Este punto de vista iba a ganar una influencia considerable dentro de la
izquierda occidental en 1980, cuando Warren publicó “El Capitalismo
Pionero”.(19)

*/Arrighi y la lucha por la hegemonía /*

También, en “La geometría del imperialismo”, Giovanni Arrighi, acomete
con un visión muy diferente de las teorías clásicas del imperialismo de
origen marxiano.

Arrighi, un destacado teórico del sistema-mundo (de inspiración
marxista) terminó abandonando la teoría del imperialismo, para
sustituirla por una concepción de la lucha entre naciones por la
hegemonía mundial.

Para Arrighi una forma adecuada para explicar la complejidad del
imperialismo es concebir al “ sistema-mundo capitalista como un modelo
con hegemonías cambiantes”. Según este teórico el declive del
Estado-nación y la globalización habían vuelto “obsoleta”  la teoría del
imperialismo y del capitalismo monopolista. Lo que persistía era un
sistema-mundo y una lucha por la hegemonía. (20)

*/Negri y Hardt : imperio en vez de imperialismo/*

La renuncia de la izquierda occidental a la concepción marxista del
imperialismo ha continuado. En el 2000, Michael Hardt y Antonio Negri
publicaron “Imperio” un libro que defendió la idea que el imperialismo
era cosa del pasado.

Para ambos teóricos la guerra de Vietnam representó «el último momento
imperialista», porque este habría sido reemplazado: “por un nuevo orden
constitucional global desterritorializado y un mercado mundial modelado
sobre el tipo de relaciones político-económicas de los Estados Unidos”.
El libro era una versión “izquierdista” del » fin de la historia» de
Francis Fukuyama. El imperialismo de antaño, argumentó Hardt y Negri,
había sido reemplazado por el «espacio abierto del mercado mundial
capitalista», una visión que sostuvo cinco años antes el financista
Thomas L. Friedman en, «El mundo ahora es plano».

Por lo tanto, «ya no era posible demarcar zonas geográficas como centro
y periferia, Norte y Sur». Para Negri y Hardt la bifurcación del
imperialismo hacia un poderío sin estado y sin fronteras estaba asentado
en un mercado mundial de relaciones en red, sin centro ni periferia y
este desarrollo era el producto de la una lógica interna del
capitalismo. En «Imperio «afirman que «cuando la situación crea una
camisa de fuerza para el capital, su lógica interna requiere de un
espacio liso o de un mundo plano en el que operar”.(21)

Excepto en los círculos marxistas, tales ideas no eran novedosas. Lo que
fue innovador fue el uso de la terminología marxista y postmoderna para
difundir puntos de vista promovidos durante mucho tiempo por la política
exterior de los Estados Unidos.

Hardt y Negri fueron elogiados por el New York Times, la Revista Foreign
Affairs, Time y otras publicaciones estadounidenses. Esta repercusión
mediática llevó a Ellen Meiksins Wood a referirse al libro “Imperio”
como «un manifiesto a favor del capital global».(22) La ruptura de Hardt
y Negri con las teorías clásicas marxistas del imperialismo abrió el
camino a nuevos enfoques. En estos razonamientos hay sectores de
izquierda que coinciden con la ideología dominante (a veces perspicaces
o sin quererlo pero, siempre unidimensionales).

*/Pantich y Gidin : ¿redes de producción transnacionales?/*

En “La formación del capitalismo global” Leo Panitch y Sam Gindin
destacan la capacidad de la administración estadounidense, a través de
la Reserva Federal, para crear un «mundo según su propia imagen»,
subordinando al capital europeo a su influencia.

El trabajo (inspirado en la crítica al «Régimen del Dólar «de Peter
Gowan) aunque informativo, minimiza sistemáticamente la dimensión
económica del imperialismo, incluyendo al capital financiero, las
corporaciones multinacionales, la rivalidad internacional y el deterioro
de las condiciones de vida en el mundo subdesarrollado.

En realidad, Panitch y Gindin proporcionaron un análisis del imperio
estadounidense, en abierta contraposición a las concepciones clásicas
marxianas. En su obra la vieja estructura de los países imperialistas y
de los países dependientes dan paso a una suerte de «redes de producción
transnacional y de finanzas» que giran en torno al «lugar del
capitalismo estadounidense en el capitalismo global».

Para estos autores el orden hegemónico mundial naturalizado por el
consenso de Washington y Wall Street está aparentemente destinado a
continuar de manera indefinida. Esta idea es precisamente la imagen que
prevalece en la política exterior de Estados Unidos, pero que ahora está
siendo asumida por parte de los teóricos de izquierda.

Para esta interpretación, el capitalismo global que surge del «Imperio
Americano» subsume por completo el análisis complejo y multifacético del
imperialismo. Además su análisis desconocen por completo los estudios
concretos, proporcionados por pensadores como Lenin, Luxemburg, Magdoff
y Amin.(23)

Si Panitch y Gindin enfatizan el surgimiento del imperio político,
prescindiendo de lo que Hobson llamó la «raíz económica del
imperialismo», el teórico de la transnacionalización William I. Robinson
a ido en la dirección opuesta. Su posición es que el capital la era de
la globalización se ha tragado completamente a los estados-nación y ha
creado un nuevo orden transnacional dominado por corporaciones
transnacionales que se desplazan libremente, dando origen a una «clase
capitalista transnacional» y a un «estado transnacional».

*/La superación del estado-nación según Robinson /*

En “Una teoría del Capitalismo Global” (2004), William Robinson sostiene
que «la globalización implica una superación del estado-nación como
principio organizador de la vida social bajo el capitalismo».( 24) En
realidad W. Robinson rompe con las teorías clásicas del imperialismo al
afirmar : «Las relaciones de clase del capitalismo global están ahora
profundamente interiorizadas dentro de cada Estado-nación. La imagen
clásica del imperialismo como relación de dominación externa está
obsoleta y debe ser abandonada, junto con nociones tales como centro,
periferia y extracción de excedentes”.

Según Robinson el objetivo de la internacionalización del capital es
poner fin a la era imperialista del capitalismo mundial…. “El nuevo
sistema no es el imperialismo en el viejo sentido de un capitalismo
nacional que rivaliza con otros o la dominación por parte de los estados
centrales de las regiones pre-capitalistas…Lo que se necesitamos ahora
es una teoría de la expansión capitalista como un proceso
específicamente transnacional y supranacional caracterizado por un
desplazamiento en la dinámica espacial » (25).

*/El “nuevo imperialismo” de Harvey. /*

Mientras tanto, el geógrafo marxista David Harvey afirmó en 2017 que los
flujos de capital han cambiado tanto de dirección que, «el drenaje
histórico de la riqueza de Oriente a Occidente durante más de dos
siglos… se ha invertido en los últimos treinta años».

En más de una entrevista Harvey ha dicho: «No creo que la categoría de
imperialismo sea tan convincente… el imperialismo era un concepto que no
se encontraba en Marx, sino que es atribuible principalmente a Lenin. La
noción de periferias globales no están claras en cuanto a sus límites, y
la idea de Arrighi de hegemonías cambiantes es un alejamiento de las
anteriores teorías marxianas del imperialismo”.(26)

En su libro “Nuevo Imperialismo” de 2003 (una obra que ahora dice que no
tenía la intención de discutir el concepto de imperialismo, sino de
combatir los intentos neoconservadores de adoptar el término como
propio) David Harvey elogia la descripción de Hardt y Negri de una: »
configuración descentralizada del imperio».

El libro termina abogando por un nuevo imperialismo más progresista, más
ilustrado, que reemplace el actual orden neoliberal/neoconservador. Para
Harvey, la izquierda debe revisar “la gélida recepción de la idea de
Warren acerca del “carácter progresista del imperialismo”.(27)

La posición de Harvey sobre el imperialismo a lo largo de los años ha
sido algo incoherente. Ahora rechaza la noción de un sistema
imperialista mundial proponiendo a cambio una visión supuestamente más
dinámica centrada en configuraciones espaciales en constante cambio:
“que han invertido las relaciones tradicionales entre el centro y la
periferia”.

Refiriéndose a las tendencias de la globalización contemporánea, explica
que «no tiene sentido tratar de meter todo esto en un concepto universal
del imperialismo». Para Harvey todo el análisis marxiano del
imperialismo se ha convertido en una «camisa de fuerza teórica”. (28).

En conformidad con Arrighi, David Harvey descarta la «geografía rígida
de núcleo y periferia… por un análisis más abierto y fluido”(29) y en
este proceso “se hace necesario romper con la crítica
histórico-materialista del imperialismo”.

En su libro Las Diecisiete Contradicciones del Capitalismo, el
imperialismo ni siquiera merece ser incluido en su lista de las
contradicciones del capitalismo. Su capítulo sobre «Desarrollo
geográfico desigual y producción del espacio» no menciona ni una sola
vez al imperialismo, ni al centro ni a la periferia. La única referencia
directa al imperialismo de Lenin es para minimizar el papel estructural
del capital monopolista.(30)

*/Imperialismo tardío/*

No hay duda de que el capitalismo mundial ha cambiado en el siglo desde
la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, este cambio tiene que entenderse
en el contexto de una dialéctica histórica que abarca tanto la
continuidad como el cambio. El imperialismo es una categoría tanto
histórica como teórica.

Hace medio siglo era posible referirse a «la era del imperialismo», como
la «edad de oro» del capitalismo, pero hoy estamos claramente en la era
del “imperialismo tardío” , una etapa relacionada con el capital
monopolístico-financiero generalizado; la globalización de la
producción; las nuevas formas de extracción de excedentes de la
periferia al centro y los grandes desafíos económicos y ambientales de
nuestra época.

Las crisis a las que se enfrenta el sistema y la sociedad humana en son
ahora tan graves que se están creando nuevas fisuras tanto en las
economías capitalistas avanzadas como en las emergentes, con un rápido
crecimiento de tendencias proto-fascistas por un lado, y el
resurgimiento del socialismo, por el otro.

Reconocer la continuidad con las fases anteriores es crucial para
comprender las características específicas de la fase actual. El
imperialismo en cada una de sus fases históricas utiliza medios
diferentes de explotación y expropiación mundial con el fin sustentar su
estructura de acumulación.

Los países imperialistas, en el centro del sistema, invariablemente
intentan reestructurar el trabajo en la periferia capitalista (y en las
regiones pre-capitalistas) para reforzar el poder y la acumulación en el
centro del sistema. Al mismo tiempo, las principales naciones imperiales
compiten entre sí por las esferas globales de influencia.

La era colonial temprana (la etapa mercantilista del capitalismo durante
los siglos XVI y XVII) no se centró en el libre intercambio sino en el
«lucro tras la expropiación y esclavización de la población indígena» de
las Américas, de África y de gran parte de Asia.(31)

Más tarde, a mediados del siglo XIX, la época colonial o etapa de libre
competencia, bajo la hegemonía británica, el libre comercio operaba en
el centro de la economía mundial, pero iba de la mano con el
colonialismo más rapaz en gran parte del mundo, donde predominaba el
intercambio desigual, el robo y el saqueo descarado.

En 1875, Robert Arthur Talbot Gascoyne-Cecil (tercer marqués de
Salisbury) entonces secretario de Estado para la India británica,
declaró: «La India debe sangrar, pero el sangrado debe hacerse con
sensatez” (32 ) En realidad la India sangro y mucho, pero nunca hubo
nada parecido a “sensatez británica”.

Como ha demostrado en detalle Utsa Patnaik, la «fuga» de excedentes de
la India a Gran Bretaña (entre 1765 y 1938) asciende a 9,2 billones de
libras esterlinas . Para entender la magnitud de esta cifra hay que
compararla con los 2,1 billones de libras esterlinas del producto
interior bruto (PIB) del Reino Unido en el reciente 2018. (33)

El capitalismo colonial del siglo XIX evolucionó hacia lo que Lenin
llamó la etapa imperialista, caracterizada por el surgimiento del
capital monopolista en todas las grandes potencias, el declive de la
hegemonía británica y el aumento de la tensión entre las principales
potencias capitalistas.

Estas condiciones llevaron a dos guerras mundiales entre potencias
rivales por la hegemonía sobre territorios económicos. Después de la
Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se impuso como el hegemón dentro
del mundo capitalista, en un contexto que también incluía una Guerra
Fría con un mundo de orientación socialista.

Mientras promovía la ideología de libre comercio, los Estados Unidos
pusieron en marcha un sistema neocolonial sometido a la hegemonía del
dólar y a las corporaciones multinacionales. Su  modelo imperial
construyó una gran cantidad de bases militares (más de 800 ) en todo el
planeta, controlando el territorio y/o  provocando intervenciones
militares y guerras regionales de acuerdo a sus intereses. De esta modo,
el imperialismo estadounidense asegura el desvío de gran parte del
excedente económico del Sur global hacia su metrópoli .

El dominio del capital monopolista-financiero en lugar de sustituir las
relaciones imperiales define una nueva fase del imperialismo; el
imperialismo tardío.

Como hemos visto, “el imperialismo tardío”, representa una época en la
que las contradicciones globales del sistema se revelan cada vez más
crudas en que todo el planeta . Hoy el hábitat humano, está en peligro y
sus efectos catastróficos recaen de manera  desproporcionada sobre los
más vulnerables de la población mundial. Todo este panorama está
destinado a generar un mayor conflicto geopolítico que hace evidente el
fracaso del capitalismo como civilización.

Nada de esto es una sorpresa. En 1992, Magdoff enfrentó  las
expectativas optimistas generalizadas: “Las fuentes de tensión entre las
principales potencias capitalistas aumentan pese a su creciente
interdependencia. La dispersión geográfica del capital no ha reducido
las contradicciones entre las naciones ricas y pobres.

Aunque un grupo de países del tercer mundo, se hayan beneficiado
parcialmente con el proceso de globalización la brecha general entre las
naciones centrales y periféricas ha seguido creciendo… La globalización
ha producido muchas mercancías, pero no ha cambiado las formas básicas
de funcionamiento del capitalismo.

Tampoco ha ayudado a la causa de la paz y de la prosperidad”. (34) De
hecho, hay algo profundamente irónico en el rechazo de ciertos teóricos
a la concepción marxiana del imperialismo en el contexto global actual.
Atilio Borón, marxista argentino, advirtió en el 2003 que “el
imperialismo no sólo mantiene sino que ha aumentado los rasgos
fundamentales de la concentración y centralización del capital”

Para Borón la nueva etapa del imperialismo “se caracteriza en nuestra
época más que en el pasado por; la concentración del capital, el
predominio abrumador de los monopolios, el predominio del capital
financiero, la exportación de capitales y la división del mundo en
esferas de influencia».

En el último 25 años del siglo pasado, la aceleración de la
globalización en lugar de debilitar o disolver las estructuras
imperialistas, aumentó las asimetrías estructurales de la inclusión de
las naciones en la economía mundial.

Mientras por un lado un puñado de países capitalistas desarrolladas
acrecienta su capacidad para controlar de los procesos productivos a
nivel global y se incrementa la financiarización de la economía , por el
otro la gran mayoría de los pueblos y naciones del planeta  aumentan su
dependencia externa y se amplía la brecha que los separaba del centro
del poder 

*/La nueva fase del viejo imperialismo/*

La globalización, en suma, consolidó la dominación imperialista y
profundizó la sumisión de los capitalismos periféricos, que se han
vuelto incapaces de controlar sus procesos económicos internos.(35)

La nueva fase del imperialismo que creció a finales del siglo XX y
principios del XXI ha sido descrita por Samir Amin (y varios autores
asociados con Monthly Review) como un sistema del “capital
monopolístico-financiero global” o un “capitalismo de los «monopolios
generalizados” (36).

En este sistema imperialista más integrado quinientas corporaciones
representan casi el 40 por ciento de los ingresos mundiales. El
resultado es que la mayoría de las demás empresas de la economía mundial
han quedado atadas a las redes de estas gigantescas empresas y trabajan
como meros subcontratistas.(37)

Ahora la producción y la circulación se organizan en forma de cadenas
mundiales de productos básicos, lo que sirve para poner de relieve las
diferentes funciones del centro y de la periferia dentro de esas cadenas
de productos básicos.

Este proceso está en línea con el llamado “arbitraje laboral global”,
que sirve para promover la intensificación de la
explotación/expropiación de la mano de obra en el Sur global,
conduciendo a la captura (robo) de un valor adicional por el Norte rico.

El mayor control imperialista de las finanzas y de las comunicaciones
mundiales es parte inherente de este proceso sin el cual la
globalización de la producción no sería posible.(38)

Cuando a finales de los años setenta y ochenta se produjo el  despegue
de la globalización neoliberal, este proceso tuvo un considerable éxito
al subordinar a los Estados (especialmente los del Sur global) a las
reglas de un mercado mundial donde, por definición, es el centro
financiero el que manda.

El imperialismo tardío es también la era del estancamiento económico, la
financiarización y de una crisis ecológica planetaria. Estas
contradicciones son propias e inseparables de un sistema de acumulación
monopolista-capitalista, que se ha  justifica doctrinariamente con la
ideología neoliberal.

Una característica distintiva de la producción y las finanzas
globalizadas en el siglo actual es la explotación sistemática de los
bajos costos laborales unitarios en los países del Sur global. Estos
salarios se mantienen muy por debajo de los salarios del Norte debido a:
(1) el enorme ejército de reserva global localizado principalmente en el
Sur; (2) las restricciones al movimiento de mano de obra, concretamente
de países pobres a países ricos; y (3) a las presiones imperialistas
pasadas y presentes.(39)

En el libro : El trabajo en la economía imperialista mundial».el
economista Tony Norfield, (ex director ejecutivo de un banco europeo) lo
explico así :

/“ Todo el mundo sabe que a los trabajadores de los países capitalistas
desarrollados se les paga más que a los trabajadores  de los países más
pobres. Sin embargo, la divergencia en los salarios medios puede llegar
a ser asombrosa: no sólo de un 50 por ciento, sino hasta 20 más entre lo
que gana un trabajador de un país  rico y un de los más pobres. /

/La teoría económica dominante explica esto – y lo justifica –
argumentando que los trabajadores de los países más ricos son más
productivos que los trabajadores de los países pobres, que los primeros
están más educados y capacitados, y que trabajan con niveles más altos
de tecnología. Sin embargo, esta explicación no se ajusta en nada con la
realidad . Muchos trabajadores de las grandes empresas en las naciones
pobres trabajan con la misma tecnología y por lo tanto con el mismo
conocimiento de sus semejantes de un país rico”.(40)/

La producción o subcontratación por parte de multinacionales en países
pobres utiliza la misma tecnología utilizada en las economías ricas, lo
que conduce a niveles comparables de productividad.

El resultado de los salarios extremadamente bajos, es que en las
llamadas economías emergentes (China, India, Indonesia, México) los
costos laborales unitarios en la manufactura es menos de la mitad del
gasto salarial en los Estados Unidos.(41)

Esto genera márgenes de una ganancia bruta desorbitada para las
multinacionales ubicadas en el Norte. El costo total de producción
(reflejado en el precio de exportación) de una camiseta producida en
2010 a través de un subcontratista en Bangladesh (que trabaja para la
firma sueca H&M ) fue el 27 por ciento del precio de venta final en
Europa.(42) Mientras tanto los trabajadores de Bangladesh reciben una
miseria, un obrero recibe 1,36 euros por un día de diez a doce horas de
trabajo(42) y el beneficio bruto en un iPhone montado en China cuesta 64
por ciento más barato que en Estados Unidos.(43)

Los márgenes de beneficio bruto asociados con el arbitraje laboral
global ha llevado a una rápida globalización de la producción; la cuota
de empleo industrial ubicada en las economías en desarrollo (incluidas
las emergentes) ha aumentado del 52 por ciento en 1980 al 83 por ciento
en 2012. (44)

En la actualidad, una parte importante de la producción se subcontrata
en la periferia lo que se conoce como “nodos de producción no
participativos” (contratos de arrendamiento, concesión de licencias,
franquicias y servicios de gestión). En 2010, los nodos de producción no
participativos generaron más de 2 billones de dólares en ventas (45).

Sin embargo, no toda la producción de la cadena de valor que explota los
bajos costos laborales unitarios en el Sur toma la forma de
subcontratación o de nodos de producción no accionarios, gran parte de
los beneficios se produce por la inversión extranjera directa de las
multinacionales.

Sólo en 2013, los ingresos de Estados Unidos por inversiones en el
extranjero (en compañías extranjeras, acciones, bonos, etc.) ascendieron
a 773.400 millones de dólares. Los pasivos llegaron a 564.900 millones
de dólares, lo que dio como resultado una ganancia neta de unos 209.000
millones de dólares (equivalente a alrededor del 35 por ciento del total
de la inversión nacional privada neta de Estados Unidos para ese año).
Estos resultados aceleraron los problemas de absorción del excedente de
capital.(46)

En 1966 Baran y Sweezy escriben ;  «la inversión extranjera, lejos de
ser una salida para el excedente generado internamente, es el
dispositivo más eficiente para transferir el excedente generado en el
extranjero al país inversor. En estas circunstancias, es obvio que la
inversión extranjera agrava el problema de la absorción de excedentes en
lugar de ayudar a resolverlo » (47).

También hay otros factores en la transferencia de valor de los países en
desarrollo al norte rico, estos incluyen la fuga de capitales del Sur
global estimada en más de 1,7 billones de dólares en 2012.(48)

De hecho, toda forma de transacción financiera entre el Norte y el Sur
global incluye un elemento de lo que Marx denominó «ganancias tras la
expropiación» o simple robo, demostrando empíricamente  relaciones de
poder desiguales.(49) Como escribe Norfield, las finanzas «son una
recurso para que los países ricos obtengan ingresos del resto de la
economía mundial»(50).

Un informe de 2015 de la Escuela Noruega de Economía (con sede en
Estados Unidos) estimó que las transferencias netas de recursos
procedentes de países en desarrollo (independientemente de las
transferencias ocultas asociadas con el intercambio desigual)
ascendieron a 2 billones de dólares en el año 2012, elevándose a 3
billones de dólares si se incluyen las estimaciones de falsificación de
las facturas.(51)

Se han llevado a cabo diversos estudios para evaluar el alcance de las
transferencias de valor ocultas debidas a las relaciones de intercambio
desiguales entre el Sur y el Norte del mundo, en virtud de las cuales se
obtiene «más mano de obra a cambio de menos».(52)

El economista canadiense Gernot Köhler, ha utilizado datos de paridad en
el poder adquisitivo (PPP) demostrando cómo la mano de obra del Sur del
mundo no refleja lo que realmente vale la mano de obra local.(53).

Los resultados empíricos de Köhler son un método para calcular la
transferencia de valor; lo que los economistas llaman intercambio
desigual. Köhler comprobó que sólo en 1995 estas transferencias
ascendían a 1,75 billones de dólares, lo que representaba una pérdida
equivalente a casi una cuarta parte del PIB total de los países no
miembros de la OCDE.(54)  Con estos datos podemos hablar con toda
propiedad de «renta imperialista » (55).

Como sostiene el investigador John Smith, «los vastos flujos de valor»
asociados al intercambio desigual «se hacen casi invisibles en las
estadísticas sobre PIB, comercio y flujos financieros» precisamente
porque el valor generado por el Sur es «capturado» ( robado) por el Norte.

Todas las fuentes de ingresos, ya sean salarios, beneficios, alquileres
o intereses, derivados de los enormes márgenes de beneficio bruto de la
producción del Sur se contabilizan simplemente como valor añadido en el
Norte global, contribuyendo al PIB del Norte.(56)

Los enormes beneficios de la externalización y otros medios de captura
de valor global agravan aún más los problemas de absorción de capital
excedente. Gran parte de esta renta imperialista termina en paraísos
fiscales y se convierte en un medio para acumular riqueza financiera
concentrada en un pequeño número de corporaciones e individuos ricos.(57)

Todo este proceso agrava el problema general del estancamiento,
caracterizado por exceso de capacidad productiva, subempleo, lento
crecimiento, aumento de la desigualdad, burbujas y crisis financieras
periódicas.

Amin explicó que la renta imperialista tenía dos componentes distintos.
El primero era la renta derivada de la explotación imperialista de la
mano de obra del Sur. El segundo componente es el drenaje de los
recursos naturales del Sur por parte de las corporaciones
multinacionales y los estados imperialistas.

La primera forma de renta imperialista es, al menos en principio,
medible en términos de valor, la segunda forma de renta, se refiere a
los valores de uso (y a la apropiación del capital de la naturaleza).
(58) Por su parte, Marx, sostuvo, que estas formas de renta dan origen a
una suerte de imperialismo ecológico.

El imperialismo sigue librando una enorme lucha por el control de los
recursos estratégicos. Se ha estimado que las fuerzas armadas de Estados
Unidos gastan aproximadamente el 16 por ciento de su presupuesto sólo en
salvaguardar directamente los suministros mundiales de petróleo (59 ).

Es indiscutible que los intereses militares y la apropiación de los
recursos naturales están interrelacionados. La hegemonía militar
desempeña un papel clave en todas las cuestiones relacionadas con la
seguridad del territorio económico y los recursos estratégicos.

Las empresas multinacionales están indisolublemente ligadas al poder
financiero y político-militar de los Estados en los que tienen su sede.
Sin el respaldo de las armas simplemente no podrían existir o su
capacidad para participar en la competencia internacional se vería
seriamente dañada. De las cien principales sociedades no financieras del
mundo, tres cuartas partes tienen su sede en seis países: Estados
Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y Suiza.

Según Norfield, lo que distingue a una empresa imperialista no es su
tamaño ni su éxito competitivo, ni siquiera su importancia global como
gran productora de bienes o servicios. Lo que la distingue es el
respaldo que recibe de un poderoso estado-nación, y cualquier ventaja
que obtenga es porque está ubicado y se identificada con ese estado
imperialista.

Asimismo, lo que distingue a un estado imperialista es su capacidad de
ejercer poder en la economía mundial en nombre de sus empresas
capitalistas «nacionales» (60).

*/El fin de los tiempos/*

El imperialismo hoy en día es más agresivo e ilimitado que nunca (61).
En el actual período la decadencia estadounidense – con el declive
económico y ecológico del régimen del dólar- está obligando al Pentágono
y a Wall Street  a ejercer todo su poder militar y financiero para
mantener sus ventajas geopolíticas y geoeconómicas (62 ).

El objetivo es subordinar a los países que se encuentran en la parte
inferior de la jerarquía mundial, poner obstáculos a las economías
emergentes y derrocar a los gobiernos que se salen de las reglas del
orden dominante.

Los conflictos dentro de la tríada imperial siguen existiendo, no sólo
debido a fuerza del poder estadounidense, sino también como resultado de
la necesidad de contener a China y Rusia, que son vistas como una grave
amenaza para el orden imperial hegemonizado por los Estados Unidos.

En China y en Rusia, por razones históricas diferentes – pero
relacionadas- el capital financiero monopolista global carece de
capacidad para dominar los capitales nacionales.

Mientras tanto, la Unión Europea se encuentra en un estado de desorden,
con tendencias centrífugas derivadas del estancamiento económico y la
inestabilidad generada por el retroceso imperial en Oriente Medio y el
norte de África.

En estas circunstancias, las cadenas globales de valor y suministro, la
energía, las finanzas y los recursos naturales se consideran en términos
militares y estratégicos. En el centro de este orden mundial entrelazado
y globalizado está la inestable hegemonía ejercida por la Fortaleza
América sobre Europa y Japón.

Hoy en día, Estados Unidos sigue una estrategia de dominación de todo el
espectro, dirigida no sólo a los aspectos militares, sino también a los
tecnológicos, financieros y a la «dominación energética» mundial. El
telón de fondo de este poder dominante es una inminente catástrofe
planetaria, acompañada de un desorden económico y político.(63)

En este escenario de deterioro, las tendencias neofascistas han
resurgido porque constituyen uno de los últimos recursos del capital
financiero (64). Paulatinamente, el neoliberalismo se ha ido asociando
con diversas formas de neofascismo, racismo y ultranacionalismo

Sin embargo, los movimientos pacifistas antiimperialistas han disminuido
en la mayor parte del núcleo capitalista, incluso la izquierda, parece
haber olvidado la cuestión del imperialismo (65).

No debemos olvidar que las fuerzas centrífugas y centrípetas siempre han
coexistido en el centro del proceso capitalista, predominando a veces
una y a veces la otra. El resultado es que los  períodos de paz se
alternan con períodos de discordia y violencia.

Generalmente, esta alternancia implica formas de lucha tanto económicas
como militares. Aunque el poder del más fuerte emerge temporalmente
victorioso el desarrollo desigual pronto toma el relevo y surge un nuevo
período de lucha por la hegemonía. (66)

Sin embargo, el imperialismo tardío es un punto final histórico para el
orden mundial capitalista. Este tiempo presagia un nuevo comienzo
revolucionario que debe detener con urgencia una catástrofe planetaria.

La emergencia actual del Planeta Tierra es análoga a la antigua lucha
colectiva por «la libertad».(67) El combate humano por la ecología debe
coincidir con la resistencia revolucionaria de los trabajadores y los
pueblos del Sur global, lucha dirigida en primer lugar a derrocar al
imperialismo porque es la manifestación global del capitalismo existente.

Los trabajadores de las naciones centrales no serán libres hasta que los
trabajadores de las naciones periféricas sean también libres y el
imperialismo sea abolido.(68)

Lo que Marx llamó socialismo, una sociedad de desarrollo humano
sostenible, sólo puede ser construido sobre una base universal. Todas
las relaciones injustas y explotadoras deben desaparecer, y la humanidad
deberá enfrentar el futuro en armonía con la tierra y con toda nuestra
especie.(69)

In
OBSERVATORIO DE LA CRISIS
https://observatoriocrisis.com/2019/09/03/el-abandono-de-la-teoria-del-imperialismo-por-la-izquierda-occidental/
3/9/2019

sábado, 7 de setembro de 2019

Arquitetura da destruição






por Ana Araújo e José Martins, da redação.

Aumenta a ingovernabilidade. E a conjuntura política ferve. Nesta
semana, com bem mais desenvoltura, as classes dominantes brasileiras e
seu atual governo jogaram mais fichas em uma radicalização política e
engessamento das instituições.

O presidente da República, Jair Messias Boçalnaro, e seu ministro da
justiça, Sérgio Moro, são os principais protagonistas dentre outros
inúmeros meliantes que povoam atualmente o palácio do Planalto. Aumenta
a possibilidade de paralisação e fechamento do regime.

Este cenário de nova etapa de radicalização do governo aparece com mais
clareza com duas ações simultâneas: a “operação hacker”, da Polícia
Federal, e a edição da portaria nº 666, de 25 de julho 2019, ambas as
ações comandadas pessoalmente pelo ministro da Justiça.

Em seu Art. 1º, a portaria 666 estabelece com toda a clareza e
indisfarçada violência o seguinte: “Esta Portaria regula o impedimento
de ingresso, a repatriação, a deportação sumária, a redução ou
cancelamento do prazo de estada de pessoa perigosa para a segurança do
Brasil ou de pessoa que tenha praticado ato contrário aos princípios e
objetivos dispostos na Constituição Federal”.

Está sobrando quase nada mais do direito individual à privacidade e a
uma mínima livre expressão, como se vivia até agora. Na democracia,
quando desvanece o poder de governar  a violência potencial do Estado é
substituída pela violência cinética. Um enfraquecimento da capacidade
repressiva do Estado.

Este quadro de nova etapa de radicalização do governo e ruptura com a
ordem institucional foi corretamente evidenciado por alguns poucos
analistas políticos de oposição no país. Como o jornalista *Luis Nassif
<https://jornalggn.com.br/justica/operacao-hacker-marca-a-nova-etapa-de-radicalizacao-do-governo-por-luis-nassif/>*,
que descreve corretamente as recentes ações do governo:

“/A operação da Polícia Federal contra os supostos hackers do interior
paulista indica o início da estratégia Operação Incêndio de Reichstag,
que marcou a ascensão do nazismo na Alemanha. É uma tática recorrente em
governos que caminham para o autoritarismo. Vão sendo testadas armações
que insuflem a malta contra o inimigo comum fabricado. Mantém o clima de
conflito permanente até que se tenha o grau de fervura adequado para o
golpe final…     Enfim, já começou a contagem regressiva para a
radicalização final do governo. Ou as instituições acordam enquanto é
tempo, ou será tarde. O tempo para reagir tornou-se dramaticamente curto/.”

Entretanto, antes que alguma análise mais superficial eleja as grandes
ideias ou os grandes homens (pequeníssimos, no caso brasileiro) como os
demiurgos criadores do processo histórico é muito mais inteligente
considerar que na origem do atual governo e nas suas tentativas atuais
de fechar o regime existe uma base material perfeitamente definida.

Boçalnaro, Moro e demais milicianos atualmente instalados no trono em
Brasília não são um raio no céu azul da democracia. Na base dos
fenômenos políticos brasileiros e no enfraquecimento de governo das
classes proprietárias existe um processo econômico depressivo e um
desemprego crescente que essas classes não conseguirão interromper.

Portanto, para quem está interessado em saber o que está determinando o
tumultuado quotidiano político no Brasil e seus explosivos
desdobramentos é altamente recomendável que se observe mais de perto a
falência da produção industrial do país.

Veja-se, por exemplo, como é reportado pelo *jornal O Estado de São
Paulo
<https://economia.estadao.com.br/noticias/geral,numero-de-industrias-fechadas-em-sao-paulo-e-o-maior-em-uma-decada,70002930559>*
o que está acontecendo no estado de São Paulo, maior polo industrial do
País, que registrou o fechamento de 2.325 indústrias de transformação e
extrativas nos primeiros cinco meses do ano.

Os índices de óbitos na base mais importante da produção de capital no
Brasil atingem os níveis mais elevados dos últimos dez anos e 12% maior
que o do ano passado, segundo a Junta Comercial de São Paulo. Veja essa
evolução.

No grupo das que fecharam as portas neste ano, há indústrias nacionais e
multinacionais estrangeiras. Algumas transferiram filiais para outras
unidades da mesma companhia para cortar custos e outras encerraram
totalmente a produção.

De uma forma ou de outra deixaram um rastro de grandes contingentes de
desempregados, a maior parte deles sem receber salários atrasados e
indenizações.

A indústria de autopeças Indebrás, por exemplo, na zona oeste de São
Paulo, deixou de operar em abril e colocou na rua cento e cinquenta
funcionários. Com salários atrasados e sem verbas rescisórias, eles
ficaram acampados em frente à fábrica por 48 dias. Após acordo na
Justiça do Trabalho, a empresa propôs fazer o pagamento em 18 parcelas
mensais.

“O receio é que a empresa pague as primeiras parcelas e depois suspenda
o pagamento, como já ocorreu em acordos anteriores fechados por outras
empresas”, diz o diretor do Sindicato dos Metalúrgicos de São Paulo,
Érlon Souza.

A destruição de capacidade produtiva instalada e crescente desemprego da
população trabalhadora aparecem ameaçadoramente para a sociedade civil
como a única perspectiva do regime capitalista brasileiro para a próxima
década.

Os números ainda não tão elevados (em termos absolutos) de fechamento de
indústrias e de desemprego, acima ilustrados com o caso de São Paulo,
devem ser generalizados para todo o país e multiplicados por dez ou
vinte nos próximos anos.

Isso é o mais importante a ser considerado na análise da atual situação
política: os capitalistas nacionais e internacionais que agem
impunemente no Brasil já sabem, como os leitores da Crítica da Economia
há muito mais tempo, que eles serão incapazes de recuperar o crescimento
econômico interno nos próximos dez anos.

Ou mais de dez anos, pois este longo prazo vai depender do fato que no
meio do caminho a economia brasileira será atingida por um choque global
de magnitude inédita nos últimos setenta anos. Por enquanto a economia
mundial continua se segurando, bem ou mal, no ocaso do atual período de
expansão global.

É por isso que se assiste neste momento um aumento do pessimismo dos
economistas do mercado e do governo com a sua manifesta impotência para
fazer qualquer política econômica expansionista. Sabem que sem esta
recuperação seu regime de exploração vai para o vinagre.

A grande mídia do sistema procura festejar ruidosamente qualquer
minúsculo “sinal de recuperação da economia”. Eles sabem que isso é
crucial para a sobrevivência do atual regime de exploração. Mas fica
cada vez mais difícil convencer a assustada opinião pública que sua
propaganda não é enganosa.

É importante salientar que essa impotência burguesa de garantir a
reprodução do capital também existiria em um hipotético novo governo
mais popular (militar ou civil) e mais interessado em aplicar uma
política econômica anticíclica estilo Guido Mantega para recuperar a
governabilidade e evitar a guerra civil.

Acontece que – como a Crítica da Economia vem analisando exaustivamente
em inúmeros boletins nos últimos anos – a causa do travamento da
economia brasileira, como de resto das demais economias da periferia
dominada do sistema imperialista, encontra-se na asfixiante nuvem
deflacionária que cobre o mercado mundial desde o último choque
periódico global (2008/2009).

Frente a este irreversível fenômeno de achatamento dos preços médios no
mercado global e das correspondentes mudanças na divisão internacional
do trabalho as classes dominantes brasileiras jogaram finalmente a toalha.

E confessam, na forma de um vazio de soluções econômicas e na
ingovernabilidade política sem freios, que são incapazes de garantir a
produção e a reprodução das condições de sobrevivência de noventa por
cento da população do país.

Começam, então, a eutanásia da indústria. Uma dolorosa arquitetura de
liquidação de uma incurável economia da periferia imperialista.

O governo atual de Boçalnaros, Moros e demais paus-mandados da desordem
política nacional é a forma burguesa mais adequada para a realização
desta imunda arquitetura da destruição.

Uma arquitetura projetada por classes parasitas e proprietárias de todos
os meios sociais de produção do país que já perderam qualquer
justificativa ou legitimidade moral para continuar governando e
decidindo o que, como, e para quem produzir.

In
CRÍTICA DA ECONOMIAhttps://criticadaeconomia.com/2019/07/ha-algo-no-ar-alem-dos-avioes-de-carreira/
27/7/2019

quinta-feira, 5 de setembro de 2019

Cómo EEUU desmanteló Brasil



Vicky Peláez

Los estrategas norteamericanos y sus 1.777 'think tanks' están
concentrados permanentemente en buscar métodos para mantener su
hegemonía mundial y en especial preservar para su uso exclusivo las
inmensas riquezas naturales de América Latina y el Caribe, a los que
consideraba su 'patio trasero'.

/"Solamente los muertos están contentos en Brasil". /


Sin embargo, en el caso de Brasil, que siempre ocupó un lugar
privilegiado como aliado incondicional de Washington, se le terminó toda
ventaja cuando llegaron al poder los gobiernos populistas de Luiz Inacio
Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Desde el día que Lula da Silva asumió la presidencia, los 'grandes
manipuladores' de la democracia: la CIA, la Agencia de Seguridad
Nacional (NSA), Soros Quantum Hedge Fund y el Grupo Stonebridge (ASG) de
la ex secretaria de Estado norteamericano, Madeleine Albright,
promovieron una guerra mediática contra el populismo brasileño a nivel
mundial y nacional.

En Brasil, 551 medios de comunicación pertenecientes a seis familias que
controlan el 98% de la información divulgada en el país escribieron
miles de artículos y presentaron un sinnúmero de informes de TV en los
que acusaban al gobierno populista de ser corrupto, ineficiente, incapaz
de terminar con la violencia, vendido a los chinos, etc.


De acuerdo con el periodista norteamericano y exempleado de la NSA,
Wayne Madsen, la lucha contra el populismo se intensificó después de
asumir Dilma Rousseff su segundo mandato en 2014. La Fundación Soros, la
Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por
sus siglas en inglés), la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y
cientos de ONG usaron organizaciones como Vem Pra Rua, el Movimiento
Brasil Libre para desatar protestas callejeras y tratar de convertirlas
en un tipo de Revolución de Colores. No lograron 'crear' una
'revolución', pero sí desestabilizaron al país.

La CIA y la NSA infiltraron, de acuerdo con The Real Agenda News
<https://real-agenda.com/soros-cia-push-brazilian-color-revolution/>, no
solamente instituciones judiciales, legislativas y al propio Gobierno
sino que reclutaron a varios líderes de movimientos sociales, inclusive
penetraron el Partido de los Trabajadores (PT) en el Gobierno, se
contactaron con servicios de inteligencia militar, con los directivos
del Banco Central y con ejecutivos de Petrobras.

Lo interesante fue que después de comprobarse por varios estudios
geofísicos que frente a Río de Janeiro, en el mar a una profundidad de
2.000 metros, hay más de 100.000 millones de barriles de petróleo, en
mayo de 2013 el vicepresidente de EEUU en aquel entonces, Joe Biden, fue
a Brasil para convencer a Dilma Rousseff de dar permiso a las
corporaciones energéticas norteamericanas y participar en la explotación
de aquel yacimiento de oro negro.


El representante norteamericano recibió una respuesta negativa y desde
que Biden regresó a su país con las 'manos vacías', las protestas contra
el Gobierno de Rousseff se intensificaron y la aceptación de la
presidenta bajó estrepitosamente del 70 al 30%, según los medios de
comunicación. Inmediatamente a Dilma Rousseff la implicaron en el
escándalo de Petrobras por recibir aparentemente de esta corporación
estatal dinero usado para 'comprar' votos en el Congreso. Nada de esto
fue probado pero el proceso de 'impeachment' contra la presidenta arrancó.

Los impulsores de la destitución de Dilma Rousseff, el presidente de la
Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y el presidente del Senado, Renan
Calheiros, después de hacer varias consultas con el Departamento de
Estado norteamericano promovieron la acusación contra la presidenta de
violar normas fiscales para maquillar las finanzas del país. En Brasil,
estas decisiones fiscales se conocen como 'pedaladas fiscales' y
consisten en usar fondos de bancos públicos para cubrir gastos de
programas que están bajo la responsabilidad del Gobierno. No había
ningún gobierno brasileño que no recurriera a esta práctica. En
realidad, este método lo han estado utilizando prácticamente todos los
gobiernos del mundo en el transcurso de la historia para cubrir gastos
urgentes.


Sin embargo, el 'impeachment' de Dilma Rousseff fue sancionado en
Washington y el 31 de agosto de 2016 después del voto en el Senado, la
primera mujer presidenta en la historia del país fue destituida. Dos
horas después, Michel Temer, que hasta aquel momento era el presidente
interino, se transformó en seguida de vicepresidente y aliado de Dilma
en su enemigo y el nuevo presidente de Brasil después de jurar
apresuradamente el cargo.

¿Por qué EEUU tiene el ojo puesto en Brasil?
<https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201806291080015569-visita-mike-pence-brasil-cosmodromo-alcantara/>
Poco tiempo después, uno de los principales autores de la destitución de
Dilma Rousseff, Eduardo Cunha, fue condenado a 15 años de prisión por
tener en Suiza cinco millones de dólares provenientes de sobornos por un
contrato de Petrobras. El presidente del Senado, Roman Calheiros, tuvo
que pasar por 11 investigaciones en la corte suprema por corrupción,
lavado de activos, desvío de dinero y fraude público, pero el Tribunal
Supremo de Justicia lo absolvió milagrosamente de todas las acusaciones.
A la vez, 34 legisladores que votaron por el 'impeachment' de la
presidenta terminaron en la cárcel junto con 51 políticos acusados de
corrupción y lavado de dinero.

Así, después de una larga 'labor' encubierta, Washington logró terminar
con el populismo en Brasil e instalar a un presidente a su gusto, Michel
Temer, que en seguida promovió un proyecto elaborado por el Fondo
Monetario Internacional, que él mismo bautizó como el 'Plan Puente al
Futuro'.


Este plan incluye el recorte de gasto público para los programas
sociales de vivienda, educación y combate de la pobreza; reforma del
sistema jubilatorio y flexibilización de las leyes laborales y
aprobación de un 'contrato intermitente', que se caracteriza por
ausencia de jornadas fijas regulares sino esporádicas, de acuerdo a la
necesidad del empleador; cierre del programa 'Mi Casa — Mi Vida', que
permitía a los trabajadores adquirir su casa propia; revisión del
Sistema universal de Salud Pública; privatización de aeropuertos,
carreteras, ferrocarriles y empresas energéticas estatales al estilo de
Alberto Fujimori en Perú o Mauricio Macri en Argentina. Hace poco el
Gobierno anunció 34 licitaciones y subastas de bienes públicos.

Desde la llegada de Temer al poder en 2016, Brasil va camino a su peor
ciclo de crecimientos de los últimos 100 años. La expansión del Producto
Interno Bruto (PIB) en 2017 era solo de 1% y para 2018 los economistas
pronostican un crecimiento del 1,47%, según el Instituto de
Investigación Económica Aplicada. Tal es la situación en el país que el
70% de los brasileños considera a Michel Temer como el peor presidente
desde el retorno del país a la democracia en 1985.

Los únicos contentos con su llegada al poder son los oligarcas
nacionales y los dueños de las transnacionales energéticas y
militar-industriales, pues Temer les está ofreciendo las riquezas
nacionales a cambio de una simple promesa de inversiones e interés en
una cooperación militar. También está feliz el Pentágono que por fin se
acerca a su meta de instalarse en la Amazonía brasileña, algo que no
logró ni con el Gobierno militar.


Para alcanzar todo esto, los norteamericanos no escatimaron dinero para
sus operaciones abiertas y en especial, encubiertas. Según documentos de
Edward Snowden, desde 2002 la CIA y la NSA instalaron en conjunto dos
estaciones de espionaje y de interceptación de la comunicación
electrónica SCS (Special Collection Service) llamado en privado 'College
Park'. Precisamente sus datos fueron usados tanto en la Operación Lava
Jato, como en la destitución de Dilma Rousseff y el encarcelamiento de
Lula da Silva.

Brasil: los intereses de Estados Unidos detrás de la decisión contra
Lula
<https://mundo.sputniknews.com/firmas/201804051077631873-america-latina-brasil-eeuu/>
Las mismas estaciones conectadas al sistema Primary Fornsat Collection
Information (La Red de Interceptación Global de la NSA) fueron
instaladas en la Ciudad de Panamá, Ciudad de México, Bogotá y Caracas,
de acuerdo a la información revelada por Snowden (estas estaciones están
operando actualmente en 88 países, según Electroslaces.net).
Precisamente, estos sistemas SCS permitieron a Estados Unidos interferir
en las elecciones de 41 países de 1946 a 2000, de acuerdo al estudio de
Carnegie Mellon University. Tras analizar los últimos acontecimientos en
el mundo, podríamos decir sin equivocarnos que estas interferencias ya
pasaron para 2018 el número 50 de lejos.

A pesar de que los fallidos regímenes populistas representados por
Cristina Fernández en Argentina, Dilma Rousseff en Brasil, Rafael Correa
traicionado en Ecuador por su aliado, Lenín Moreno, todos estos líderes
populistas proclamaron una política de 'Equilibrio y Reconciliación'
entre pobres y ricos. No obstante, las élites nacionales toleraron esta
política mientras no interfería seriamente con sus ganancias y la
rechazaron inmediatamente cuando las condiciones económicas ya no les
convenían. Al mismo tiempo, EEUU ha percibido desde el principio que el
populismo sería aprovechado en términos geoeconómicos por China y Rusia.
En el caso de Brasil, a Washington le irritó inmediatamente la membresía
del país en BRICS y el apoyo de Dilma Rousseff a la creación de una
nueva moneda de reserva.


Después, cuando el Gobierno brasileño inició la colocación de cables de
fibra óptica a través del Atlántico hacia Europa para lograr su propio
sistema de telecomunicación independiente de EEUU, inclusive su internet
para evitar la interceptación por la NSA, la Casa Blanca se puso en alerta.


Finalmente, todos estos hechos colmaron la paciencia norteamericana y
aceleraron el golpe judicial legislativo contra Dilma Rousseff y de paso
contra Lula da Silva que se proyectaba como un favorito para las
elecciones presidenciales programadas para el próximo 7 de octubre. El
candidato de la CIA, NSA y Soros para las elecciones de 2014, Aecio
Neves, no está participando en esta contienda electoral, pero la otra
favorita del trío, mencionado para las elecciones anteriores, Marina
Silva, se está presentando como candidata aunque está bastante 'quemada'.

Para la agencia Bloomberg News, los más visibles candidatos a la
Presidencia actualmente son Jair Bolsonaro, un excapitán de las Fuerzas
Armadas que representa a la extrema derecha del Partido Social Liberal
(PSL), cuyo índice de aceptación aumentó después de sufrir un atentado;
lo sigue Marina Silva de Unidas para Transformar Brasil (REDE); y el
heredero político de Lula da Silva, Fernando Haddad, del Partido de los
Trabajadores (PT) quien es doctor en filosofía. Ultimamente está
creciendo la aceptación de Geraldo Alckmin del Partido de la
Socialdemocracia Brasileña (PSDB) debido al apoyo de los empresarios. En
fin, nada está claro y todo indica que habrá una segunda vuelta el
próximo 28 de octubre. Se espera también que un 20% de los votantes se
abstenga de dar su voto.


En todo caso, será el pueblo quien decida, como dijo alguna vez Lula da
Silva, si seguirán a "los críticos del PT que piensan que debemos
empezar el día pidiendo a EEUU permiso a estornudar o a Europa, permiso
dee toser" o ser un país orgulloso, independiente y soberano.

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/LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK/


In
SPUTNIK
https://mundo.sputniknews.com/firmas/201809201082115911-como-eeuu-desmantelo-brasil/
20/9/2018

terça-feira, 3 de setembro de 2019

Un Nuevo Imperio u Otra Civilización para los 2020




 Wim Dierckxsens y Walter Formentp  

La Nueva Formación Social alrededor de la Nueva Ruta de Seda parece
estar desplazando al Occidente Anglosajón. Este hecho no solo ha
irritado a la administración Trump, sino que constituye también un serio
revés para el capital financiero globalista en su batalla por tener bajo
su control el terreno de las tecnologías estratégicas sobre Inteligencia
Artificial. No es de extrañar por lo tanto, observar que las sanciones
contra China en general y Huawei en particular son avaladas por ambos
partidos en el Congreso de EEUU.
Los objetivos detrás de ello, sin embargo, son muy distintos. Trump
podrá creer que EE.UU. saldrá beneficiado por la guerra comercial con
China y en el corto plazo podrá ser. Las fuerzas globalistas están
provocando la crisis bursátil y el colapso financiero en EE.UU. Lo
anuncian a través de sus grandes medios y la promueven, entre otras
cosas, a través de la política de la Reserva Federal (Fed). La Fed ha
pospuesto la baja de la tasa de interés solicitado con gran insistencia
por la administración Trump. Sin la baja de las tasas de interés una
gran recesión nos espera. Un revés para Trump en las elecciones pero una
oportunidad para los globalistas de imponer al mundo un nuevo sistema
monetario mundial. Los globalistas apoyan las manifestaciones en Hong
Kong y buscan una revolución de color en China para desestabilizar al
país y evitar que aparezca como alternativa económica.
Los globalistas han subestimado no solo a China sino sobre todo a Rusia.
Las importaciones en porcentaje del PIB del país por lejos son más bajas
que las de cualquier otro del G8. Rusia es el tercer país en rango con
una balanza comercial positiva. Hoy en día, la economía de Rusia es la
más autosuficiente y diversificada del mundo. Rusia hoy por hoy es una
gran potencia en el plano agrícola, industrial, militar y geopolítica
.Es el país que menos impacto recibe no solo de sancione económicas
impuestas por EEUU sino sobrevivirá con creces una gran depresión al
igual que lo hizo la la economía de la URSS en los años treinta del
siglo pasado. Con ello Rusia con China y Oriente en general se
vislumbrará en tiempos de una Gran depresión como una mejor alternativa
económica que la globalista.



*Un Nuevo Impero u Otra Civilización para los 2020
*
Wim Dierckxsens y Walter Formento

*La Guerra Comercial entre EE.UU. y China*
Según recientes cifras del segundo trimestre de 2019, Samsung de Corea
del Sur y Huawei de China son número uno y dos en el mercado mundial de
teléfonos inteligentes (smartphones) y que estas empresas avanzan sin
cesar en el mercado de Asia y Europa. La empresa china embarcó 58.7
millones de teléfonos inteligentes en ese cuatrimestre lo que
representaba un ascenso de 8.3% comparado con la cifra del año anterior.
Apple en cambio, solo embarcó 33.8 millones, un descenso de 18.2%
comparado con el año anterior. Huawei no solo sobrepasó a Apple, sino la
firma embarcó un 75% más de teléfonos inteligentes que Apple. En otras
palabras Huawei dejó bien atrás a Apple. Esta tendencia del reemplazo de
Apple por Huawei va continuar con la introducción de G5.

La Nueva Formación Social alrededor de la Nueva Ruta de Seda parece
estar desplazando al Occidente Anglosajón. Este hecho no solo ha
irritado a la administración Trump, sino que constituye también un serio
revés para el capital financiero globalista en su batalla por tener bajo
su control el terreno de las tecnologías estratégicas sobre Inteligencia
Artificial. Las fuerzas globalistas están provocando la crisis bursátil
y el colapso financiero en EE.UU. y con ello en el mundo entero. Lo
anuncian a través de sus grandes medios y la promueven, entre otras
cosas, a través de la política de la Reserva Federal (Fed). La Fed ha
pospuesto la baja de la tasa de interés solicitado con gran insistencia
por la administración Trump. Cuando finalmente la bajó en apenas cuarto
de porciento no garantizó nuevas rebajas en el futuro. No rebajar las
tasas de interés significa una gran recesión pronta en plena campaña
electoral de Trump que perdería las elecciones.

La crítica de Trump a la Fed se ha hecho más dura, pero las fuerzas
globalistas ahí presentes (incluyendo al Banco de Basilea (el Banco
Central de los Bancos Centrales) son muy grandes. La Fed ya no se
refiere al estado de salud de la economía norteamericana (con sus
tradicionales estadísticas sobre la inflación y el empleo) sino a la del
mundo en su totalidad. Lo hacen con la intención de imponer como
principal el impacto que está teniendo la guerra comercial de Trump con
China sobre la economía estadounidense. En un claro intento de que la
factura por una hipotética crisis y recesión en EEUU le llegue
directamente al presidente Trump, que en tal caso podría perder las
próximas elecciones de 2020.

Una recesión a escala mundial que anuncian los grandes medios con bombos
y platinos, daría ventaja a las fuerzas globalistas para su proyecto de
un Estado Global sin fronteras ni ciudadanos, es decir, por encima de
todas las naciones e incluso por encima de EE.UU. tema que hemos
abordado en nuestro libro de 2018. La pregunta es si las fuerzas
globalistas podrán imponer su voluntad a la Nueva Formación Social con
China y Rusia a la cabeza, En una crisis mundial más bien los países de
la Nueva Ruta de Seda podrían presentarse como alternativa económica. En
este contexto hay que comprender como los globalistas buscan
desestabilizar a China mediante una nueva revolución de colores en Hong
Kong, un lugar clave para desestabilizar a China.

*La Revolución de Colores en Hong Kong*
Desde que se concretó el establecimiento de la soberanía de la República
Popular China sobre ‎Hong Kong, ese territorio constituye –junto a
Macao– una de las dos Regiones Administrativas ‎Especiales existentes en
el gigante asiático. En virtud de los acuerdos de 1997, Pekín instaló en
‎Hong Kong la democracia al estilo occidental que nunca existió bajo la
dominación británica. Fue ‎bajo la soberanía china que la población de
Hong Kong eligió su parlamento por primera vez. ‎
La nueva ley de extradicción de los derechos humanos a como hacen la
lectura los grandes medios. A partir de la propuesta de ley surgen las
manifestaciones que desembocan en una nueva revolución de colores con
actores políticos y económicos externos. Reino Unido y Estados Unidos
han estimulado el endurecimiento de las ‎manifestaciones en Hong Kong.
De la reciente coyuntura política en Hong Kong se puede responsabilizar
primero que todo al Estado Profundo de Gran Bretaña. La City de Londres
y la oligarquía británica tienen raíces profundas de más de 150 años en
Hong Kong y lo tiene asimismo en la Inteligencia Estadounidense.

En las manifestaciones “populares” se ha visto al Movimiento por la
Independencia de ‎Hong Kong, la formación política más implicada. Agitan
bajo la antigua bandera colonial del territorio. Es el mismo fenómeno
observado en Libia –donde el Consejo Nacional de Transición ‎adoptó la
bandera del rey Idris– y en Siria –donde el llamado «Ejército Sirio
Libre» adoptó la ‎bandera del mandato colonial francés. ‎

*Mapa Hong y Shenzen*

Distancia de Shenzhen a Hong Kong en línea recta es de 17km

A medida que avanzan las protestas, los mercados se tambalean y Beijing
se preocupa por el hecho que la anunciada apuesta a largo plazo contra
la vinculación del Hong Kong Dólar (HKD) con el dólar estadounidense es
cada vez más plausible. En la medida que Hong Kong (el mayor financiero
de China continental) se torne más inestable, se volverá más pertinente
la imposición de la estabilidad social por el régimen del presidente Xi.
Beijing no suele ser cortoplacista en su proyecto. En este contexto,
Nikkei Asian Review informa que Beijing ha desarrollado un plan que
eliminara a Hong Kong del centro por completo.

El gobierno chino planea “transformar” a la ciudad de Shenzen, con 13
millones de habitantes, en centro tecnológico del sudeste que une el
continente con Hong Kong con 7 millones de habitantes. Shenzen sería ‘el
nuevo Hong Kong’. Muchas de las propuestas fueron descritas en un
documento publicado por el Consejo de Estado de China, el equivalente
del gabinete del poder ejecutivo del Partido Comunista. China busca
atraer a las multinacionales de todo el mundo hacia el centro
tecnológico de Shenzhen, una medida que esencialmente le quitaría a Hong
Kong su fuerte de ser: un imán para la inversión. Hong Kong y Macao
serán fusionados administrativamente con la ciudad de Shenzhen y
Guangzhou para formar la Gran Bahía. La Región servirá como un “área de
demostración” para el socialismo chino. Esto incluirá una
infraestructura de atención médica superior, junto con un sistema
educativo de clase mundial. Otro beneficio (que podría alinear a las
empresas extranjeras e estadounidenses en particular): el estado
respaldará el rápido desarrollo de 5G en Shenzen y la nueva región. Se
convertiría en un “modelo nacional de desarrollo de alta calidad” para
2035 y en una “cosmópolis superior” para todo el mundo a mediados del
siglo XXI.

Las propuestas se presentan al mismo tiempo que los militares chinos
entrenan en Shenzhen en medio de las protestas de ya meses en Hong Kong.
Lo anterior sugiere que Beijing aplica tanto la presión económica como
la amenaza de la fuerza armada en el territorio inquieto. Si Beijing
sigue en firme con el proyecto, esto podría crear grandes problemas para
Hong Kong y su autoridad monetaria. Los inversores ya están amenazando
con una mayor fuga de capitales. Vale precisar el declive económico de
HK en paralelo al ascenso del resto de China. HK ha pasado de
representar el 27% del Producto Interno Bruto de China en el momento de
anexión, en 1997, a un escaso 3% en la actualidad.
*
La Guerra de Monedas*
Para entrar también a la ´guerra de monedas´ Trump quiere bajar el
precio del dólar y le molesta que la Reserva federal de EEUU (Fed) no
contribuya en esta batalla con Europa, Japón y China. La Fed, a partir
de una fuerte presión del presidente Trump, bajó hacia finales de julio
de 2019 las tasas de interés en un cuarto por ciento, diciendo sin
embargo, que se tratara de un simple ajuste a mitad de año y no el
comienzo de otro período de expansión monetaria. Con esto la Fed admitió
abiertamente, que estamos en recesión, situación que las fuerzas
globalistas como el Banco de Basilea, la City de Londres y Nueva York,
así como los grandes medios y la revista The Economist en primera línea,
en el mes de agosto están buscándola y con miras a las elecciones en 2020.

Una encuesta de Morning Consult revela que el 28% de la población
responsabilizarían exclusivamente a Trump si una crisis económica
(provocada o no) se dé en plena campaña electoral en EEUU. Esta cifra
sería tan solo un 6% entre los Republicanos, porcentaje que ascendería,
sin embargo, a 50% entre los Demócratas. En el momento que los grandes
medios anuncian que una recesión es inminente, el 60% de los
entrevistados (en otro sondeo) considera que el impeachment del
presidente Trump es una mala idea. Es la opinión de la casi totalidad de
los Republicanos (92%). Los Demócratas (pro globalistas), en cambio,
verían tal impeachment en 72% de los casos con buenos ojos ya que solo
un 28% estaría en contra de esa idea. Lo anterior deja bien claro cuán
polarizada está la situación política en la población del país.

Una baja clara en las tasas de interés ayudaría a evitar una crisis
inmediata al posponerla al menos por un tiempo. Es obvio entonces que
Trump enfureció al considerar que la Fed no se inclina por la expansión
monetaria, es decir por imprimir dinero sin respaldo y a pura deuda con
tasas negativas de interés. Para Trump la Fed la bajó demasiado tarde y
demasiado poco. Con tasas de interés más bajas el dólar hubiese bajado
de precio. En vez de depreciar el dólar, la moneda más bien apreció ya
que para colmo en Europa y Japón continúan rebajando las tasas de
interés que ya estaban negativas y bien por debajo de las tasas en EEUU.
Para colmo también el Yuan de China devaluó frente al dólar. El
resultado fue un flujo de capital hacia Norteamérica buscando mayores
rendimientos, subiendo más bien la cotización del dólar frente a las
otras monedas ´menos fuertes´ Euro, Libra Esterlina y el Yen). La
Tesorería de EEUU podría comprar euros y yenes con sus dólares
fortaleciendo así esas monedas y bajar así el precio del dólar. Al estar
la UE y Japón en recesión es de esperar que tomarían represalias en el
sentido contrario.

Con un dólar más caro y una guerra comercial que va de mal en peor
observamos durante los primeros seis meses de 2019 que las exportaciones
de EE.UU. a China cayeron en 18% comparando con el mismo período en el
año 2018. Las importaciones desde China cayeron en un 12%. El comercio
se redujo entonces para ambos países pero el déficit comercial persiste.
EE.UU parece entonces ser perdedor en esta guerra comercial y los
consumidores norteamericanos son los principales perdedores. Una guerra
comercial en tiempos de pérdida de crecimiento económico es más motivo
para que estalle la crisis y el colapso financiero que para una
recuperación económica. Parece bastante difícil, entonces, que la
administración Trump logre posponerla hasta después de las elecciones.
En el transcurso de unas semanas Trump parece transformarse de ganador
en perdedor del espectáculo.

La crisis parece inevitable y los globalistas ven la oportunidad de
imponer en esa coyuntura un nuevo sistema monetario internacional por
encima de las naciones y sus ciudadanos e incluso por encima de EEUU. En
este contexto, el jefe del Banco de Inglaterra —Banco Central del Reino
Unido—, Mark Carney, manifestó el 23 de agosto de 2019 (según el canal
estadounidense CNBC), ante sus colegas de bancos centrales, que la
dependencia mundial del dólar estadounidense como moneda de reserva es
demasiado arriesgada y propone por ello una nueva moneda digital (como
la Libra) para reemplazar al dólar estadounidense. Esto significaría el
fin de la hegemonía norteamericana basada en el Sistema financiero
anclado en el dólar como moneda internacional de reserva

En una jugada económica que todo el mundo comprenderá excepto los
grandes medios, el presidente Donald Trump planteó el 23 de agosto de
2019 que considera reducir los impuestos para dar un impulso a la
economía. No solo piensa reducir el impuesto sobre las ganancias del
capital que, sin lugar a dudas volvería a dar un impulso a la bolsa de
valores a través de la recompra de sus acciones por las grandes
corporaciones, sino también piensa en bajar los impuestos de los
trabajadores que daría no solo un impulso al consumo sino sobre todo un
buen apoyo a su campaña electoral. Esta guerra no ha terminado y la
campaña electoral se acerca cada día más.

*Economía ficticia vs Economía real *
Una baja en la tasa de interés prácticamente no estimula la economía
real como ya hemos visto en anteriores trabajos nuestros. Desde la
crisis de 2007/08 se introdujo una política de bajar las tasas de
interés, hasta la fecha que Trump fue electo presidente de EEUU. La
medida ha servido a las grandes corporaciones que con ese crédito barato
han podido recomprar sus propias acciones. El resultado ha sido un
ascenso del precio de sus acciones en la bolsa de valores. Tratase de la
acumulación de ´capital ficticio´, es decir, dinero sin respaldo, que en
manos del capital privado parece ´real´, ya que puede comprar a cambio
riqueza real mientras en el mercado de valores no se pierde la confianza
de poder cambiarlas a dicho precio. A nivel del capital a nivel social
global, sin embargo, es capital ficticio ya que no tiene respaldo alguno
en el capital real (terrenos, edificios, equipos maquinaria, etc.) de
las corporaciones. El precio de mercado de los consorcios expresado a
través de las acciones en la bolsa de valores, en otras palabras, está
muy por encima del capital realmente invertido en dichas empresas. Ese
plusvalor sin respaldo es capital ficticio que en momentos de crisis se
esfuma al caer el valor nominal en la bolsa de valores que se reajustará
al precio de mercado del capital invertido en términos de edificios
maquinaria etc..

La recuperación económica a partir de la crisis de 2007/08 en el actual
decenio ha sido por tanto ficticia, una ilusión basada en la expansión
monetaria masiva basada en la impresión de dinero sin respaldo actual ni
futuro. El dinero creado de la nada no se invierte en la economía real
sino en la recompra de acciones. Las acciones suelen dispararse para
arriba, aunque la economía real no avanza. Esta desconexión entre la
economía real y el mercado bursátil nunca ha sido tan grande como en la
actualidad. Mientras el Standard&Poor en la bolsa de Nueva York finales
de julio de 2019 ha alcanzado records históricos, la economía real
muestra una situación de contracción o crisis. La economía de EEUU
aparenta crecer visto por la cotización en la bolsa de valores. Sin
embargo, en el segundo trimestre de 2019 observamos un crecimiento
negativo del 2.2% en la producción industrial de EEUU respecto al mismo
período en 2018 y esto a falta de inversión en la economía real. A mitad
de 2019 el producto industrial bruto de EEUU fue el peor registrado en
118 meses, o sea, en casi 20 años. La situación en Europa es peor aún
que la de EEUU.

Ante nuestros ojos está una depresión económica a escala mundial, por
más que los políticos afirman lo contrario. A falta de inversiones en la
economía real se observa una baja en la tasa de ganancia, baja que para
los grandes consorcios son ampliamente compensadas por ganancias
obtenidas en la bolsa de valores. El distanciamiento cada vez mayor
entre las burbujas de activos a costa de una contracción simultánea en
la economía real es una causa de recesión que tarde o temprano se
estallará. Según Bloomberg, Reuters (Globalistas) y también el Wall
Street Journal (Continetalista), los analistas estiman que hay un 40% de
posibilidades de que EE UU entre en recesión para 2019, mientras un 51%
la ve en 2020, en otras palabras, probablemente durante la campaña
electoral de EE.UU. Lo anterior significa que los análisis no están
exentos de un fuerte color político.
No es casual que a partir de agosto de 2019 los grandes medios anuncian
con bombos y platinos que estamos en EEUU ante una gran recesión. En los
EEUU las grandes corporaciones han vendido acciones por un monto medio
de 600 millones de dólares por día durante el mes de agosto como si
fuera a explotar la madre de todas las burbujas y como si pudiesen ver
llegar el desastre financiero en el horizonte. O más bien será que las
corporaciones globalistas venden sus propias acciones a fin de provocar
la gran crisis durante la campaña electoral en EEUU para evitar así la
reelección de Donald Trump como presidente y lograr un cambio radical en
el sistema monetario a nivel mundial (´Great Reset´). Nosotros nos
quedamos con la última interpretación.

*Una economía por endeudamiento sin fin*
El primero de agosto Zero Hedge levantó la bandera roja para el
endeudamiento sin fin y en particular para la economía estadounidense.
Señalaron que el límite absoluto de endeudamiento posible para EEUU
llegaría en el año 2024 cuando el país se encuentra en la situación que
la deuda nueva creada, se ocupará exclusivamente para el servicio a la
deuda, es decir, para el pago exclusivo de intereses a la deuda total.
De ahí también la presión actual sobre los bancos centrales para aplicar
tasas negativas de interés. Una baja de las tasas de interés en el
terreno negativo tiende a reducir la deuda en el tiempo y permitiría que
la bolsa de valores pudiera seguir su alza por algún tiempo más y la
Reserva Federal (Fed) está bloqueando dicha posibilidad para que Trump
no gane las elecciones de 2020.

Los mercados financieros (palabra utilizada para no decir que son las
fuerzas globalistas) emitieron el 15 de agosto una señal de alerta sobre
las perspectivas económicas para Reino Unido y Estados Unidos. Se trata
del indicador que en la jerga financiera se conoce como “curva de yield
invertida” o “curva de rendimientos invertida”. Esta señal de
advertencia proviene del mercado de bonos, donde gobiernos y empresas
piden dinero prestado a través de la venta de bonos. Un factor que
afecta el rendimiento que desean los inversores es el tiempo que deben
esperar para el pago final. Por lo general, una espera más larga
significa un mayor rendimiento como recompensa por “atar” su dinero por
más tiempo, ya que implica un mayor riesgo de que una inflación
inesperada erosione lo obtenido por sus intereses. Lo que es inusual es
que el rendimiento de los bonos del gobierno de Reino Unido (gilts, como
se les conoce) y de EE.UU. con dos años de vencimiento fue superior al
rendimiento de los bonos a 10 años. Según los economistas de la Reserva
Federal de EE.UU. (globalistas), los períodos con una tendencia de
rendimiento invertida son seguidos de manera confiable por
desaceleraciones económicas y casi siempre por una recesión. Conforme la
curva se invierta y la recesión se vislumbre tiende a ascender el precio
del oro. Lo interesante es que el precio del oro en el pasado reciente
fue suprimido por los grandes bancos globalistas para mantener el alza
en la bolsa de valores e evitar su colapso. Ahora que quieren la
recesión han dejado subir el precio de los metales preciosos.

Si la recesión no es un hecho antes de mediados de 2020 el impacto en la
población podrá ser insuficiente para que antes de las elecciones en
noviembre se logre para cambiar la tendencia de voto que actualmente
está a favor de Trump. Para posponer la recesión prácticamente
inevitable la Casa Blanca está preparando una rebaja en los impuestos
sobre los ingresos que probablemente será lanzada en el momento que la
crisis esté a punto de estallarse a fin de impactar positivamente en la
capacidad de compra y de pago de gran parte de la población en momentos
que han de definir su voto.

El endeudamiento a tasas relativamente bajas de interés permite un
aumento de ingresos y consumo a crédito (tarjetas de crédito, casas con
hipoteca, carros a pagos, préstamos para los estudios, etc. fenómeno que
creció notoriamente en EEUU y las naciones ricas en general. El crédito
significa un ingreso para los sujetos de crédito y promueve la
desigualdad de ingresos entre y dentro de países brecha que no ha dejado
de enchancharse. El mundo actual está caracterizado por desigualdades
sin precedentes históricos dentro y entre países. Entre 1980 y 2014 los
más ricos que lo tienen ya todo, el 0.001% de los estadounidenses,
vieron aumentar sus ingresos en un 600% en tanto que estos ingresos no
aumentaron para el 50% con menos ingresos del país, fueron muy magros
para el 40% de clase media y fueron incluso negativos para el quintil
más pobre (véase gráfico). Sin lugar a dudas esta situación es una bomba
de tiempo que podría explotar en una gran recesión.

En un Atlas, el Banco Mundial divide los países en grupos según su
Producto Interno Bruto (PIB). Los países con una renta per cápita
superior a los $4000 dólares (países ricos) representan en conjunto el
90% del Ingreso Global, del Ahorro Global y del Acceso Mundial al
Crédito. Esos países cada vez más ricos consumen además el 90% de la
Energía Global y son responsables por el 90% de la Exportaciones y del
Crédito recibido. Durante casi medio siglo la población con menos de 15
años de edad en dichas naciones ricas (con un nivel de consumo alto) ha
disminuido en 100 millones de personas, una baja relativa del 12%. En
estos países ricos, la capacidad de reemplazo de la población adulta por
nuevas generaciones jóvenes ya no está garantizada para sostener el
mercado de trabajo y esto aun incluyendo la inmigración neta. Sin una
capacidad de reemplazo de generaciones adultas por otras más jóvenes
tampoco está garantizada poder mantener la capacidad de consumo.

Este dato contrasta con el fuerte ascenso de la población de menos de 15
años, como fuerza de trabajo potencial, en naciones con un nivel de
consumo bajo. Su población joven aumentó con 570 millones de personas,
un aumento relativo de 190%, o sea casi una duplicación. Podría pensarse
que en la era de la globalización la solución se encuentra entonces en
el mayor consumo de los países pobres sin abandonar el neoliberalismo.
Muchos países pobres cuentan con un bono demográfico, es decir, su
estructura demográfica más que garantiza el reemplazo generacional en el
mercado laboral que, sin embargo, no tiene mayor capacidad de absorción.
La migración Sur- Norte sería la lógica respuesta que se ve frenada, sin
embargo, por la xenofobia y el nacionalismo fomentado por los grandes
medios globalistas como hemos visto en artículos nuestros. Para poder
revertir la baja a la tasa de ganancia, la migración de capital hacia
los países emergentes de mano de obra barata y abundante es una
tendencia marcada.

Ahora bien, en promedio cada persona joven en las naciones ricas tiene
un nivel de consumo per cápita 15 veces mayor que sus iguales en las
naciones pobres. En otras palabras, para poder compensar la pérdida de
consumo de las nuevas y disminuidas generaciones en los países ricos, se
ocuparían 15 personas jóvenes en las naciones más pobres y en realidad
la tasa de reemplazo de jóvenes ricos por sus iguales en los países
pobres solo es de 5.7 por uno. Antes de apuntar a estimular la migración
Sur Norte el capital busca por lo tanto, la mejor capacidad de reemplazo
migrando de Norte a Sur. En el Sur aparece su propio Norte (población
con mejores ingresos en ciertos países emergentes) y el Norte creó su
propio Sur al aumentar su propia capacidad de reemplazo de la fuerza de
trabajo. El resultado ha sido una alta capacidad de reemplazo en Norte y
Sur y una peor distribución de ingresos entre ricos y pobres dentro y
entre países.

Es un hecho que la población en países ricos se califica en promedio
como mejor sujeto de crédito y por tanto tiene mayor capacidad de gasto
que la población en los países pobres donde grandes mayorías ni suelen
calificarse siquiera como sujeto de crédito. Mediante la baja de las
tasas de interés la economía globalizada busca compensar el nivel de
consumo perdido por la falta de reemplazo demográfico en los países
ricos. El crédito es el instrumento de la economía de mercado para
aumentar la demanda de productos y servicios, sin dejar de mencionar que
los grandes consorcios se benefician mucho más de las bajas tasas de
interés que los mismos consumidores. En 2019, la deuda per cápita que
pesa sobre las generaciones futuras en las naciones ricas alcanzó así
los $334 mil dólares.

Si las tasas de interés continúen a la baja, la situación futura sería
aún más dramática y las generaciones jóvenes en los países ricos están
enfrentadas a una deuda virtualmente imposible de pagar (Hamilton, 27 de
agosto de 2019). Con tasas de interés prácticamente negativas, los
fondos de pensiones se encuentran en crisis. Al provocar una recesión la
incapacidad de pago de las deudas privadas atravesará entonces todas las
generaciones llevando a una crisis económica y social sino también
política con un sujeto colectivo partido y en potencial confrontación en
EEUU. No por nada que se habla de una guerra civil en gestión entre
globalistas (demócratas) y anti-globalistas (Republicanos) en ese país.

*¿Habrá otro imperio o estamos ante un cambio civilizatorio?*
La legitimidad de un Sistema que sirve cada vez más exclusivamente a su
propia élite y por medios que son cada vez más corruptos está tendida de
un solo hilo; una vez que termine la prosperidad termina también la
legitimidad del sistema. Mientras la ciudadanía aún cree en los cuentos
económicos de la ´prosperidad´ que generaría el sistema, mediante
mentiras divulgadas por la clase política y los medios es posible
sostener cierta credibilidad. Sin embargo, una vez que la brecha entre
la propaganda y la realidad económica y social se ensancha y que los
propios medios globalistas comienzan a propagar una gran recesión las
cosas podrán cambiar bruscamente con una depresión. Si la crisis se da
en forma simultánea en muchos países, el sistema monetario pierde su
credibilidad y legitimidad y las élites bancarias y políticas se corren
el riesgo real de una bancarrota política.

Las fuerzas financieras globalistas proyectan instaurar un sistema
monetario mundial manejado por ningún Estado-Nación sino un Estado
Global sin fronteras ni ciudadanos. Ese Estado en proyección con la
OTAN, como su brazo militar, ha mostrado de ser incapaz de subyugar
naciones medianas como Siria y Turquía, ni hablar que lo podrán con
China y Rusia.

Han subestimado no solo a China sino sobre todo a Rusia. Rusia es un
país que depende de los ingresos de petróleo y gas como lo divulgan los
medios. En 2013 la producción de petróleo y gas era solo de 12% del PIB
y en 2019 apenas un 10%. Las exportaciones de productos que no sean gas
ni petróleo crecieron en un 250%. Las importaciones en porcentaje del
PIB del país por lejos son más bajas que las de cualquier otro del G7.
Rusia es el tercer país en rango con una balanza comercial positiva. Hoy
en día, la economía de Rusia es la más autosuficiente y diversificada
del mundo. Rusia hoy por hoy es una gran potencia en el plano agrícola,
industrial, militar y geopolítica (Jon Hellevig 31 de agosto de 2019).

Rusia por lejos es el país menos endeudado del mundo tanto en lo público
como en lo privado. Es el país que menos impacto recibe de sanciones
impuestas por EEUU y sobrevivirá con creces una gran depresión al igual
que lo hizo la la economía de la URSS en los años treinta del siglo
pasado. Con ello Rusia con China y Oriente en general se vislumbrará
como mejor alternativa económica que la salida globalista. Serán
particularmente las economías de Occidente que recibirán el mayor
impacto de una gran recesión y el mayor cuestionamiento de la banca y la
clase política. Así como se dieron revueltas y luchas políticas en los
años treinta en Occidente reivindicando otro sistema político (el
socialista en su tiempo) así también podamos esperar luchas sociales y
políticas en Occidente reivindicando un mundo multipolar.

Occidente ha intentado aislar Rusia de Europa con su intervención en
Ucrania y Siria. Vimos en trabajos anteriores nuestros como la OTAN y
sus ejércitos de mercenarios (ISIS) sufrieron una derrota en Siria así
como la intervención sucia en Ucrania no logró subordinar el este del
país. Siempre ‎resulta, en prácticamente todas partes, que los
terroristas a menudo islamistas tienen relaciones con la OTAN. Según la
literatura interna de la Alianza Atlántica, ‎los servicios secretos de
la OTAN se hallan bajo las órdenes conjuntas del MI6 británico y de la
‎CIA estadounidense. ‎‎El caso más reciente tenemos hoy con la
revolución de color en Hong Kong.

Hoy en día se acepta generalmente que no solo se usa el terrorismo de
falsa bandera, patrocinado por el Estado, sino que es la estrategia más
utilizada por la OTAN. Denunciar que estos actos de terrorismo son de
falsa bandera generalmente se considera como teoría de conspiración por
los grandes medios. No es el momento de documentarlo pero resaltemos un
caso en torno a Ucrania con un enfoque geopolítico. El 25 de mayo de
2018 los medios globalistas BBC y Reuters anunciaron que Rusia era
“responsable” por el derribo en Ucrania del avión MH17 de Malasia cuando
volaba el 17 de julio de 2014 desde Ámsterdam con 298 personas a bordo.
Todos los pasajeros y la tripulación entera fallecieron.

A partir de una nueva investigación basada, entre otras cosas, en la
información de las cajas negras del avión derribado en poder del
gobierno de Malasia, quedó claro que el derribo del MH 17 es una
operación de falsa bandera planificada por las agencias de inteligencia
occidentales para bloquear la ayuda rusa a las áreas de Ucrania que han
continuado resistiendo después de lo que ahora podemos llamar una
“ocupación militar” por la OTAN. El ataque de falsa bandera tenía la
intención de justificar la ´ayuda´ militar de la OTAN a la “región
separatista” y evitar que la Unión Europea y sobre todo Alemania miraran
más hacia el Este que hacia el Oeste. Los grandes medios no han dado
mayor atención a la nueva investigación por razones obvias.

Ukrania ha estado en la raíz de la deterioración de las relaciones entre
EE.UU. y Rusia. En Agosto de 2019 Trump anunció que Rusia será invitada
a la próxima reunión del G7 en EEUU. En setiembre tiene lugar una
reunión de Trump con el más o menos recién electo presidente de Ucrania.
Trump ya lo anunció y notificó al Congreso que considera cortar 250
millones de dólares en asistencia militar a Ucrania. Además anunció que
reducirá la ´cooperación técnica´ en 4 mil millones de dólares en diez
áreas geográficas diferentes. Trump proyecta por un lado reducir el
gasto de defensa en el exterior que pesa mucho en su presupuesto y por
el otro bajar los impuestos ante la amenaza de una recesión anunciada
por las fuerzas globalistas. El presidente argumenta querer estar seguro
que en la asistencia militar al extranjero se priorizan los intereses de
EE.UU y que los países beneficiados paguen una contraparte justa, un
golpe duro a la OTAN y su presencia en Europa. Es un ataque frontal a
las fuerzas globalistas.

En otro plano Trump está en guerra abierta con la Reserva Federal
(históricamente el bastión de las fuerzas globalistas y aún bajo su
influencia). Vimos que la Fed no ha estado muy anuente para bajar las
tasas de interés a como el presidente pidió enérgicamente. La Fed
prácticamente no ha bajado las tasas de interés en 2019 para estimular
la ampliación de la masa de dinero mediante el crédito barato (tasas de
interés bajas). Lo que sin embargo sí hizo la Fed en las dos últimas
semanas de agosto es comprar bonos de la Tesorería por un monto total de
14 mil millones de dólares ampliando de esta forma la masa de dinero en
el mercado. Desde octubre de 2014 la Fed no había recurrido a esta
modalidad de expansión monetaria e inmediatamente reaccionaron las
acciones en la bolsa de valores en Nueva York que (Standard&Poor 500)
subió la última semana 2.79% al tiempo que perdió aún un 2.88% en el mes
de agosto. La ganancia neta en lo que va del año 2019 ha sido de 16.75%.

El martes 27 de Agosto de 2019 el presidente Trump propuso que Putin
participe en el próximo G7 en EEUU, sino el presidente Macron afirmo en
Biarritz que estamos viviendo el fin de la hegemonía Occidental
apuntando a que las fuerzas hacia un mundo multipolar están triunfando
sobre las globalistas. En Biarritz, el proyecto globalista del Nuevo
Orden Mundial fue declarado muerto en el G7. Choca y chocará contra un
muro de resistencia de China y Rusia. De acuerdo a Christopher Dembik
(30 de agosto de 2019), después de una nueva recesión técnica en el
segundo y tal vez tercer cuatrimestre de 2019, Estados Unidos al reabrir
la Fed la expansión monetaria empujarán junto con unos estímulos
fiscales a la bolsa de valores y la economía a cifras positivas durante
el primer y segundo cuatrimestre de 2020 (es decir hasta agosto), tiempo
suficiente para que Trump podrá salir aventajado en las próximas
elecciones. Este hecho significaría el entierro del proyecto globalista
y la apertura hasta en EEUU para el proyecto multipolar liderado por
China y Rusia.

El periódico oficial de China en los mismos días que Trump ha
intervenido constantemente en la operación de la Reserva Federal,
buscando obstruir así el Nuevo Orden del mercado financiero global. El
patrón oro es un esfuerzo del mundo multipolar y su sistema financiero
para equilibrar el ‘futuro Trumpiano’, afirma el periódico oficial de
China. Tal intervención apunta a la necesidad de construir un nuevo
orden financiero, que no sea la globalista, sino la base fundamental
para el resurgimiento del patrón oro en el mercado financiero mundial.
Esto significará que Estados Unidos puede tomar su propio camino y los
estadounidenses tendrán el derecho de cuidarse a sí mismos, de manera
que otros países también tendrán el derecho a tomar sus propias
decisiones. Este será un proceso de reequilibrio en el mercado
financiero mundial afirma el periódico y para lograrlo el mundo no puede
permitirse entrar en recesión ahora.

Si aceptamos que la Guerra es la continuación de la Política por otros
medios, podemos afirmar que Occidente ha perdido la guerra no solo en
términos económicos sino también en el plano militar. Ya ni podrán
acabar con media humanidad, antes de haberse destruida. Estamos más bien
ante la muerte lenta pero segura de la Civilización Occidental en plena
decadencia.

No nos encontramos ante el surgimiento de un nuevo imperio (Chino) como
casi todo el mundo suele pensar cuando Occidente cae. La nueva formación
social en torno a la Nueva Ruta de Seda con China y Rusia a la cabeza
bien sabe que no podrá haber ningún otro imperio a partir de un nuevo
Estado-Nación. Se acabó el imperio de las fuerzas financieras
norteamericanas (continentalistas) con su complejo industrial y militar
y el imperialismo yanqui. Ni habrá un Nuevo Orden Mundial de las fuerzas
globalistas como argumentamos. Se abrirá más bien un espacio donde las
naciones han de aprender a vivir juntas sin relaciones de dominación, o
sea, un mundo regido por otra racionalidad económica.

*
Bibliografía *

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www.blogspot.com <http://www.blogspot.com/>
BBC News Mundo,¿Los mercados están dando señales de que se avecina una
nueva recesión?, 15 de agosto de 2019
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impeached and removed from office, USA TODAY, 23 de Agosto de 2019
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Zero Hedge, 30 de Agosto de 2019
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Globalismo y Pluriversalismo , Ed. Fabro, Buenos Aires, 2018
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mundial, Editorial Fabro, Buenos Aires, 2016
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Durden Tyler, Is Trump Losing The Trade War?, Zero Hedge, 7 de Agosto de
2019
Durden Tyler , El plan secreto de Beijing B: convertir Shenzhen en el
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Urges Replacing Dollar With Libra-Like Reserve Currency, Zero Hedge 24
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Hamilton Chris, Global Endgame Looms As Soaring Debt Smashes Into
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Red Voltaire, Los británicos y la ´revolución de color´ en Hong Kong, 11
de agosto de 2019.
Smith Brandon, Globalists have set Operation “Blame The Populists” in
Motion, Zero Hedge, 7 de Agosto de 2019
Slavo Mac, TRUMP IS LOOKING INTO “VARIOUS TAX REDUCTIONS” TO BOOST THE
ECONOMY, SHTFplan, 23 de Agosto de 2019
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$600 million of stock per day in August, Zereo Hedge, 27 de Agosto de 2019
Zero Hedge, Debt Issuance Will Be Used To Pay Only For Interest On Debt,
1 de Agosto de 2019


In
LA PÁGINA DE WIM DIERCKXSENS
http://mariwim.info/?p=109
Sep. 2019

segunda-feira, 2 de setembro de 2019

Wallerstein sin anestesia





Atilio A. Boron

La muerte de Immanuel Wallerstein nos priva de una mente excepcional y de un
refinado crítico de la sociedad capitalista. Una pérdida doblemente lamentable
en un momento tan crítico como el actual, cuando el sistema internacional cruje
ante las presiones combinadas de las tensiones provocadas por la declinación del
imperialismo norteamericano y la crisis sistémica del capitalismo.
Wallerstein fue un académico de dilatada trayectoria que se extendió a lo largo
de poco más de medio siglo. Comenzó con sus investigaciones sobre los países del
África poscolonial para luego dar inicio a la construcción de una gran síntesis
teórica acerca del capitalismo como sistema histórico, tarea a la que se abocó
desde finales de la década de los ochentas y que culminó con la producción de
una gran cantidad de libros, artículos para revistas especializadas y notas
dirigidas a la opinión pública internacional.
Wallerstein no sólo cumplió a cabalidad con el principio ético que exige que un
académico se convierta en un intelectual público para que sus ideas nutran el
debate que toda sociedad debe darse sobre sí misma y su futuro sino que, además,
siguió una trayectoria poco común en el medio universitario. Partió desde una
postura teórica inscripta en el paradigma dominante de las ciencias sociales de
su país y con el paso del tiempo se fue acercando al marxismo hasta terminar, en
sus últimos años, con una coincidencia fundamental con teóricos como Samir Amin,
Giovanni Arrighi, Andre Gunder Frank, Beverly Silver y Elmar Altvater entre
tantos otros, acerca de la naturaleza del sistema capitalista y sus irresolubles
contradicciones.

Su trayectoria es inversa a la de tantos colegas que, críticos del capitalismo
en su juventud o en las etapas iniciales de su vida universitaria acabaron como
publicistas de la derecha: Daniel Bell y Seymour Lipset, profetas de la reacción
neoconservadora de Ronald Reagan en los años ochentas; o Max Horkheimer y
Theodor Adorno que culminaron su descenso intelectual y político iniciado en la
Escuela de Frankfurt absteniéndose de condenar la guerra de Vietnam. O a la de
escritores o pensadores que surgidos en el campo de la izquierda -como Octavio
Paz, Mario Vargas Llosa y Regis Debray- convertidos en portavoces del imperio y
la reacción.


Wallerstein fue distinto a todos ellos no sólo en el plano sustantivo de la
teoría social y política sino también en el de la discusión epistemológica como
lo revela su magnífica obra de 1998: Impensar las ciencias sociales. En este
texto convoca a realizar una crítica radical al paradigma metodológico dominante
en las ciencias sociales, cuyo núcleo duro positivista condena a éstas a una
incurable incapacidad para comprender la enmarañada dialéctica y la historicidad
de la vida social. En línea con esta perspectiva de análisis sus previsiones
sobre el curso de la dominación imperialista no podrían haber sido más
acertadas. En uno de sus artículos del año 2011 advertía que “la visión de que
Estados Unidos está en decadencia, en seria decadencia, es una banalidad. Todo
el mundo lo dice, excepto algunos políticos estadunidenses que temen ser
culpados por las malas noticias de la decadencia si la discuten.” Y agregaba que
si bien “hay muchos, muchos aspectos positivos para muchos países a causa de la
decadencia estadounidense, no hay certeza de que en el loco bamboleo del barco
mundial, otros países puedan de hecho beneficiarse como esperan de esta nueva
situación.” El curso seguido por la Administración Trump y el derrumbe
irreversible del orden mundial de posguerra que tenía su eje en EEUU confirma
cada una de estas palabras.

Para concluir, ¿dónde nutrirnos teóricamente para comprender y transformar al
mundo actual, superando definitivamente al capitalismo y dejando atrás esa
dolorosa y bárbara prehistoria de la humanidad? El mensaje que dirige a las
jóvenes generaciones es cristalino: lean a Marx y no tanto a quienes escriben
sobre Marx. “Uno debe leer a personas interesantes” –dice Wallerstein- “y Marx
es el erudito más interesante de los siglos XIX y XX. No hay dudas al respecto.
Nadie es comparable en términos de la cantidad de cosas que escribió, ni por la
calidad de sus análisis. Por lo tanto, mi mensaje a la nueva generación es que
vale mucho la pena descubrir a Marx, pero hay que leerle, leerle y leerle. ¡Leer
a Karl Marx!” Ese fue uno de sus últimos consejos para entender la naturaleza y
dinámica de un sistema, el capitalismo, al que ya en el 2009 le asignaba como
máximo dos o tres décadas de sobrevida. ¡Gracias Immanuel por las luces que has
aportado a lo largo de tantos años!

In
REBELION
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=260052
2/9/2019