terça-feira, 11 de agosto de 2015

El estado de bienestar occidental: su aparición y la desaparición del bloque soviético



James Petras

Rebelión



Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez


Introducción

Uno de los rasgos socioeconómicos más asombrosos de las dos últimas décadas es
la inversión del signo de la legislación sobre bienestar de la segunda mitad del
siglo pasado en Europa y Norteamérica. Los recortes sin precedentes en servicios
sociales, indemnizaciones por despido, empleo público, pensiones, programas
sanitarios, estipendios formativos, periodos vacacionales y seguridad laboral
vienen acompañados por el incremento de los gastos de la educación, la
fiscalidad regresiva y la edad de jubilación, así como por el aumento de las
desigualdades, la inseguridad laboral y la aceleración del ritmo en los centros
de trabajo.

La desaparición del «Estado de bienestar» echa por tierra la idea expuesta por
los economistas ortodoxos, que sostenían que la «maduración» del capitalismo, su
«estado de desarrollo avanzado», su alta tecnología y la sofisticación de sus
servicios vendrían acompañadas de mayor bienestar y niveles de vida más altos.
Aunque es cierto que «servicios y tecnología» se han multiplicado, el sector
económico se ha polarizado aún más entre los empleados minoristas mal
remunerados y los agentes de bolsa y financieros muy ricos. La informatización
de la economía ha desembocado en la contabilidad electrónica, los controles de
costes y los movimientos acelerados de fondos especulativos en busca del máximo
beneficio, mientras que, al mismo tiempo, han sido preludio de reducciones
presupuestarias brutales en los gastos sociales.

Esa «Gran Inversión» del curso de los hechos parece un proceso a gran escala y
largo plazo centrado en los países capitalistas dominantes de Europa Occidental
y Norteamérica y en los antiguos Estados comunistas de Europa del Este. Nos
incumbe a todos examinar las causas sistémicas que trascienden las
idiosincrasias particulares de cada país.



Los orígenes de la Gran Inversión

Hay dos líneas de investigación que es preciso dilucidar con el fin de
comprender la desaparición del Estado de bienestar y el enorme descenso de los
niveles de vida. Una línea de análisis estudia el cambio profundo del entorno
internacional. Hemos pasado de un sistema bipolar competitivo basado en la
rivalidad entre los Estados colectivistas y de bienestar del bloque oriental y
los Estados capitalistas de Europa y Norteamérica a otro sistema internacional
monopolizado por Estados capitalistas en competencia.

Una segunda línea de investigación nos lleva a examinar los cambios de las
relaciones sociales internas de los Estados capitalistas: principalmente, el
paso de las luchas de clase intensas a la colaboración de clases a largo plazo
como principio organizador de la relación entre capital y trabajo.

La proposición principal que conforma este artículo es que la emergencia del
Estado de bienestar fue un producto histórico de un periodo en el que había
altos niveles de competitividad entre el bienestar colectivista y el capitalismo
y en el que los sindicatos y los movimientos sociales con orientación de lucha
de clases predominaban frente a las organizaciones de colaboracionismo entre
clases.

A todas luces, los dos procesos están interrelacionados: cuando los Estados
colectivistas implantaron mayores prestaciones de bienestar para sus ciudadanos,
los sindicatos y los movimientos sociales de Occidente tenían incentivos
sociales y ejemplos positivos para motivar a sus miembros y forzar a los
capitalistas a asumir la legislación del bienestar del bloque colectivista.



Los orígenes y el desarrollo del Estado de bienestar occidental

Inmediatamente después de la caída de los gobiernos fascistas-capitalistas con
la derrota de la Alemania nazi, la Unión Soviética y sus aliados políticos de
Europa del Este se embarcaron en un programa masivo de reconstrucción,
recuperación, crecimiento económico y consolidación del poder basado en reformas
de bienestar socioeconómico de largo alcance. El gran temor de los gobiernos
capitalistas occidentales era que la clase trabajadora de Occidente «siguiera»
el ejemplo soviético o, como poco, apoyara a partidos y acciones que socavaran
la recuperación capitalista.. Dado el descrédito político de muchos capitalistas
occidentales debido a su colaboración con los nazis o su oposición débil y
retardada a la versión fascista del capitalismo, no podían recurrir a los
métodos altamente represivos de antes. En su lugar, las clases capitalistas
aplicaron una doble estrategia para contrarrestar las reformas soviéticas del
bienestar colectivista: represión selectiva de la izquierda radical y de los
comunistas del interior y concesiones de bienestar para garantizar la lealtad de
los sindicatos y partidos socialdemócratas y demócrata- cristianos.

Con la recuperación económica y el crecimiento de la posguerra, la
competitividad política, ideológica y económica se intensificó: el bloque
soviético introdujo reformas generalizadas, entre las que se encontraban el
pleno empleo, la seguridad laboral, la atención sanitaria universal, la
educación superior gratuita, el mes de vacaciones pagado, las pensiones
equivalentes al salario íntegro, los campos de trabajo y complejos vacacionales
gratuitos para familias trabajadoras y las bajas por maternidad prolongadas.
Subrayaban la importancia del bienestar social sobre el consumo individual. El
Occidente capitalista vivía bajo presión para aproximarse a las ofertas de
bienestar del Este, al tiempo que expandía el consumo individual basado en las
facilidades para el crédito y los pagos a plazo posibilitados por sus economías
más avanzadas. Desde mediados de la década de 1940 hasta mediados de la de 1970,
Occidente compitió con el bloque soviético sin quitarse de la cabeza dos
objetivos: conservar la lealtad de los trabajadores de Occidente a la vez que
aislaba a los sectores militantes de los sindicatos y atraer a los trabajadores
del Este con promesas de programas de bienestar comparables y mayor consumo
individual.

A pesar de los avances de los programas de bienestar social, tanto en el Este
como en Occidente, había protestas obreras importantes en Europa del Este: se
centraban en la independencia nacional, en la tutela paternalista y autoritaria
de los sindicatos y en la insuficiencia del acceso a los bienes de consumo
privado. En Occidente, hubo levantamientos obreros y estudiantiles
significativos en Francia e Italia que reclamaban el fin del dominio capitalista
en los centros de trabajo y la vida social. La oposición popular a las guerras
imperialistas (Indochina, Argelia, etcétera), los rasgos autoritarios del Estado
capitalista (racismo) y la concentración de la riqueza estaban muy extendidos.

Dicho de otro modo: las nuevas luchas del Este y de Occidente tenían como
premisa la consolidación del Estado de bienestar y la expansión del poder
político y social popular frente al del Estado y el proceso productivo.

La competencia sostenida entre los sistemas de bienestar colectivista y
capitalista garantizó que no hubiera retroceso de las reformas conseguidas hasta
la fecha. Sin embargo, la derrota de las rebeliones populares de las décadas de
1960 y 1970 garantizó que no se produjeran mayores avances en el bienestar
social. Y lo que era más importante, se llegó a un «punto muerto» social entre
las clases dominantes y los trabajadores en ambos bloques, que desembocó en el
estancamiento de las economías, la burocratización de los sindicatos y las
demandas de las clases capitalistas de un nuevo liderazgo más dinámico, capaz de
desafiar al bloque colectivista y desmantelar sistemáticamente el Estado de
bienestar.



El proceso de inversión: De Reagan y Thatcher a Gorbachov

La gran ilusión, que se apoderó de las masas del bloque del bienestar
colectivista, fue la idea de que la promesa occidental de consumismo masivo se
podía conjugar con los programas de bienestar avanzados de los que ellos gozaban
desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, las señales políticas de Occidente
avanzaban en dirección contraria. Con el ascenso del presidente Ronald Reagan en
Estados Unidos y la primera ministra Margaret Thatcher en Gran Bretaña, los
capitalistas recuperaron el control absoluto del calendario social asestando
golpes mortales a lo que quedaba de la militancia sindical y poniendo en marcha
una carrera armamentista a gran escala con la Unión Soviética con el fin de
hacer quebrar a su economía. Además, el «bienestarismo» del Este se vio socavado
a conciencia por una clase emergente de movilidad ascendente, unas élites cultas
que hicieron piña con cleptócratas, neoliberales, gánsteres en ciernes y todo
aquel que profesara los «valores occidentales». Recibieron apoyo político y
material de fundaciones occidentales, servicios de inteligencia occidentales, el
Vaticano (en especial, en Polonia), partidos socialdemócratas europeos y la
Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales
(AFL-CIO, American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations)
mientras que, en los sectores periféricos, los autodenominados izquierdistas
«anti-estalinistas» de Occidente imprimían un barniz ideológico concreto.

La totalidad del programa de bienestar del bloque soviético había sido
construido desde arriba hacia abajo y, en consecuencia, no disponía de una
organización de clases consciente de serlo, politizada, independiente y
militante para defenderla del ataque a gran escala lanzado por el bloque
«anti-estalinista» mafioso, cleptocrático, clerical y neoliberal. Asimismo, en
Occidente, la totalidad del programa de bienestar social estaba vinculado a los
partidos socialdemócratas europeos, el partido demócrata estadounidense y una
jerarquía sindical que carecía tanto de conciencia de clase como del menor
interés por la lucha de clases. Su principal preocupación como burócratas
sindicales se limitaba a recaudar cuotas de afiliados, preservar el poder
organizativo interno sobre sus feudos y enriquecerse personalmente.

El colapso del bloque soviético se vio precipitado por la entrega sin
precedentes del gobierno de Gorbachov de los Estados aliados del Pacto de
Varsovia a las potencias de la OTAN. Las autoridades comunistas locales se
reciclaron con rapidez para ser agentes neoliberales y vicarios
pro-occidentales. Pasaron de inmediato a lanzar un ataque a gran escala contra
la propiedad pública de los bienes y el desmantelamiento de la legislación
laboral y la seguridad laboral proteccionistas, que habían sido un elemento
intrínseco de las relaciones entre la mano de obra y la dirección colectivistas.

Con unas cuantas excepciones dignas de mención, la totalidad del marco formal
del bienestar colectivista se desmoronó. Poco después llegaron las desilusiones
masivas entre los trabajadores del bloque del Este cuando sus sindicatos
«anti-estalinistas» de orientación occidental les presentaron los despidos
masivos. La inmensa mayoría de los trabajadores de los astilleros de Gdansk,
afiliados al movimiento «Solidaridad» de Polonia, fueron despedidos y quedaron
abocados a la búsqueda de empleos inusuaes, mientras que sus «dirigentes»
desaforadamente agasajados, destinatarios desde hacía mucho tiempo del apoyo
material de los servicios de inteligencia y sindicatos occidentales, pasaron a
convertirse en políticos, editores y empresarios prósperos.

Los sindicatos occidentales y la izquierda «anti-estalinista» (los
socialdemócratas, los trotskistas y todas y cada una de las sectas y corrientes
intelectuales intermedias), prestaron un valioso servicio no solo para poner fin
al sistema colectivista (bajo el lema «cualquier cosa es mejor que el
estalinismo»), sino para acabar con el Estado de bienestar para decenas de
millones de trabajadores y pensionistas, con sus familias.

Una vez que el Estado de bienestar colectivista quedó destruido, las clases
capitalistas occidentales dejaron de necesitar competir con la tarea de igualar
las concesiones de bienestar social. El Gran Repliegue puso la directa.

Durante las dos décadas siguientes, los gobiernos occidentales, liberales,
conservadores y socialdemócratas, cada uno cuando le tocó, fueron cortando
rodajas de la legislación sobre el bienestar: las pensiones se recortaron y la
edad de jubilación se amplió cuando instauraron la doctrina del «trabaja hasta
que te echen». La seguridad laboral desapareció, la protección de los puestos de
trabajo se suprimió, las indemnizaciones por despido se redujeron y el despido
de trabajadores se facilitó, a la vez que prosperó la movilidad del capital.

La globalización neoliberal aprovechó las inmensas reservas de trabajo
cualificado mal remunerado de los antiguos países colectivistas. Sus
trabajadores «anti-estalinistas» heredaron lo peor de ambos mundos: perdieron la
red de bienestar social del Este y no lograron alcanzar los niveles de consumo
individual y prosperidad de Occidente. El capital alemán aprovechó la mano de
obra polaca y checa más barata, mientras que los políticos checos privatizaron
sectores industriales y servicios sociales enormemente sofisticados,
incrementando los costes y restringiendo el acceso a los servicios que quedaron.

En nombre de la «competitividad», el capital occidental logró desindustrializar
y reubicar grandes sectores industriales prácticamente sin encontrar ninguna
resistencia de unos sindicatos «anti-estalinistas» burocratizados. Sin tener que
competir ya con los colectivistas por quién contaba con el mejor sistema de
bienestar, los capitalistas occidentales competían ahora entre sí por quién
conseguía los menores costes laborales y gastos sociales, la protección
medioambiental y laboral más laxa y la legislación más flexible y barata para
despedir empleados y contratar a mano de obra contingente.

Todo el ejército de izquierdistas «anti-estalinistas» impotentes, cómodamente
aposentados en las universidades, cacareó hasta quedarse ronco contra la
«ofensiva neoliberal» y la «necesidad de una estrategia anticapitalista», sin
reflexionar lo más mínimo acerca de cómo habían contribuido a minar el mismo
Estado de bienestar que había educado, alimentado y empleado a los trabajadores.



La militancia laboral: el norte y el sur

Los programas de bienestar en Europa y Norteamérica sufrieron especialmente el
golpe de la pérdida de un sistema social competidor en el Este, de la influencia
y el impacto de la mano de obra barata procedente del Este y de que sus propios
sindicatos se habían convertido en complementos de los partidos socialistas,
obreros y democráticos neoliberales.

En cambio, en el Sur, concretamente en América Latina y, en menor medida, en
Asia, el neoliberalismo contrario al bienestar duró solo una década. En América
Latina, el neoliberalismo empezó a sufrir enseguida presiones intensas cuando
estalló una nueva oleada de militancia de clase y recuperó parte del terreno
perdido. Antes de que concluyera la primera década del nuevo siglo, la mano de
obra incrementaba su cuota de renta nacional, los gastos sociales aumentaban y
el Estado de bienestar iniciaba la senda de recuperación de fuerza en marcado
contraste con lo que sucedía en Europa occidental y Norteamérica.

Las revueltas sociales y los movimientos populares poderosos desembocaron en
América Latina en gobiernos y políticas de izquierda y centro-izquierda. Una
serie de luchas nacionales intensas derrocó a los gobiernos neoliberales. Una
oleada creciente de protestas obreras y campesinas en China supuso aumentos
salariales de entre el 10 y el 30 por ciento en los cinturones industriales, así
como en medidas para restaurar el sistema de salud y educación pública. Ante una
revuelta sociocultural nueva, de orientación obrera y con amplia base, el Estado
y la élite empresarial china promovieron a toda prisa una legislación par el
bienestar social en una época en la que los países del sur de Europa como
Grecia, España, Portugal e Italia vivían inmersos en un proceso de despido de
trabajadores y recorte brutal de salarios reduciendo el salario mínimo,
aumentando la edad de jubilación y recortando gastos sociales.

Los gobiernos capitalistas de Occidente dejaron de encontrar competencia en los
sistemas de bienestar rivales del bloque del Este porque todos habían adoptado
la práctica del «cuanto menos, mejor». La reducción de gastos sociales supuso
mayores subsidios a las empresas, presupuestos más elevados para acometer
guerras imperiales y para establecer el inmenso aparato estatal policial de la
«seguridad nacional». La reducción de los impuestos sobre el capital significó
mayores beneficios.

Los intelectuales occidentales de izquierda y liberales desempeñaron un papel
fundamental en la confusión sobre el importante y positivo papel que el
bienestar soviético había desempeñado presionando a los gobiernos capitalistas
de Occidente para que siguieran su ejemplo. Por su parte, durante las décadas
posteriores a la muerte de Stalin y cuando la sociedad soviética evolucionó
hasta convertirse en un sistema híbrido de bienestar social autoritario, estos
intelectuales siguieron calificando a estos gobiernos como «estalinistas»,
ocultando la fuente de legitimidad principal a sus ciudadanos: su avanzado
sistema de protección social. Esos mismos intelectuales afirmaban que el
«sistema estalinista» era un obstáculo para el socialismo y volvieron a los
trabajadores contra sus aspectos positivos de un Estado de bienestar centrándose
exclusivamente en los «gulags» del pasado. Sostenían que la «desaparición del
estalinismo» supondría una gran apertura para el «socialismo revolucionario
democrático». En realidad, la caída del bienestar colectivista desembocó en la
catastrófica destrucción del Estado de bienestar, tanto en el Este como en
Occidente, y el ascenso de las formas más virulentas de capitalismo neoliberal
primitivo. Esto, a su vez, llevó a una mayor retracción del movimiento sindical
y espoleó el «giro a la derecha» de los partidos socialdemócratas y obreros
mediante las ideologías del «nuevo laborismo» y la «tercera vía».

Los intelectuales de izquierda «anti-estalinistas» jamás han realizado una
reflexión rigurosa acerca del papel que han desempeñado en el derribo del Estado
de bienestar colectivo, ni han asumido ninguna responsabilidad por la
devastación de las consecuencias socioeconómicas tanto en el Este como en
Occidente. Además, esos mismos intelectuales no han tenido ninguna reserva en
esta «era post-soviética» a la hora de apoyar (por supuesto, «críticamente») al
Partido Laborista británico, el Partido Socialista francés, el Partido Demócrata
de Clinton y Obama y otros «males menores» que practican el neoliberalismo.
Apoyaron la destrucción manifiesta de Yugoslavia y las guerras coloniales
encabezadas por Estados Unidos en Oriente Próximo, el norte de África y el sur
de Asia. No pocos intelectuales «anti-estalinistas» de Inglaterra y Francia
habrán brindado con champán con los generales, los banqueros y las élites del
sector petrolero por la sangrienta invasión y devastación llevada a cabo por la
OTAN en Libia, el único Estado de bienestar de África.

Los intelectuales de izquierda «anti-estalinistas», ahora bien acomodados en
cargos universitarios de privilegio en Londres, París, Nueva York y Los Ángeles,
no se han visto afectados personalmente por el retroceso de los programas de
bienestar occidentales. Se niegan categóricamente a reconocer el papel
constructivo que los programas de bienestar soviético rivales desempeñaron para
obligar a Occidente a «mantener» una especie de «carrera de bienestar social»
ofreciendo prestaciones a sus clases trabajadoras. En cambio, sostienen (en sus
foros académicos) que la mayor «militancia de los trabajadores» (difícilmente
posible con una afiliación sindical burocratizada y menguante) y los «foros de
especialistas socialistas» mayores y más frecuentes (en los que ellos pueden
exponerse sus análisis radicales... unos a otros) restaurarán finalmente el
sistema de bienestar. De hecho, los niveles históricos de regresión, en lo que
respecta a la legislación sobre bienestar, continúan incólumes. Existe una
relación inversa (y perversa) entre la prominencia académica de la izquierda
«anti-estalinista» y la desaparición de las políticas del Estado de bienestar.
¡Y los intelectuales «anti-estalinistas» todavía se asombran por el
desplazamiento hacia el populismo demagógico de ultra derecha entre las clases
trabajadoras atenazadas!

Si analizamos y comparamos la influencia relativa de los intelectuales
«anti-estalinistas» en la construcción del Estado de bienestar con el impacto
del sistema de protección social colectivista competidor del bloque del Este,
las evidencias son abrumadoramente claras. Los sistemas de bienestar
occidentales estuvieron mucho más influidos por sus rivales sistémicos que por
las críticas piadosas de los académicos «anti-estalinistas» marginales. La
metafísica «anti-estalinista» ha cegado a toda una generación de intelectuales
ante la compleja interacción y ventajas de un sistema internacional competitivo
en el que los rivales elevaban la puja de las medidas de bienestar para
legitimar su propio gobierno y minar a su adversario. La realidad del equilibrio
político de fuerzas en el mundo llevó a la izquierda «anti-estalinista» a
convertirse en un títere en la lucha de los capitalistas occidentales por
reducir los costes del bienestar y crear la plataforma de lanzamiento para una
contrarrevolución neoliberal. Las estructuras profundas del capitalismo fueron
las principales beneficiarias del anti-estalinismo.

La desaparición del orden legal de los Estados colectivistas ha desembocado en
las formas más atroces de capitalismo depredador y mafioso en la antigua URSS y
en los países del Pacto de Varsovia. Contrariamente a los delirios de la
izquierda «anti-estalinista», no ha surgido en ninguna parte ninguna democracia
socialista «post-estalinista». Los agentes fundamentales del derrocamiento del
Estado de bienestar colectivista y los principales beneficiarios del vacío de
poder han sido los oligarcas multimillonarios, que saquearon Rusia y el Este,
los cerebros multimillonarios de los carteles de la droga y la trata de blancas,
que en Ucrania, Moldavia, Polonia, Hungría, Kosovo, Rumanía y otros lugares
convirtieron a centenares de miles de obreros fabriles desempleados y a sus
hijos en alcohólicos, prostitutas y drogadictos.

Desde el punto de vista demográfico, los mayores perdedores del derrocamiento
del sistema de bienestar colectivista han sido las trabajadoras: perdieron sus
puestos de trabajo, las bajas por maternidad y las prestaciones jurídicas y por
el cuidado de niños. Padecieron una epidemia de violencia doméstica bajo el puño
de sus maridos desempleados y borrachos. La tasa de mortalidad materna e
infantil se disparó debido a un sistema de salud pública debilitado. Las mujeres
de clase trabajadora del Este sufrieron una pérdida de estatus material y
derechos legales sin precedentes. Esto ha llevado al mayor descenso demográfico
de la historia de la postguerra: las tasas de natalidad se han desplomado, las
tasas de mortalidad se han disparado y la desesperanza se ha generalizado. En
Occidente, las feministas «anti-estalinistas» han ignorado su complicidad con la
esclavización y la degradación de sus «hermanas» del Este. (Estaban demasiado
ocupadas agasajando a gentes como Vaclav Havel.)

Los intelectuales «anti-estalinistas», por supuesto, afirmarán que el desenlace
que ellos habían imaginado está muy lejos de lo sucedido y se negarán a asumir
ninguna responsabilidad por las consecuencias reales de sus actos, su
complicidad y las ilusiones que han creado. Su iracunda afirmación de que
«cualquier cosa es mejor que el estalinismo» no convence a nadie de quienes
están en el abismo que alberga a toda una generación perdida de trabajadores del
bloque del Este y sus familias. Tienen que empezar a contabilizar el ejército de
desempleados de todo el Este, que se cuenta por millones, los millones de
víctimas de tuberculosis y VIH en Rusia y Europa del Este (donde ni la
tuberculosis ni el VIH planteaba una amenaza antes de la «ruptura»), las vidas
destrozadas de millones de mujeres jóvenes atrapadas en los burdeles de Tel
Aviv, Prístina, Bucarest, Hamburgo, Barcelona, Amán, Tánger y Brooklyn...



Conclusión

El golpe individual más importante a los programas de bienestar tal como los
conocimos, que se desarrollaron durante las cuatro décadas transcurridas entre
la de 1940 y la de 1980, fue el fin de la rivalidad entre el bloque soviético y
Europa occidental y Norteamérica. A pesar del carácter autoritario del bloque
del Este y del carácter imperialista de Occidente, ambos buscaban legitimidad y
beneficios políticos consiguiendo la lealtad de las masas de trabajadores
mediante concesiones económicas y sociales tangibles.

Hoy día, ante los «recortes» neoliberales, las principales luchas laborales
giran en torno a la defensa de los restos del Estado de bienestar, los residuos
esqueléticos de un periodo anterior. En este momento hay muy pocas perspectivas
de regreso a sistemas de bienestar internacional en competencia, a menos que
miráramos a unos cuantos países progresistas que, como Venezuela, han instituido
una serie de reformas sanitarias, educativas y laborales financiadas por su
sector petrolero nacionalizado.

Una de las paradojas de la historia del bienestar social en Europa del Este se
puede encontrar en el hecho de que las principales luchas laborales en curso (en
la República Checa, Polonia, Hungría y otros países, que habían derrocado a sus
gobiernos colectivistas, tienen que ver con la defensa de las políticas de
pensiones, jubilación, sanidad pública, empleo, educación y otras medidas del
bienestar: las sobras «estalinistas». Dicho de otro modo, mientras que los
intelectuales siguen alardeando de su victoria sobre el estalinismo, los
trabajadores de carne y hueso que viven en el Este se entregan a una lucha
militante cotidiana para mantener y recuperar los rasgos positivos del bienestar
de esos Estados vilipendiados. En ningún otro lugar es más manifiesto que en
China y Rusia, donde las privatizaciones han supuesto destrucción de empleo y,
en el caso de China, la pérdida de las prestaciones de la sanidad pública. Hoy
día, las familias de los trabajadores con enfermedades graves viven arruinadas
por el coste de una atención médica privatizada.

En el mundo actual, «anti-estalinismo» es una metáfora de una generación
fracasada en los márgenes de la política de masas. Han sido rebasado por un
neoliberalismo virulento que tomó prestado su lenguaje peyorativo (Blair y Bush
también eran «anti-estalinistas») en el curso de la demolición del Estado de
bienestar. Hoy día, el ímpetu de las masas por la reconstrucción de un Estado de
bienestar se puede encontrar en aquellos países que han perdido o están en vías
de perder la totalidad de su red de seguridad social —como Grecia, Portugal,
España e Italia— y en los países latinoamericanos, donde los levantamientos
populares fundados en la lucha de clases y vinculados a movimientos de
liberación nacional están en ascenso.

Las nuevas luchas de masas por el bienestar social hacen pocas alusiones
directas a las experiencias colectivistas anteriores, y menos aún al discurso
vacío de la izquierda «anti-estalinista». Esta última vive estancada en un
tiempo detenido, anquilosado e irrelevante. En todo caso, lo que está
abundantemente demostrado es que el bienestar, el trabajo y los programas
sociales, que fueron conquistados y se perdieron tras la desaparición del bloque
soviético, han regresado como objetivos estratégicos para motivar las luchas
obreras actuales y futuras.

Lo que es preciso explorar más es la relación existente entre la aparición de
inmensos aparatos policiales estatales en Occidente y el declive y
desmantelamiento de sus respectivos Estados de bienestar: el auge de la
«seguridad nacional» y la «lucha contra el terror» discurre paralelo al declive
de la seguridad social, los programas de sanidad pública y el desplome de los
niveles de vida para centenares de millones de personas.

In
Rebelion
http://rebelion.org/noticia.php?id=152748
9/7/2012

segunda-feira, 10 de agosto de 2015

Holodomor Hoax: Joseph Stalin's Crime That Never Took Place


Holodomor Hoax: Joseph Stalin's Crime That Never Took Place

Ekaterina Blinova


Playing into the hands of Ukrainian nationalists, a monument to the so-called
Ukrainian "Holodomor," one the 20th century's most famous myths and vitriolic
pieces of anti-Soviet Propaganda, has been erected in the US capital.

History Shows 'Yanukovych Was Right to Oppose EU Association Deal'
Remarkably, the roots of the "Holodomor" ("deliberate starvation") myth lie in
the longstanding Cold War standoff between Soviet Russia and the West. After the
defeat of Nazi Germany in 1945, infamous Nazi collaborators — members of the
Organization of Ukrainian Nationalists (OUN) and their paramilitary UPA
(Ukrainian Insurgent Army) units — fled into Western Europe and the United
States, escaping punishment for their hideous crimes, including ruthless terror
against peaceful Jewish, Ukrainian and Russian civilians.

In 1949 the CIA and the US State Department sponsored the OUN-UPA leaders'
immigration to the United States, planning to use them as subversion groups and
intelligence agents in the Cold War against the Soviet Russia.

One of them, Mykola Lebed was characterized as "a well-known sadist and
collaborator of the Germans" by the CIA, according to Swedish-American historian
Dr. Per Anders Rudling in his book "The OUN, the UPA and the Holocaust: A Study
in the Manufacturing of Historical Myths." However, this fact did not prevented
the CIA from recruiting the former Nazi collaborator.

"Mykola Lebed [who was responsible for the murder of Poles in Volhynia and
Eastern Galicia] lived in Queens, New York, until the 1990s, totally supported
by the CIA or State Department," the US expert in Soviet history Professor
Grover Carr Furr of Montclair State University, narrated in an interview with
Sputnik in May, 2015.

History, Repeated: Ukraine Neo-Nazis Turn to Old Ally US for 'Help'
The CIA believed that Ukrainian nationalism could be used as an efficient cold
war weapon.

While the Ukrainian nationalists provided Washington with valuable information
about its Cold War rivals, the CIA in return was placing the nationalist
veterans into positions of influence and authority, helping them to create
semi-academic institutions or academic positions in existing universities.

By using these formal and informal academic networks, the Ukrainian nationalists
had been disseminating anti-Russian propaganda, creating myths and re-writing
history at the same time whitewashing the wartime crimes of OUN-UPA.


One of these myths was "Holodomor" that claimed that the USSR and its leader
Joseph Stalin deliberately starved to death from three to seven million
Ukrainians.

"In 1987 the film "Harvest of Despair" was made. It was the beginning of the
'Holodomor' movement. The film was entirely funded by Ukrainian nationalists,
mainly in Canada. A Canadian scholar, Douglas Tottle, exposed the fact that the
film took photographs from the 1921-22 'Volga famine' and used them to
illustrate the 1932-33 famine. Tottle later wrote a book, 'Fraud, Famine, and
Fascism: The Ukrainian Genocide Myth from Hitler to Harvard,' about the phony
'Holodomor' issue," Professor Furr elaborated.

By Equating USSR to Nazi Germany West Covers Up Own Shameful History
After the collapse of the USSR, the Ukrainian diaspora played a substantial role
in shaping the ideology of the new Ukrainian state. "Unlike many other former
Soviet republics, the Ukrainian government did not need to develop new national
myths from scratch, but imported ready concepts developed in the Ukrainian
diaspora," Dr. Rudling underscored.

However, it was under Ukrainian President Viktor Yushchenko (who gained his
power after the Western-sponsored Maidan uprising of 2004, also known as the
Orange Revolution) when the anti-Russian myth making caught its second wind in
Ukraine. Under Yushchenko, several institutes of "memory management" and "myth
making" were established in the country.

Both Russian and Western historians have questioned the "Holodomor" concept as
well as evidently exaggerated number of victims of the famine of 1932-33 in
Ukraine.

American historian Professor Mark B. Tauger, West Virginia University, carried
out thorough research on the famine of 1932-33 in the USSR, and came to the
conclusion that the disaster was due to environmental circumstances and was
evidently not related to the Soviet policy in the region.

"Popular media and most historians for decades have described the great famine
that struck most of the USSR in the early 1930s as "man-made," very often a
"genocide" that Stalin perpetrated intentionally against Ukrainians and
sometimes other national groups to destroy them as nations… This perspective,
however, is wrong. The famine that took place was not limited to Ukraine or even
rural areas of the USSR, it was not fundamentally or exclusively man-made, and
it was far from the intention of Stalin and others in the Soviet leadership to
create such as disaster. A small but growing literature relying on new archival
documents and a critical approach to other sources has shown the flaws in the
"genocide" or "intentionalist" interpretation of the famine and has developed an
alternative interpretation," Tauger wrote in his research work "Review of R.W.
Davies and Stephen G. Wheatcroft, The Years of Hunger: Soviet Agriculture,
1931-1933."

Tauger stressed that climatic conditions played the main role in the famine of
1932-33.


Ukraine’s Right Sector Plans to Repeat Bloodbath in Odessa
Paradoxically, supporters of the "Holodomor" myth remain silent about the fact
that Russia (including the territory of modern Ukraine) had suffered from
periodic devastating famines since the end of 19th century, long before
Bolsheviks came to power in 1917. They also ignore the fact that there were
serious famines in 1920-21, 1924, 1927 and 1928.

Interestingly enough, official Soviet Ukrainian primary sources show that the
1928-29 famine, caused by natural disaster, mainly draught, was very serious,
and Ukraine received more aid from the Soviet government, than it sent to other
parts of the USSR. This obviously disproves the false theory of the Ukrainian
nationalists' "malicious" conspiracy against Ukrainian peasants in the Soviet
Union, noted Grover Furr in his book "Blood Lies: The Evidence that Every
Accusation Against Joseph Stalin and the Soviet Union in Timothy Snyder's
Bloodlands Is False."

In response to historians who suggest that the Ukrainian peasants starved and
suffered especially because of Collectivization — Stalin's policy of the early
1930s aimed at consolidating individual lands into collective farms — Tauger
emphasized:

"These studies minimize or ignore the actual harvest data, the environmental
factors that caused low harvests, the repeated recovery from the famine and crop
failures, the large harvests of the 1930s, the mechanization of Soviet farms in
these years, Soviet population growth, and the long-term increases in food
production and consumption over the Soviet period" ("Soviet Peasants and
Collectivization, 1930-1939).


'Russia Has Done More for Peace' in Post-Soviet States Than Anyone Else
According to the scholar, although the Stalin regime implemented
collectivization "coercively," the policy "brought substantial modernization to
traditional agriculture in the Soviet Union, and laid the basis for relatively
high food production and consumption by the 1970s and 1980s" ("Stalin, Soviet
Agriculture and Collectivization, 1930-1939").

Remarkably, the famine of 1932-33 was the last famine that struck the Soviet
Union with the exception for the famine of 1946-47 the country suffered from
after the Second World War.

Although the "Holodomor" myth was never based upon credible evidence and there
are enough authentic sources to prove that it is a hoax, it is simply taken for
granted. Unsurprisingly, Washington supports the myth as a part of its recent
Cold War-style anti-Russian campaign. Alas, even repeated a thousand times a lie
will never become the truth.

In
Sputnikknews
http://sputniknews.com/politics/20150809/1025560345.html
9/8/2015

sábado, 8 de agosto de 2015

China, aumento de salarios y militancia obrera





Por Deirdre Griswold



Con el fin de modernizarel país, el PCC ha permitido existir muchas
características del capitalismo; y los capitalistas han hecho cosas
despreciables Los salarios de las/os trabajadores en EEUU se han estancado desde
1970 en términos de poder adquisitivo. Es de conocimiento común que ahora se
necesitan varios asalariados en la mayoría de las familias […]



Con el fin de modernizarel país, el PCC ha permitido existir muchas
características del capitalismo; y los capitalistas han hecho cosas
despreciables

Los salarios de las/os trabajadores en EEUU se han estancado desde 1970 en
términos de poder adquisitivo. Es de conocimiento común que ahora se necesitan
varios asalariados en la mayoría de las familias de la clase trabajadora sólo
para cubrir los gastos básicos. Mientras tanto, las/os trabajadores de bajos
salarios están en movimiento, luchando duro por un salario mínimo más alto y por
representación sindical.

Los salarios en muchos países de Europa también están de capa caída. Y la crisis
económica capitalista mundial que comenzó en 2008 ha devastado las economías de
los países estrangulados por la deuda imperialista, desde Grecia hasta gran
parte de África, Asia y América Latina.

Pero hay un punto brillante para los salarios de las/os trabajadores – a pesar
de ser poco conocido si usted confía en los medios comerciales para su
información. Es China.

Constantes aumentos salariales

De acuerdo con todos los reportes, los salarios en las fábricas en China, que
por supuesto iniciaron a un nivel mucho más bajo que los salarios en los países
capitalistas avanzados, se han más que triplicado en la última década. Algunos
dicen que los salarios de obreros manuales han aumentado cinco veces en ese
período. Esto no es lo que está ocurriendo en otros países en desarrollo.
Además, la inflación en China es baja – la tasa anual actual es de 1,4 por
ciento, por lo que esos cheques sustanciales son reales.

Aquí están algunas de las fuentes occidentales de este año:

‘The Economist’, 4 de marzo: “Desde 2001, los salarios manufactureros por hora
en China han aumentado en un promedio del 12 por ciento al año”. ¡Imagínese si
las/os trabajadores aquí hubieran estado recibiendo un aumento del 12 por ciento
cada año durante los últimos 15 años! Incluso con un contrato sindical, los
aumentos salariales en EEUU apenas han seguido el ritmo de la inflación.

La sección de tecnología del ‘New York Times’, 24 de abril: “Olas de
trabajadores migrantes del campo llenaron las fábricas de China en las últimas
tres décadas y ayudaron a que la nación fuera el mayor fabricante del mundo. Sin
embargo, muchas empresas ahora se encuentran luchando por contratar suficientes
trabajadores. Y para los escasos trabajadores que encuentran, la paga se ha más
que quintuplicado en la última década, a más de $500 al mes en las provincias
costeras”.

Estos informes están dirigidos a inversores estadounidenses, advirtiéndoles que
si quieren hacer negocio explotando a las/os trabajadores en China, les va a
costar más que en el pasado.

Los salarios chinos no han tambaleado, sino que han aumentado a un ritmo muy
constante incluso cuando la fuerza de trabajo ha aumentado, sobre todo con la
gente que viene del campo. Junto a esto, ha ido el crecimiento planificado de
las grandes ciudades, con nuevas viviendas, transporte, escuelas, etc.

Lucha de clases viva y coleando

Hay dos cosas a tener en cuenta sobre estos cambios notables. Una es la lucha de
las/os trabajadores chinos por una vida mejor, y la otra es la respuesta del
gobierno chino, dirigido por el Partido Comunista.

La lucha de clases de las/os obreros contra los patronos, muchos de ellos
empresas extranjeras, está viva y coleando en China. Las acciones llevadas a
cabo por las/os trabajadores han crecido enormemente.

Nada merece la etiqueta de propaganda del gobierno de EEUU más que la ‘Voz de
América’ (VOA). Pero esto es lo que VOA dijo recientemente sobre las huelgas en
China: El Boletín Laboral de China – que sigue las disputas laborales – encontró
que hubo cerca de 1.400 huelgas en 2014, y el número de protestas se ha elevado
aún más en los dos primeros meses de 2015.

“‘Registramos las huelgas y protestas colectivas de trabajo como y cuando
ocurren, y en el último par de meses hemos registrado 200 incidentes al mes, en
promedio,” explicó Jeffrey Crothall, un investigador de la oficina de Hong Kong
de la ‘China Labor Bulletin’.

“El grupo registró 569 protestas en el cuarto cuatrienio del año pasado – tres
veces más huelgas que durante el mismo periodo en 2013. La cifra indica también
un fuerte incremento a partir de 2011, cuando sólo se registraron 185 protestas
laborales durante todo el año…

“La mayoría de los manifestantes están exigiendo mayores salarios, sueldos
atrasados y mayores prestaciones y pensiones…

“En 1995 China promulgó una ley laboral que concedió a todos los trabajadores el
derecho a un salario, períodos de descanso, eliminación de excesos de horas y el
derecho a llevar a cabo negociaciones en grupo. El rápido crecimiento económico
en años recientes ha sacado a millones de la pobreza, pero a medida que la
economía se enfría, los salarios podrían estancarse y el desempleo podría
aumentar, y muchos podrían comenzar a culpar al gobierno.

“Las autoridades de Beijing, con la esperanza de empujar a las autoridades
locales a que confronten la situación, el mes pasado emitieron un aviso a los
gobiernos locales para que la mejora de las relaciones laborales sea una ‘tarea
urgente’. La directiva decía que las autoridades trabajarán para asegurar que a
los empleados se les pague a tiempo y en su totalidad, para lanzar programas que
proporcionen mejores protecciones laborales para los trabajadores rurales
migrantes, y piden a los empleadores mejorar la seguridad del lugar de trabajo”.
(‘Voz de América’, 9 de abril)

Poniendo esto en perspectiva, vemos cómo la Oficina de Estadísticas Laborales de
EEUU mantiene un registro de las grandes huelgas que afectan a más de 1.000
trabajadores. El año pasado hubo 11 tales huelgas en EEUU, con un total de sólo
34.000 trabajadores. Solía haber cientos de tales huelgas cada año, llegando a
tantas como 424 en 1974 que implicaron a 1,8 millones de trabajadoras/es. Pero
los números comenzaron a declinar en la década de 1980.

Ejecutivo ajusticiado y el estado al lado de los trabajadores

La VOA también señaló: “Aunque muchos de los participantes en las protestas
laborales han sido detenidos, pocos han sido procesados penalmente”.

Para entender la frase “pocos han sido procesados penalmente,” aquí está uno de
los ejemplos más extremos: En 2009, se produjo un incidente que involucró a los
trabajadores del acero en Tonghua Iron & Steel Works en la provincia de Jilin en
el norte de China. Después de una reunión masiva dirigida por el ejecutivo de la
empresa de acero que iba a hacerse cargo de la planta, los trabajadores se
rebelaron y lo golpearon hasta matarlo.

“Chen Guojun, el ejecutivo del acero que fue golpeado mortalmente, había
amenazado a 3.000 trabajadores siderúrgicos en Tonghua con despidos que podrían
tener lugar dentro de tres días. También había señalado que recortes más grandes
de puestos de trabajos probablemente ocurrirían”. (‘New York Times’, 26 de julio
de 2009)

¿Qué hizo el gobierno chino sobre esto? “El gobierno de la provincia de Jilin
ordenó al Grupo Jianlong China abandonar la compra de la estatal Tonghua Iron &
Steel Group luego de que trabajadores que protestaban la pérdida de empleos
mataron a un gerente, Beijing News dijo el lunes.

La instrucción, la cual fue anunciada a través de la red de televisión de Jilin,
también ordenó a Jianlong con sede en Beijing a “no tomar parte jamás de ningún
plan de reorganización de Tonghua, reportó Bloomberg News”. (‘New York Times’,
27 de julio, 2009)

Ahí quedó. La privatización se detuvo. Ni detenciones, ni procesamientos. ¿No
es ese el tipo de poder que las/os trabajadores debían tener en todas partes?

El crecimiento de la clase obrera

Al momento del triunfo de la Revolución en 1949, China era un país empobrecido y
devastado por la guerra con una población de 542 millones. La gran mayoría era
campesinas/os muertos de hambre, recién liberados de los terratenientes quienes
los habían tratado casi como esclavos.

Hoy, es un país en rápido desarrollo de 1,3 mil millones de personas. Pero no
fue hasta 2012 que la población urbana de China por primera vez superó a la que
vive en el campo. Hoy la proporción urbana de la población trabajadora está en
más del 60 por ciento.

La rápidamente creciente clase obrera tiene muchos agravios y no es pasiva.
Las/os trabajadores son militantes, están organizados y exigen lo que saben que
es su derecho: una vida estable con un salario digno y buenas condiciones de
trabajo.

Desde el giro a la derecha dentro del liderazgo del Partido Comunista de China a
finales de los 70, dirigido por Deng Xiaoping, China se ha abierto a la
propiedad capitalista. Pero la reciente caída de la bolsa allí, que costó a
muchas/os chinos sus ahorros, demostró que las ilusiones acerca de una riqueza
instantánea pueden tropezar con la irracionalidad básica del sistema
capitalista.

El resultado de la caída, al igual que los grandes avances realizados por las/os
trabajadores, también muestran algo más. El estado en China no actúa de la
manera que hacen los estados capitalistas en el resto del mundo. Es erróneo
llamar a China un país capitalista.

Con el fin de modernizar, el PCC ha permitido existir muchas características del
capitalismo; y los capitalistas han hecho cosas despreciables como no pagar a
las/os trabajadores, someterles a largas horas y condiciones inseguras de
trabajo, etc. El crecimiento de millonarios y hasta multimillonarios ha
alimentado la corrupción de los funcionarios públicos y ha provocado la
hostilidad de las/os trabajadores.

Pero junto a las empresas con dueños capitalistas hay una infraestructura
estatal cada vez más poderosa y moderna a través de la cual se lleva a cabo la
planificación socialista a largo plazo.

El gobierno fue capaz de estabilizar los mercados financieros en la caída más
reciente — algo que los gobiernos capitalistas no pueden hacer sin sacarle el
jugo a las masas. ¿Cuántos países capitalistas podrían sobrevivir una caída de
más de un tercio en el mercado de valores sin recurrir a medidas draconianas?

Aún más importante, el estado controla el desarrollo planificado del país en
términos económicos y sociales.

Organizaciones que luchan por un acuerdo internacional sobre las emisiones de
bióxido de carbono para contrarrestar el calentamiento global se entusiasmaron
cuando a finales de junio China hizo público su detallado plan para el
desarrollo económico en las próximas décadas. Aunque seguirá con el crecimiento
económico, China reveló exactamente cómo el país va a diminuir el uso de los
combustibles fósiles y también va a reforestar amplias zonas para secuestrar el
carbono que ahora está en la atmósfera.

Ningún país capitalista ha presentado un compromiso como ese con el futuro.
¿Cómo pueden, cuando las corporaciones y los bancos están en una competencia
feroz entre sí para controlar y utilizar todas las palancas del gobierno para
mejorar su propia ganancia por encima de todo?

Texto completo en: http://www.lahaine.org/china-aumento-de-salarios-y

In
Kaosenlared
http://kaosenlared.net/china-aumento-de-salarios-y-militancia-obrera/
8/8/2015

quinta-feira, 6 de agosto de 2015

Governo parcela salários dos servidores como tática para privatizar



Levante popular no Rio Grande do Sul


INTERSINDICAL – Central da Classe Trabalhadora

Governo parcela salários dos servidores como tática para privatizar

Os servidores públicos do Rio Grande do Sul, incluindo policiais, delegados e
professores, estão unidos na luta contra os desmandes do governador do Rio
Grande do Sul, Ivo Sartori (PMDB). Eles prometem uma assembleia unificada no
próximo dia 18 para decidir por uma greve geral por tempo indeterminado.

Na última sexta-feira, dia 31, os servidores foram surpreendidos com o anúncio
do parcelamento dos salários. Além disso, o governo Sartori sinaliza que vai
promover uma reforma da previdência dos servidores e a venda de patrimônio
público para fazer caixa. Estão na mira do peemedebista a privatização do
Banrisul, além das empresas de luz, gás, água e processamento de dados do
Estado.

“Há um levante no Rio Grande do Sul. Várias cidades gaúchas pararam e isso pode
se generalizar. Os servidores estão fazendo caravanas de manifestações de rua e
atos políticos para denunciar e debater com a população os planos do
governador”, informa Mário Augusto Azeredo, da Intersindical Central da Classe
Trabalhadora.

No dia 31 os funcionários públicos do Rio Grande do Sul só receberam até R$
2.150. Outra parcela, de R$ 1 mil, deve ser depositada até o dia 13 de agosto.
Para os funcionários que recebem salário superior a R$ 3.150, o restante será
pago até 25 de agosto.

No último dia 10 de julho policiais e escrivães do Estado fizeram uma
manifestação por melhores condições de trabalho, não por salário. Faltam itens
básicos como peças de reposição para viaturas, papel e tinta de impressora para
o registro de ocorrências, coletes de proteção, entre outros.

De acordo com a Ugeirm Sindicato, que representa escrivães, inspetores e
investigadores, está mantida a operação padrão. Policiais civis e militares
também fazem parte da luta. Além disso, policiais que não tiverem uniformes e
equipamentos adequados para o trabalho ficarão dentro dos quartéis.

Aulas de política

“Sabemos que a tática do governador é contar com nossa mobilização para
constranger os deputados a votarem aumento de imposto e a perda dos direitos
previdenciários dos servidores, por isso estamos nessas caravanas pelo Estado
denunciando e trabalhando com formação política”, revela Cládio Wohlfahrt,
diretor do Ugeirm Sindicato.

Na área da educação, o CPERS-Sindicato, que representa os professores da rede
pública estadual, orientou os docentes a reduzirem o tempo dedicado às aulas
tradicionais e reservarem esse espaço para debater com os alunos a real situação
do Rio Grande do Sul e os motivos que levam os servidores a realizar as
mobilizações. Dia 11 está marcada uma manifestação do movimento estudantil no
Estado.

Pressão popular contra as privatizações

Apesar da PEC 94/98 que condiciona as privatizações do Banrisul e da Corsan
(água e esgoto), a consulta popular via plebiscito, o dirigente da Intersindical
lembra que o governador tem o apoio de 34 dos 55 deputados estaduais.

O governo federal, segundo ele, não apontou uma solução para a dívida do Rio
Grande do Sul, como fez com São Paulo. Recentemente a Prefeitura de São Paulo
conseguiu retirar do cálculo da dívida a aplicação do IGP-DI mais juros de 6% a
9% ao ano, pactuado durante o governo Fernando Henrique Cardoso, e introduziu na
fórmula o IPCA mais juros de 4% ao ano.

“A luta popular é decisiva. Isso exige criticar e se opor ao ajuste fiscal
também encaminhado pela presidente Dilma, que acabou funcionando como exemplo
para governadores e prefeitos usarem o discurso da crise e da explosão dos juros
e das contas públicas para implementar pautas conservadoras e privatizações”,
afirma Mário Azeredo.

In
Intersindical
http://www.intersindicalcentral.com.br/levante-popular-no-rio-grande-do-sul/
6/7/2015

quarta-feira, 5 de agosto de 2015

Quando depositamos dinheiro num banco, ele passa a pertencer ao banco

O quatrilião de dólares de derivativos: Os bail-ins vêm aí



– Quando depositamos dinheiro num banco, ele passa a pertencer ao banco

por Bill Holter

O mundo está inundado de "promessas". Para aproximadamente tudo o que
pensamos como tendo "valor" isso se deve a uma promessa que o respalda.
Alguns exemplos: suas contas bancárias, fundos de pensões, títulos e
mesmo as notas de dólar no seu bolso. A sua conta bancária por exemplo:
uma vez que deposita o dinheiro ele não é mais seu. Você pode discutir se
quiser mas agora sabemos com certeza que isto é verdade após as recentes
legislações de "bail-in" aprovadas por todo o ocidente. Quando você
deposita fundos num banco, ele passa então a ser "do banco" mantido para
si ... o banco é "seu devedor".

Não considere isto com ligeireza. Legisladores de todo o mundo fizeram
esta nova realidade. Um facto pouco conhecido: em 1845 a Grã-Bretanha
aprovou uma lei bancária que tornava os depositantes credores não
segurados. Isto ainda é um precedente nos dias de hoje. Quando você
deposita dinheiro está a "aceitar um passivo"do seu banco e é classificado
como um credor não assegurado. Por outras palavras, "entre na fila com
todos os outros"!

O mesmo se passa com muitas contas de aposentação. Pense acerca da
Segurança Social. Quando recebe seu formulário de declaração anual, ele
vem com um asterisco. Este é para informá-lo de que eles "podem precisar
reduzir benefícios". Com qualquer conta de reforma está a confiar em que o
custodiante lhe faça pagamentos no momento da aposentação. Pense acerca de
contas de aposentação estaduais e municipais a prometerem boa vida, elas
estão quase TODAS sub-financiadas. Isto significa que não há dinheiro
suficiente para fazer os (prometidos) pagamentos futuros a menos que
alguma espécie de retornos magicamente mais altos seja realizada. Estas
contas estão sub-financiadas em TRILIÕES de dólares!

Títulos são uma classe de activos que obviamente repousam numa
"promessa". Dólares, por outro lado, parecem incompreendidos pelo público
apesar de serem o maior salto de fé em todas as classes de activos.
Dólares repousam "na fé e no crédito plenos" quanto ao governo dos EUA
(uma entidade em bancarrota) mas a plebe dorme a noite toda segura por
saber que possuem dólares. TODAS as divisas sem lastro do passado, as
moedas fiduciárias, fracassaram. O dólar é a moeda fiduciária mais
amplamente alastrada e possuída que o mundo já conheceu, o seu fracasso
será espectacular quando acontecer!

Queria destacar as "promessas" acima a fim de falar acerca da confiança
ou da segurança. O mundo financeiro gira em torno da "confiança". Esta
confiança foi quase rompida em 2008 e é a razão porque o Federal Reserve
precisou emprestar secretamente US$16 milhões de milhões (trillion) por
todo o mundo. Se o Fed não produzisse estes fundos, os fracassos
ter-se-iam alastrado e a confiança do mundo teria rompida entre os
bancos/outras instituições financeiras e mesmo entre os próprios bancos
centrais! A dádiva do Fed funcionou e a confiança foi mantida.

Agora, acredito que estamos destinados a um outro "teste" de confiança.
Andámos com mais cinco anos com QE isto e QE aquilo, a realidade sendo a
absoluta monetização. De facto, hoje os bancos centrais estão a comprar
mais títulos soberanos do que estão a ser emitidos. O público e mesmo os
fundos profissionais tem-se afastado dos mercados da dívida. Não se pode
culpá-los porque os juros recebidos nem mesmo cobrem a inflação, sem
mencionar o prémio de risco. Globalmente o ritmo do comércio e da
actividade de negócios está a arrefecer ou mesmo a declinar, o que trará à
tona as dificuldades em cumprir serviços de dívida e outras "promessas".

Pergunto: o que acontecerá quando inevitavelmente a "confiança" começar a
desvanecer-se? Ou mesmo a acabar completamente? É neste ponto que o
sistema entra na "Grande Procura Adicional de Fundos" ("The Great Call").
Procura adicional (Margin Call) ? Naturalmente, porque quase toda
finança tem alavancagem por trás – mas há mais do que isto. A "procura"
("call") de que falo é por contratos de toda espécie de "desempenho".
Estou a pensar em particular que contratos "derivativos" serão convocados
(called on) ao cumprimento dos seus deveres contratuais.

Em suma, há mais de um quatrilião de dólares (10 elevado a 15) de
derivativos pendentes. O problema com isto é que a "cauda" é maior do que
o cão. Por outras palavras, o montante dos derivativos pendentes
amesquinha o montante total de moeda pendente e portanto a capacidade para
"pagar" e honrar os contratos. O outro lado desta moeda são contratos que
prometem entregar alguma coisa. Aqui estou a pensar tanto no ouro como na
prata. Há muito mais obrigações pendentes do que onças [1] ou quilos
disponíveis para entrega. Isto é um incumprimento simplesmente à espera de
acontecer.

Se ouvir os Harry Dents [2] do mundo, o dólar será o paraíso seguro para
onde irá todo o capital receoso. Num mundo baseado sobre nada além de
confiança e promessas, os capitais receosos realmente acumulam-se DENTRO
de uma divisa SÓ na base da confiança e de promessas ... quando
"confiança" é exactamente o que está em causa. Realmente, pode-se dizer
que o dólar originalmente foi estabelecido, em 1971, sobre um modelo de
"nunca pagar". O dólar (e títulos) só promete pagar "mais dólares" e nada
mais. Este jogo funcionou durante muitos anos, agora olhe como os
sauditas depois de fazerem muitos acordos tanto com a Rússia como com a
China podem estar prestes a transaccionar em outras divisas diferentes do
dólar. Estarão eles a exibir confiança?

Os chineses são agora vendedores líquidos de Títulos do Tesouro dos EUA
(U.S. Treasuries). Faça-lhes esta pergunta: se a China pudesse vender
todos os seus Treasuries e transformá-los em ouro, prata, petróleo, cobre
e outros activos reais tangíveis (sem destruir o mercado de Títulos do
Tesouro ou deixarem o ouro e a prata sem oferta), será que o fariam? Digo
que sim, eles certamente gostariam de estar fora da sua posição actual com
Treasuries. Outros defensores do mesmo podem dizer que a China está
confortável, logo veremos.

Porque neste ponto a confiança é a única coisa que impede o jogo de se
desconjuntar ... e a sua natureza é volúvel, é importante ver isto a
fundo. O que acontecerá quando se quebrar a confiança? Podem os bancos
sobreviver globalmente a "corridas" quando depositantes vierem bater às
suas portas? Podem os intercâmbios de commodities cumprirem tudo o que
prometeram? Podem os tomadores de empréstimos "tomarem mais ainda
emprestado" se não puderem resgatar questões passadas com nova dívida? É
para aí que nos dirigimos, tanto sistemicamente como globalmente.

Antes de acabar quero ligar duas ideias conectadas. Primeiro, o grande
Paul Craig Roberts disse na semana passada temer que metais preciosos
pudessem ser suprimidos para sempre. Recebi muitos emails assustados
quanto a esta ideia. O sr. Roberts estaria inteiramente correcto se não
fosse por um pormenor: ouro REAL e prata REAL devem estar disponíveis
para entrega. Do contrário o jogo acaba e a fraude é revelada. Ele está
totalmente correcto: o "preço" pode ser pressionado ou manipulado desde
que haja bastante "margem". Dan Norcini [3] outrora foi preciso quando
disse: nada enervará mais os shorts [4] do que prazos longos para
entrega ... e fazer um pedido do produto. Gostaria de recordar que o COMEX
[5] tem actualmente apenas 11,7 toneladas de ouro para entrega. Isto
equivale aproximadamente a US$400 milhões. Se eu estivesse short, esta
mísera soma não aumentaria a minha confiança.

Outro pensamento que se segue a este é onde estamos agora em relação a
2008. Naqueles tempos estávamos a poucas horas de todo o sistema vir
abaixo, isto é facto. O que mudou desde então? "Nada", mas na realidade
muito. Nada mudou do ponto de vista das "ferramentas utilizadas". Não
alterámos ou fizemos quaisquer mudanças que "nos afastassem da beira do
precipício" ... apenas fizemos mais do mesmo! Agora temos muito mais
dívida e mais derivativos pendentes. De facto, bancos centrais e nações
soberanas chegaram a sacrificar seus balanços para prolongar o jogo. Isto
funcionou ... até agora. O único problema é que todo o arsenal dos bancos
centrais já foi tentado e fracassou em proporcionar qualquer estímulo à
economia real. O resultado foi que o capital introduziu-se à força dentro
dos mercados financeiros e inchou as bolha(s) muito mais do que já
estavam. Agora, temos mercados muito maiores com muito mais alavancagem do
que em 2008. Isto precisará reflectir-se em balanços mais fracos de bancos
centrais e tesouros soberanos com quase nenhuma capacidade para contrair
empréstimos num esforços para reflacionar. É uma receita para o desastre.

Já sabemos que os mercados de dívida soberana estão muito magros pois a
liquidez secou. Também sabemos que os mercados de acções estão a exibir
horrível amplitude interna. A China está realmente a aproximar-se de um
cenário 1929 e estará aí em breve se não puder firmar-se. A confiança é
uma garota volúvel, se ela se romper voltamos então ao cenário de 2008 e
descobriremos quão poderosos são realmente os bancos centrais. Acredito
que a "Grande Procura" ("Great Call") vindoura não pode nem será
atendida e só então se verá o que é deixado de pé. É imperioso aqui e
agora nos posicionarmos em activos que se sustenham por si próprios, tudo
o mais serão promessas quebradas!


03/Agosto/2015

[1] 1 onça troy = 31,103 gr
[2] Analista financeiro conhecido nos EUA.
[3] Analista de mercados conhecido nos EUA.
[4] Os que venderam algo (títulos, etc) que não possuem, v.
en.wikipedia.org/wiki/Short_(finance)
[5] Bolsa de Mercadorias, Commodity Exchange

O original encontra-se em www.globalresearch.ca/...

Este artigo encontra-se em http://resistir.info/ .
http://resistir.info/financas/derivativos_bailins_03ago15.html
5/7/2015

domingo, 2 de agosto de 2015

Aposentados pagam a conta da “crise financeira”




Intersindical

Veto ao reajuste dos aposentados e pensionistas é desrespeito

A Intersindical Central da Classe Trabalhadora lamenta com indignação o veto da
presidente Dilma Rousseff ao reajuste dos aposentados que ganham acima do
mínimo, publicado hoje (30) no Diário Oficial da União.

Mais uma vez, o povo paga a conta da “crise financeira” patrocinada pelas
grandes corporações do mundo que têm fortes interesses no achatamento dos
salários, na diminuição dos direitos do trabalhador, na elevação das taxas de
juros e na exploração das riquezas naturais do Brasil.

Com o veto, a Medida Provisória 672/2015 volta para apreciação do Congresso.

Pela proposta aprovada pelo Senado, a fórmula de correção dos aposentados e
pensionistas seria a inflação calculada pelo Índice Nacional de Preços ao
Consumidor (INPC), do IBGE, mais a taxa de crescimento do PIB de dois anos
atrás.

A medida não implicaria em aumento real, uma vez que não teremos reajustes nos
próximos dois ou três anos acima da inflação. O PIB em 2013 teve alta de 1,3% e
em 2014 de apenas 0,1%. Para 2015, a previsão é ficar negativo e para os
próximos anos deverá empatar no zero.

“A situação insustentável alegada pelo governo é o pagamento dos juros
exorbitantes aos banqueiros e não a economia pífia que vem sendo feita às
custas dos trabalhadores, aposentados e pensionistas”, afirma Edson Carneiro
Índio, secretário-geral da Intersindical.

Contas

O Ministério da Previdência alegou que a medida implicaria em gastos extras de
R$ 9,2 bilhões ao ano, mas um estudo do consultor de Orçamento, Fiscalização
Financeira e controle, Leonardo José Rolim Guimarães, indica que o impacto da
extensão do reajuste do mínimo a todas as aposentadorias seria de apenas R$ 225
milhões em 2016, com aumento real de 0,1%.

De acordo com o mesmo estudo o impacto nas contas do governo seria de R$ 225
milhões em 2017, com aumento real zero; de R$ 1,796 bilhão em 2017, com aumento
real de 0,7% e de R$ 6,047 bilhões em 2019 com aumento real de 1,81%.

In
Intersindical
http://www.intersindicalcentral.com.br/aposentados-pagam-a-conta-da-crise-financeira/
30/7/2015

sábado, 1 de agosto de 2015

Extractos de “Una asociación con China para evitar una guerra mundial”




Un artículo de George Soros traducido y críticamente comentado por Miguel Candel






New York Review of Books



Nota edición: Se trata de una traducción, críticamente comentada, de
algunos extractos del texto de Soros realizada por el gramsciano y emérito
profesor y helenista de la Facultad de Filosofía de la Universidad de
Barcelona, Miguel Candel.



La cooperación internacional está en declive, tanto en la esfera política como
en la financiera. Las Naciones Unidas han fracasado en la solución de todos los
conflictos importantes ocurridos tras el final de la guerra fría. (…) En todos
los ámbitos, el nacional, el religioso, el económico, etc., los intereses
particulares predominan sobre los generales. Esa tendencia ha llegado a un punto
en que, en lugar de orden mundial, hemos de hablar de desorden mundial.
En la esfera política, los conflictos locales se enconan y multiplican. Tomados
uno por uno, esos conflictos podrían quizá resolverse, pero tienden a
interconectarse y los perdedores en un conflicto tienden a convertirse en los
provocadores de otros. Por ejemplo, la crisis siria se agravó cuando la Rusia de
Putin y el gobierno iraní acudieron al rescate de Bashar al-Assad [1], cada uno
por sus propios motivos, Arabia Saudí proporcionó la financiación inicial para
el Estado Islámico y el Irán instigó la revuelta de los Hutis en Yemen como
represalia contra Arabia Saudí. Bibi Netayahu trató de volver el Congreso de los
Estados Unidos contra el tratado nuclear con el Irán. Hay demasiados conflictos
a la vez como para que la opinión pública internacional pueda ejercer una
influencia positiva [2].

En la esfera económica, las instituciones derivadas del acuerdo de Bretton Woods
-el FMI y el Banco Mundial- han perdido su posición hegemónica. Lideradas por
China, está emergiendo un conjunto de instituciones paralelas. ¿Entrarán en
conflicto o llegarán a cooperar las segundas con las primeras? Dado que la
esfera financiera y la política están también interconectadas, el curso futuro
de la historia dependerá en gran medida de cómo China aborda su transición
económica, de un crecimiento basado en la inversión y la exportación, a una
mayor dependencia de la demanda interior, y de cómo los Estados Unidos
reaccionan ante ello. Una asociación entre los Estados Unidos y China podría
impedir la evolución en forma de dos bloques de poder susceptibles de verse
arrastrados a un conflicto militar.

(…) En 1997, un grupo de neoconservadores sostuvo que los Estados Unidos debían
emplear su supremacía militar para imponer sus intereses nacionales y crearon un
grupo de reflexión llamado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, con el fin de
“fomentar el liderazgo mundial de los Estados Unidos”. Pero se trató de un
planteamiento falso: la fuerza militar no puede utilizarse para gobernar el
mundo [3]. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, los
neoconservadores convencieron al presidente George W. Bush [4] para atacar al
Iraq con dudosos motivos que a la postre resultaron falsos, y los Estados Unidos
perdieron su supremacía. El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano duró
aproximadamente lo mismo que el Reich de los Mil Años de Hitler: unos diez años.

En la vertiente financiera, por el contrario, existió un claro consenso ―el
llamado Consenso de Washington― sobre el papel de los Estados Unidos en el
mundo. Dicho consenso se hizo dominante en el decenio de 1980 bajo el liderazgo
de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Tenía un fuerte apoyo ideológico de los
fundamentalistas del mercado, así como un presunto fundamento científico en la
hipótesis de los mercados eficientes y en la teoría de la elección racional; y
fue eficazmente administrado por el Fondo Monetario Internacional. El Consenso
fue un compromiso mucho más sutil entre la gobernabilidad internacional y los
intereses nacionales que la concepción neocon de que el poderío militar es lo
más importante.

(…) El Consenso de Washington promovió el libre comercio y la globalización de
los mercados financieros. A finales del decenio de 1990, los fundamentalistas
del mercado trataron incluso de modificar los artículos del acuerdo del FMI a
fin de imponer la convertibilidad de las cuentas de capital y el libre cambio de
divisas. Dicho intento fracasó, pero al permitir que el capital financiero se
moviera libremente de un sitio a otro el Consenso de Washington permitió también
que el capital se sustrajera a la fiscalidad y a las reglamentaciones, lo que
constituyó un triunfo de los fundamentalistas del mercado.

Desgraciadamente, los fundamentos científicos de este planteamiento demostraron
estar mal concebidos. Los mercados financieros no regulados son intrínsecamente
inestables: en lugar de un equilibrio general que asegure la asignación óptima
de los recursos, producen crisis financieras [5]. Esto se puso dramáticamente en
evidencia con el crac de 2008. Causalmente, 2008 marcó tanto el final de la
supremacía política de los Estados Unidos como la muerte del Consenso de
Washington. Fue también el comienzo de un proceso de desintegración financiera y
política que se manifestó primeramente en el microcosmos de la Unión Europea,
pero que luego se extendió al resto del mundo.

(…) El crac de 2008 fue también indirectamente responsable de la crisis del
euro. El euro era una moneda incompleta: tenía un banco central común pero
carecía de una hacienda común [6]. Los arquitectos del euro eran conscientes de
este defecto, pero creyeron que, cuando apareciera el problema, la voluntad
política correría a resolverlo. Al fin y al cabo, así es como se ha construido
la Unión Europea: dando un paso tras otro, en el bien entendido de que era
insuficiente, pero que, cuando surgiera la necesidad, conduciría a dar nuevos
pasos.

Por desgracia, las condiciones políticas cambiaron entre 1999, cuando se aprobó
el euro, y 2008, cuando surgió la necesidad de nuevas medidas. Alemania, bajo el
liderazgo de Helmut Kohl, dirigió el proceso de la integración europea para
facilitar la reunificación de Alemania. Pero la reunificación resultó muy cara y
la población alemana se volvió poco dispuesta a asumir nuevos costes. Cuando
tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008 los ministros europeos de finanzas
declararon que no se podía permitir que cayera ninguna institución financiera
importante para el sistema, la canciller Angela Merkel, como política en
sintonía con la opinión pública dominante, insistió en que la responsabilidad
incumbía a cada país por separado, no a la Unión Europea colectivamente. Esto
descartó la posibilidad de una hacienda común precisamente cuando era necesaria.
Así empezó la crisis del euro. Las crisis de países individuales como Grecia,
Italia o Irlanda no son sino variantes de la crisis del euro.

En consecuencia, la crisis financiera se ha transformado en una serie de crisis
políticas. Las diferencias entre países acreedores y países deudores han
transformado la Unión Europea, de asociación voluntaria de iguales, en una
relación entre acreedores, como Alemania, y deudores, como Grecia, relación que
ni es voluntaria ni de igualdad y provoca cada vez más tensiones políticas.

(…) Puesto que las potencias occidentales son el principal sostén del orden
mundial vigente [7], el declive de su influencia ha creado un vacío de poder en
la gobernabilidad internacional. Potencias regionales con aspiraciones y actores
no estatales dispuestos a utilizar la fuerza militar se han apresurado a llenar
ese vacío. Los conflictos armados han proliferado y se han extendido desde
Oriente Medio a otras partes de Asia, África e incluso Europa.

Al anexionarse Crimea y establecer enclaves separatistas en Ucrania, la Rusia de
Putin ha desafiado el orden mundial vigente [8], que depende del apoyo de las
potencias occidentales, y los valores y principios sobre los que se fundó la UE
[9]. Ni el público europeo ni el norteamericano es plenamente consciente de la
gravedad del desafío. El presidente Vladímir Putin quiere desestabilizar Ucrania
precipitando un colapso financiero y político por el que puede negar toda
responsabilidad evitando ocupar una parte de Ucrania oriental que, en tal caso,
dependería del apoyo económico de Rusia [10]. Ha demostrado su preferencia
convirtiendo por dos veces una victoria militar asegurada en un alto el fuego
que amenaza con desestabilizar toda Ucrania [11].

(…) China tiene más en común con Rusia que con los Estados Unidos. Tanto Rusia
como China se consideran víctimas de la aspiración norteamericana al dominio del
mundo [12]. Desde el punto de vista de los Estados Unidos hay muchas cosas
criticables en el comportamiento de China. No hay una judicatura independiente y
las empresas multinacionales son con frecuencia perjudicadas y sustituidas por
empresas nacionales objeto de favoritismo [13]. Y hay conflictos con los Estados
Unidos y otras naciones en el Mar de la China Meridional [14] (…)

Aun reconociendo plenamente estas dificultades, el gobierno de los Estados
Unidos debería, no obstante, hacer un sincero esfuerzo por forjar una asociación
estratégica con China.

(…) La perspectiva de una asociación estratégica entre los Estados Unidos y
China movilizaría en ambas partes a todas las fuerzas políticas a favor de la
cooperación internacional.

Si un intento sincero fracasa, los Estados Unidos estarían plenamente
justificados para establecer con los vecinos de China una asociación lo bastante
fuerte como para que una alianza sino-rusa [15] no se atreviera a desafiarla
mediante la fuerza militar. Esto sería claramente peor que una asociación
estratégica entre los Estados Unidos y China. Una asociación con vecinos de
China nos devolvería a la guerra fría, pero sería preferible a una tercera
guerra mundial.

Anotaciones de Miguel Candel

[1] Por supuesto, el conflicto se habría “resuelto” ya sin la mencionada
intervención: con el derrocamiento del gobierno sirio y la correspondiente
masacre de sus partidarios, al estilo del Estado Islámico… (N. del t., como
todas las notas que siguen)

[2] Y la prensa se dedica a pasar del uno al otro sin dejar que nos hagamos una
idea suficiente de cómo evolucionan y qué intereses hay detrás de cada uno de
ellos.

[3] Para gobernarlo no, desde luego. Pero para desgobernarlo en beneficio
propio, parece que sí.

[4] No tuvieron que esforzarse mucho para lograrlo…

[5] Esto lo dice uno de los financieros de más éxito en el mundo. Pero parece
que “lumbreras” como Xavier Sala i Martín (seguramente muy ocupado en elegir su
próxima chaqueta de colores chillones… y en elaborar la política económica de la
futura Cataluña independiente) no se han enterado de la película.

[6] Curiosamente, habla del euro en pasado. ¿Por qué será?

[7] Esto es casi una tautología: el orden mundial vigente es el impuesto por las
potencias dominantes, es decir, las “occidentales” (¿Y el Japón? Bueno, el
Japón, visto desde América, está más a occidente todavía…)

[8] Ya salió el malo de la película, que, como todo el mundo sabe, desenfundó
primero sin que nadie le provocara…

[9] Y en los que, como él mismo acaba de reconocer unas líneas más arriba,
Alemania y sus adláteres se vienen ciscando desde 2008…

[10] Es decir, si Rusia hubiera ocupado el Donbass, Putin sería malvado; al no
ocuparlo, es perverso. El gobierno actual de Ucrania, en cambio, unos angelitos
sin responsabilidad ninguna en el asunto

[11] O sea, que su perfidia llega al extremo de no querer ganar la guerra contra
Ucrania para mejor desestabilizarla. Hitler habría firmado que lo
“desestabilizaran” así cuando el ejército rojo avanzaba por Polonia rumbo a
Berlín …

[12] Y, claro, están equivocadas. ¿O no?

[13] Otros países, en cambio, actúan más noblemente: en lugar de discriminar a
empresas extranjeras en su territorio, se dedican a eliminarlas en el territorio
del que proceden, como ha hecho Alemania con España gracias a la reconversión
industrial obedientemente llevada a cabo, sobre todo, por los gobiernos de
Felipe González, en pago por la ayuda financiera de la Fundación Friedrich Ebert
al PSOE.

[14] Y ¿qué pintan los EE.UU. en un mar que está junto a China, a varios miles
de km de la costa norteamericana más cercana?

[15] Eso es lo que infunde miedo en “Occidente”: una alianza estratégica entre
Rusia y China. Para evitarla no se les ocurre otra cosa que repetir la jugada de
Nixon-Kissinger: un acuerdo con China para aislar totalmente a Rusia: divide et
impera. No es probable que les salga bien esta vez: nunca segundas partes… Sobre
todo porque de momento, tal como sigue explicando el artículo, lo que se está
discutiendo en el legislativo estadounidense es un proyecto de alianza con los
vecinos de China en contra de ésta. O sea que no parece que los Estados Unidos
le hagan ascos a la tercera guerra mundial como último recurso para mantener su
hegemonía. Lo que demuestra, a posteriori, que las razones de la guerra fría no
eran tanto ideológicas como geoestratégicas.


Fuente original del artículo de Soros:
http://www.nybooks.com/articles/archives/2015/jul/09/partnership-china-avoid-world-war/

In
REBELIÓN
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=201689
31/7/2015